Barcelona, España , 1925 - Barcelona, España , 2014

Criada en el seno de una familia burguesa, Ana María Matute publicó sus primeros relatos a los dieciséis años y su primera novela, Los Abel, a los veintidós. Desde entonces su obra ha sido reconocida dentro y fuera de España como una de las aportaciones más significativas y personales de la narrativa española. Aunque compartía las inquietudes temáticas y técnicas de sus compañeros de generación imbuidos de la visión realista imperante en la literatura de después de la Guerra Civil, Ana María Matute desarrolló un estilo muy personal; sus historias tienden al lirismo, a la fantasía poética y la ternura, sin estar exentas de compromiso social. A lo largo de su carrera fue galardonada con todos los premios importantes de las letras españolas: el Planeta, el de la Crítica, el Nacional, el Nadal, el Quijote y el Cervantes. En el año 1996 fue nombrada miembro de la Real Academia Española.

  • "La muy amplia obra de Matute es, sin lugar a dudas, una de las más ricas de la literatura contemporánea en lengua española". Mario Vargas Llosa
  • "Desde sus comienzos Matute se mueve en la misma palestra que los Goytisolo, Sánchez Ferlosio, Delibes, Cela, Martín Santos o Aldecoa, y, el año 55, ha conseguido triunfar entre ellos y ser aceptada como su igual" . Esther Tusquets
  • "Ana María está especialmente dotada para conmover, para excitar los sentimientos más adormecidos, siempre con la más exquisita sensibilidad para, como dice Cortázar, traspasar la mera anécdota y convertirla en una metáfora de la condición humana" . María Paz Ortuño

Bibliografía

Novela

Demonios familiares es una historia de amor y culpabilidad, de traiciones y amistad, al más puro estilo de la autora. Transcurre en una pequeña ciudad interior española en 1936, con una protagonista femenina que pronto será inolvidable.

Adriana es una niña que llega al mundo cuando el amor entre sus padres ya ha alcanzado su fecha de caducidad. Para huir de ese ingrato entorno Adriana se crea un paraíso propio en su imaginación. Pero esa precaria felicidad se tambalea cuando empieza a acudir al colegio y entra en contacto con el mundo de los adultos, un mundo siempre extraño y muchas veces hostil. Una novela llena de sensibilidad, rebeldía y sinceridad.

Ambientada en las épocas oscuras de la Edad Media, es la historia de la búsqueda de un sueño, de una obsesión, es una novela que concentra y revela toda la complejidad del ser humano, con sus constantes contradicciones, conflictos, encuentros y desencuentros.

Olvidado rey Gudú es la obra maestra de Ana María Matute y una de las grandes novelas de este siglo. Repleta de fábulas y fantasías, narra el nacimiento y la expansión del Reino de Olar, con una trama llena de personajes, aventuras y de un paisaje simbólico: el misterio Norte, la inhóspita estepa del Este y el Sur, rico y exuberante, que limitan la expansión del Reino de Olar, en cuyo destino participan la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas del juego de una criatura del subsuelo.

Ambientado en una Edad Media mítica, mágica y sensual, es un peculiar libro de caballerías que narra, en primera persona y con una sensibilidad moderna, los años de formación y aprendizaje de un joven caballero a lo largo de una trama repleta de heroísmo, superstición y barbarie. El descubrimiento del mundo y sus conflictos, la memoria, la añoranza y la dificultad para establecer relaciones en la infancia y la adolescencia marcan los primeros años del joven caballero, preso en un mundo donde todo se rige por instintos primitivos y febriles, y en el que el amor, el odio, la violencia, la soledad, la crueldad y la nostalgia se alternan para ofrecer el retrato de un universo inquietante y misterioso y, al mismo tiempo, salvaje y pasional.

Esta obra representa la culminación de la trilogía Los mercaderes, iniciada con Primera memoria a la que siguió Los soldados lloran de noche. Aunque comparte algunos personajes, se trata de una novela autónoma. Los preparativos de una fiesta para celebrar un centenario son el punto de partida de una trama que se articula en torno a los monólogos, desasosegados y vibrantes, de los cuatro protagonistas. Todos ellos se debaten entre los intereses familiares y la afirmación de la propia personalidad, entre el amor y el temor a la soledad, entre el deseo de venganza y la aceptación de la realidad; un soplo de secretos del pasado que iluminan el presente revelados con ecos de gran intensidad.

Es la segunda novela de la trilogía Los mercaderes, iniciada con Primera memoria. Enmarcada a finales de la guerra civil española, esta majestuosa historia gira alrededor de la figura de un misterioso soldado desaparecido, Jeza. Éste se convertirá en el héroe necesario para que Manuel y Marta acepten el final de la inocencia de su niñez, un final abocado a la realidad de un mundo adulto cuyas reglas del juego están marcadas por las fidelidades y las traiciones. La yuxtaposición de pasado, presente y futuro y el profundo tono poético que Matute confiere a la novela la convierte en una hermosa metáfora sobre el compromiso vital.

Este libro es un recuerdo. Por medio de sus páginas, el protagonista nos describe cómo fue el mundo en el que vivió cuando era un niño, ahora anegado por una presa. Página a página, valiéndose de capítulos que son más bien retazos de un pasado que no volverá nunca, el narrador nos introduce en un universo de juegos, travesuras y chiquilladas, en un lugar donde los ojos de un niño lo son todo y donde todo a ellos se abre. Un universo, en resumen, tan sincero e inocente que desgrana todo lo que le rodea con tanta crudeza como simpatía.

Con la guerra civil, «lejana y próxima a un tiempo, quizás más temida por invisible», como telón de fondo, Primera memoria narra el paso de la niñez a la adolescencia de Matia, la protagonista, y de su primo Borja. Los dos viven en casa de su abuela en un mundo insular ingenuo y misterioso a la vez. A través de la visión particularísima de la muchacha sin madre y con padre desaparecido, asistimos a su despertar a la adolescencia, cuando, roto el caparazón de la niñez, ciega y asombra -y hasta a veces, duele- el fuerte resplandor de la realidad. Una intensa galería de personajes constituye el contrapunto de su vertiginosa sucesión de sensaciones. Y es que en unos meses, Matia descubrirá muchas cosas sobre «la oscura vida de las personas mayores».

Esta novela pertenece a la primera época de Ana María Matute, y a través de los personajes se respira una dura crítica del fariseísmo, la defensa de la moral natural y la libertad de sentimientos. Ambientada en la guerra civil española, la autora nos muestra las historias de unos seres que habitan en un bosque, sus relaciones, sus amores y su lucha contra el orden establecido.

Los niños tontos es un libro sobre la infancia, que es la época más importante de la vida de cualquiera, la más rica en experiencias, descubrimientos y sensaciones. Se puede decir con razón que de adultos somos las personas que somos porque hemos vivido una infancia más dura o más amable. Las veintiuna historias brevísimas que contiene este libro son como las vidas brevísimas de estos veintiún niños y niñas que nunca crecieron y que se quedaron para toda la eternidad con esas caras y esos cuerpos estrenados en la infancia.

La autora nos enfrenta a las experiencias de un grupo de jóvenes, casi niños, a quienes la guerra civil ha despojado de cualquier resto de su anterior universo infantil. El escenario escogido es una Barcelona de soldados y mujeres mal pintadas, de refugiados y mendigos, de gentes ocultas que intentan sobrevivir día a día en medio de los escombros, la luz blanquecina de los reflectores, los bombardeos y la amenazada espera. Pero más allá de un tiempo y un espacio concretos, el propósito de la escritora es presentar a unos muchachos que conviven con el temor y la muerte y ahondar en las emociones de una joven que, desde la carencia y la provisionalidad, hallará en el amor el verdadero significado de la paz. En la edición corregida se cambió el título de En esta tierra por Luciérnagas.

Teatro de títeres: humildes muñecos movidos por la destreza de un anciano bondadoso... Pero seres humanos también, seres humanos que palpitan y bullen en la ciudad, dejando al descubierto sus propias miserias, sus inclinaciones, sus torpes sentimientos, sus mezquindades, sus odios, sus reacciones... En torno a un adolescente desamparado se agitan las pasiones de seres cuyas ruindades fantochadas, hipocresía, ambición, crueldad, sueños engañosos adquieren, a lo largo de la narración y por la lograda delimitación de los personajes, caracteres de símbolos, aunque sin perder en ningún momento su condición humana.

«Dingo se llamaba Domingo, había nacido en domingo y pretendía hacer de su vida una continuada fiesta.» Así se nos presenta el protagonista de esta historia, Dingo el titiritero, que se dirige hacia el lugar del que huyó hace años, Artámila Baja, una aldea mísera de un rocoso valle. Es la noche de carnaval y llueve en el hondo valle de gentes que no conocen otra fiesta que la del Noroeste. El carro del titiritero ha caminado por accidente sobre el cuerpo de un niño. Dingo acudirá al que es ahora amo del pueblo, Juan Medinao, quien iniciará un implacable recorrido por la memoria.

Recoge el tema bíblico del cainismo, muy repetido en la literatura de la posguerra por diferentes autores, y en ella se relatan la vida y los odios y las muertes de siete hermanos pertenecientes a un clan familiar. Matute contrapone el mundo de los niños y el de los adultos para dar su visión personalizada del mundo y de las relaciones humanas, tema que la autora repite a lo largo de su obra. No en vano, ella misma ha dicho que uno de sus sueños es que la gente se entienda, cuando sabe que no hay voluntad para que los hombres se lleguen a entender, es por esto que “esa incomprensión e incomunicación es uno de los grandes temas en mis libros”.

Relatos

Documento único y exquisita joya literaria, este libro recoge casi todos los textos que se conservan escritos por Ana María Matute durante su infancia. Se trata de unos preciosos manuscritos laboriosamente ilustrados y coloreados que su madre guardó sin ella saberlo. Un día, por sorpresa, volvieron a sus manos, y hoy se hallan en el archivo personal de la autora en la biblioteca de la Universidad de Boston.

Como en muchas de sus obras, la autora toca en las siete narraciones reunidas en este volumen el tema de los niños, de los adolescentes en el tránsito definitivo hacia la vida adulta. Unos muchachos que no quieren crecer y se aferran a ese universo de sutiles y maliciosas sabidurías que esconde la infancia y a su desgarrado descaro. Desde el pequeño rebelde que quiere incendiar su casa a la redactora de un diario íntimo, pasando por figuras patéticas como la de Adela en "Una estrella en la piel", todos los muchachos aparecen retratados en la riqueza de su sensibilidad a través de la prosa lírica, hiriente y desoladamente luminosa de la autora.

Este volumen reúne trece relatos entrelazados por los dramas humanos que reflejan: familias humildes, niños y adolescentes que viven en un mundo de adultos, ambientes sombríos de muchachos rodeados de austeridad, tristeza y muerte, adultos que no comprenden el mundo de los niños...

La Virgen de Antioquía y otros relatos reúne 12 cuentos que fueron publicados en revistas, a excepción del que da título al libro.

Este volumen se compone de tres relatos, protagonizados por niños, que configuran un mundo muy especial, regido por leyes propias y sentimientos vívidos, donde la fantasía y la realidad se entrelazan para ofrecer un espectáculo maravilloso y dramático al mismo tiempo.

Ana María Matute recoge en esta obra veintidós relatos que mantienen una perfecta unidad de tono e intención dentro de una gran diversidad de temas. Algunas narraciones reflejan la crueldad de los seres humanos encerrados en sus egoísmos y ambiciones; otras se adentran en un universo infantil hasta dar la justa medida de unos seres frágiles y fuertes a un tiempo, que gozan de su existencia con mayor pureza que los adultos. Todos los relatos revelan una intensa preocupación social, que en ocasiones deviene francamente acusatoria, y que alterna con la ternura de los personajes.

Narrativa juvenil / infantil

Ana María Matute revisa el cuento clásico de Perrault y recupera el final original. El principal cambio respecto al cuento tal y como lo conocemos es la antropofagia de la Reina Madre quien, según contaban los rumores ya había comido niños en su juventud. Ahora, aprovechando que el príncipe está luchando con su eterno adversario, Zozogrino, la Reina empieza a decirle que cocine a sus nietos y, luego, a la Bella Durmiente. Afortunadamente, la bondad del cocinero hace que sustituyan a los niños y la madre por animales.

Gabriela no acaba de encajar en su mundo, vive mirando a los demás niños siempre un paso por detrás. Pero en la biblioteca de su padre encontrará al amigo que nunca ha tenido: un libro muy especial. Leyéndolo escondida entre las sábanas comienza para ella la aventura y la vida.

Existió una vez un pueblo de gente sencilla, donde cada cual vivía de su trabajo. Pero llegó para ellos un tiempo malo y miserable, y apareció un viejo que empezó a hacer préstamos de dinero, herramientas, enseres e incluso comida. Y así todo el pueblo cayó en sus manos. Él era cada vez más rico, y el pueblo cada vez más pobre. Pero la misteriosa llegada de un pequeño aprendiz estaba a punto de cambiarlo todo, incluso al viejo usurero.

Érase una vez un muchacho llamado Bongo, que trabajaba en una herrería. Bongo se levantaba todas las mañanas a las cinco, cuando el cielo estaba aún negro y titilaban las últimas estrellas. Bongo bajaba entonces a la herrería, prendía el fuego y ya no descansaba hasta la hora de comer. Así, uno tras otro, pasaban los días en la vida del chico, alegrados sólo por el cariño del Herrero y por las historias que le contaba, hasta que un día la guerra llegó al pueblo y destruyó lo poco que tenía. Bongo se quedó tan solo que no podía dejar de llorar. Pero entonces, en medio de las ruinas, apareció un misterioso arlequín con una armónica muy especial, que iba a guiarle en un largo viaje hasta la tierra de la paz

Jujú pasa las tardes en el desván de la casa, que se ha convertido en su barco, el Ulises, la señorita Florentina (una paloma) y su fiel Contramaestre (un perrito) le acompañan en todas sus aventuras. Los días de Jujú son más bien aburridos. Le han criado tres tías solteronas, que le encontraron en un capazo frente a la puerta de casa y sólo espera la hora de la siesta para escapar al Ulises. Pero un buen día, su vida se ve alterada por la entrada de un polizón en su barco- desván. Un marinero que se ha escapado de las autoridades. Primero asustado y obligado, pero con la íntima convicción de que lo justo es ayudar al polizón, Jujú le ayuda. Le lleva comida y le cura una herida. Poco a poco se van haciendo amigos y empiezan a planear una huida juntos...

Por lo alto de las montañas, cerca de los bosques, vivía una manada de caballos salvajes. El jefe de todos ellos se llamaba Yar y era sabio y fuerte, con la crin blanca y relampagueantes ojos negros. Yar tenía varios hijos entre la manada, y todos ellos eran muy respetados por los demás caballos, yeguas, potros y potrancas . De entre ellos había de nacer el nuevo jefe que un día les gobernaría. El más pequeño de los hijos de Yar nació una noche de luna redonda y amarilla.» Pero, en seguida, Yar dijo que algo pasaba con aquel potrillo, que la luna parecía vagar por sus ojos, que podía ver la locura en ellos. Y, así, empezaron a llamarlo Caballito Loco, y todos se fueron apartando de él hasta que se quedó solo. Entonces, conoció a un niño tan solitario como él y, pese a las recomendaciones de su madre, sólo pudo pensar en que quería ser su amigo

Yungo es un niño que ha perdido algo muy importante: su voz. Para recuperarla, se embarcará en un viaje mágico en el que se cruzará con un saltamontes que le conducirá al Hermoso País.

La nueva edición de los cuentos infantiles de la autora actualiza estos clásicos de la literatura infantil. Paulina acaba de cumplir diez años cuando la llevan a vivir a las montañas a la casa de los abuelos. Tras un viaje muy largo que dura cerca de tres días, entre trenes y autobuses, llega a un mundo desconocido hasta entonces para ella: las montañas, la nieve, el frío, los abuelos... y Nin, un niño ciego y pobre que vive también en la casa. Junto a Nin, Paulina aprende a mirar la vida con otros ojos.

En el país de Cora-Cora todo estaba preparado los grandes festejos con motivo del cumpleaños del rey, y todos sus habitantes estaban muy felices esperando el gran día. Pero la felicidad iba a durar poco, porque una terrible tragedia se cernía sobre el palacio. Una mañana, cuando estaba haciendo una larga suma, la princesa desapareció. Todo el mundo se alarmó, hasta que cuatro valientes niños se colaron en palacio decididos a encontrarla costara lo que costara.

Antología / Selección

En Artámila, una comarca inventada a medias por la autora, ya que está inspirada en los paisajes y las personas que conoció en Mansilla de la Sierra, La Rioja, cuando la autora era una niña, se sitúan varios de sus mejores textos: Fiesta al Noroeste, Historias de la Artámila, El río, aparte de Los hijos muertos y algunos cuentos de El tiempo. En esta edición del Fondo de Cultura Económica se recoge una selección de los mejores de ellos.

Una antología representativa de la labor de Ana María Matute y que, al mismo tiempo, se preparó para adecuarse a los intereses de los jóvenes estudiantes de secundaria.Incluye un  apartado de «Actividades» en las páginas finales del libro.

  • Casa de juegos prohibidos: (1997) Espasa Calpe
  • Todos mis cuentos: (2000) DeBolsillo
  • La puerta de la luna. Cuentos completos (2010) Destino
  • Una estrella en la piel y otros cuentos (2011) Bruño
  • Cuentos de niños y niñas. La niña que no esta en ninguna parte (2011). Asociación de Editores de Andalucía (Junta de Andalucía)

Otros géneros

Un magnífico libro que combina texto e imágenes fotográficas para abordar el problema de los niños de otros, los niños de la emigración. Una denuncia expresada con extraordinaria sensibilidad por una magnífica escritora que se ha distinguido en toda su obra por su atención al tema de la infancia. Las fotografías de Durán y Sánchez Vigil son descarnadas a veces, divertidas otras y siempre entrañables.

Ana María Matute inició la columna A la mitad del camino en el semanario Destino el 20 de febrero de 1960 y la concluyó el 6 de noviembre de 1965. Cinco años en los que la escritora publicó prácticamente cada semana; si bien, pueden destacarse dos interrupciones entre los meses de febrero a noviembre de 1961 y de mayo de 1963 a marzo de 1964. La escritora reunió la mayoría de las colaboraciones en dos libros: A la mitad del camino, que recoge las de Solidaridad Nacional y las primeras de Destino, y El río.

Premios

  • 1948 - Finalista del Premio Nadal por Los Abel
  • 1952 - Premio Café Gijón por Fiesta al Noroeste
  • 1954 - Premio Planeta por Pequeño teatro
  • 1958 - Premio de la Crítica 1958 por Los hijos muertos
  • 1959 - Premio Nacional de Literatura por Los hijos muertos
  • 1959 - Premio Nadal por Primera memoria
  • 1965 - Premio Nacional Lazarillo por El polizón del Ulises
  • 1969 - Premio Fastenrath por Los soldados lloran de noche
  • 1984 - Premio Nacional de Literatura Infantil por Sólo un pie descalzo
  • 1996 - Premio Ciudad de Barcelona de Literatura castellana por El verdadero final de la bella durmiente
  • 1996 - Miembro de la Real Academia Española
  • 2007 - Premio Nacional de las Letras
  • 2008 - Premio Quijote de la Letras
  • 2010 - Premio Cervantes
  • 2011 - Premio de la Crítica de la Feria del Libro de Bilbao
  • 2012 - Premios Ondas Mediterráneas
  • Mención Especial RIET