Vila-real, España, 1974

Ángel Gil Cheza es autor de las novelas El hombre que arreglaba las bicicletasLa lluvia es una canción sin letra y Pez en la hierba. Fue baterista del grupo hardcore-punk Mala Hierba y actualmente es editor de la revista académica kult-ur y profesor.


Bibliografía

Una sargento de policía en plena crisis de madurez y un reputado periodista cultural caído en desgracia ven cómo sus vidas se entrecruzan y aúnan esfuerzos para investigar unos extraños asesinatos aparentemente inconexos...

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Novela

Una sargento de policía en plena crisis de madurez y un reputado periodista cultural caído en desgracia ven cómo sus vidas se entrecruzan y aúnan esfuerzos para investigar unos extraños asesinatos aparentemente inconexos.

Ivet Portabella es una sargento de policía de cincuenta y ocho años que asiste a los últimos días de su perro, única compañía en una Barcelona inmensa, cuando la muerte de una joven que aparece colgada dentro de una misteriosa esfera de ramas que pende de un árbol en la Serra de la Collserola la lleva a recordar un amor que no fue y una hija que no tuvo. Al mismo tiempo el asesinato de un alto cargo económico de la zona euro alemán en un hotel de lujo con un tatuaje taleguero en la ingle reabre un viejo caso que alguien no quiere remover.

En la otra mano de la baraja, Édgar Brossa cae sin remedio al subsuelo social. Tiempo atrás puso en jaque a la bestia editorial con una revista impresa en condiciones precarias icono del descontento cultural de su tiempo. Ahora, golpeado por la mano que mordió y zarandeado por la crisis, se alimenta en un comedor social. Además, un malote con escuela lo busca por toda la ciudad para recordarle que todo puede ir aún peor. A punto de rendirse recibe una llamada. Un viejo amigo de juventud quiere que investigue la desaparición...

Una novela cruda y bella. Una obra sui géneris que desafía al género Una leyenda local, un misterioso túnel, un club de fútbol femenino y el agua como símbolo de expiación... Miquel Ortells es un editor que regresa a su pueblo natal, Vila-real, para cuidar de su padre, convaleciente tras un ataque al corazón, en la casa que la familia posee en un pequeño bosque junto al río. Allí se enfrenta, catorce años después, a los viejos problemas que le empujaron a marchar; en especial, el divorcio de sus padres enturbiado por el asesinato de dos niñas de trece y diecisiete años. Ainara Arza es una escritora navarra a la que Miquel ayuda con su última novela. Juntos comienzan a investigar lo que ocurrió a aquellas chicas y, a pesar de sus contradicciones y luchas internas por evitarlo, se enamoran durante aquel frío otoño. Una leyenda local sobre una gran cueva que atraviesa todo el municipio y llega hasta el río, en el boscaje; un misterioso túnel que forma parte del trazado de la desaparecida acequia del Diablo, de origen romano; y el fútbol femenino, invisible por los intereses ocultos de los más altos estamentos de este deporte, se entrecruzan en el eje de este envolvente relato.

Una joven irlandesa y un muchacho nórdico protagonizan una historia inolvidable inmersos en la primera gran lucha del segundo milenio en la bahía de Dublín, la Batalla de Clontarf, entre vikingos e irlandeses. Mil años después, un joven librero valenciano que llega a Irlanda para esconderse de la justicia se infiltra en un mundo fascinante formado por arqueólogos venidos de todas partes y excava un hallazgo que le cambiará como persona, y le hará descubrir en una isla verde, gris y húmeda que somos de donde se nos quiere y no de donde venimos.

Una novela negra en el sentido más social del término, cargada de analepsis históricas. Un vuelo a Irlanda. Un paseo por el Dublín de 1014 y el de 2003. Lluvia, amistad, arqueología, besos, batallas, amor, sangre, sexo, barro, cerveza... cada página es una estupenda excusa para sentir emociones y continuar.

El testamento de un escritor de novela negra empuja a su viuda, a su hija y a una antigua novia irlandesa –a la que abandonó años atrás sin explicación alguna– a convivir un verano en su casa de la playa junto a un taller de bicicletas en la costa mediterránea. Hay novelas que no se pueden contar, ni tan solo describir, porque sería como explicar un beso antes de darlo. El hombre que arreglaba las bicicletas es un verano en algún lugar de nuestro imaginario. Ángel Gil Cheza consigue contagiarnos su particular modo de ver el mundo; un lugar en el que se escucha cada palabra, se atiende a cada gesto y donde cada momento que compartimos con alguien cuenta.