Madrid, España , 1947

Aunque su profesión es la informática (ha trabajado como consultor para diversas compañías multinacionales), Ildefonso Arenas ha desarrollado una doble trayectoria como narrador, una de ellas con seudónimo. Su obra más exitosa es la monumental Álava en Waterloo. Sus novelas se basan en una exhaustiva investigación histórica. Respecto a su segunda identidad literaria..., prefiere mantenerla en secreto.

  • "Es Álava en Waterloo una novela histórica de las importantes, grandísimo fresco de toda una época." Jacinto Antón, El País

Bibliografía

Novedad

La Cruz de Hierro fue, desde 1813, la condecoración más estimada por el soldado prusiano y, a partir de la Gran Guerra, por el soldado alemán. La podía ganar cualquiera, sin distinción de nacionalidad o de clase social, pero tenía para el que la llevaba un valor inestimable. Durante la Segunda Guerra Mundial se habilitó un grado superior: La Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. El III Reich concedió muchas, pero de todas ellas sólo cuarenta y tres fueron para soldados no alemanes que combatieron. En realidad fueron cuarenta y cuatro...

Novela

La Cruz de Hierro fue, desde 1813, la condecoración más estimada por el soldado prusiano y, a partir de la Gran Guerra, por el soldado alemán. La podía ganar cualquiera, sin distinción de nacionalidad o de clase social, pero tenía para el que la llevaba un valor inestimable. Durante la Segunda Guerra Mundial se habilitó un grado superior: La Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. El III Reich concedió muchas..., pero de todas ellas sólo cuarenta y tres fueron para soldados no alemanes que combatieron. En realidad fueron cuarenta y cuatro. Una cruz había permanecido en el olvido y pertenecía a un piloto de caza español que consiguió 162 victorias en combate. Un periodista investigó la historia e intentó arañar más información. En balde. Se topó con el muro del silencio del ejército español. ¿Por qué la cruz y el nombre de este piloto español se ha mantenido en secreto, en el olvido o en silencio?

«Hijo de puta» es el insulto más ofensivo de la lengua española. Es la forma de todos conocida para llamar a alguien malnacido, para denominar a aquel que atesora las peores intenciones. Sin embargo, hasta los hijos de puta tienen sentimientos. No siempre, ni todos ellos. Algunos hasta se pueden enamorar, y a veces incluso sufren. En realidad, el hijo de puta común no suele ser más que un egoísta con malicia, y en ocasiones lo es por inutilidad, si no por simple y mera estupidez.

También existen los hijos de puta literales, los que, con independencia de su calidad humana, padecen el estigma de haber nacido de una prostituta. En principio no tienen que ver con los otros, los que lo son en su significado social... Pero, cuando ambos sentidos coinciden, el individuo resultante puede llegar a ser un verdadero peligro.

Esta novela trata de un ejemplar arquetípico. Uno que, en su afán de camuflarse para que nadie lo identifique como miembro de su misterioso grupo social, jamás toma partido, jamás se arriesga, jamás hace nada que no sirva para defender sus propios intereses. Aun así, cuando la vida lo acorrala y le fuerza sin remedio a ponerse de manifiesto, su esencia de perfecto hijo de puta termina por salir a la luz.

En el año 1303, cinco mil mercenarios almogávares desembarcaron en Constantinopla para ponerse al servicio del Imperio bizantino. Durante ocho años combatieron y derrotaron a los ejércitos de los grandes imperios de Anatolia, Tracia, Macedonia y Tesalia. Guillem de Tous, joven catalán de buena familia, se enroló en esa Compañía Catalana como ayudante de campo de Ramon Muntaner. Durante su aventura, conocerá a Roger de Flor, a Bernat de Rocafort, al emperador Andrónico e incluso a la emperatriz Irene, y será el cronista de la aventura almogávar por el Mediterráneo.

Culta, inteligente y rica, la duquesa de Sagan (1781-1839) fue una de las mujeres más admiradas de su época. Desde su salón literario - y desde su alcoba - influyó en los hombres en cuyas manos estaba el destino de Europa: desde el zar Alejandro de Rusia o el rey Federico-Guillermo de Prusia, hasta Talleyrand, Metternich, Lord Wellington e incluso Napoleón Bonaparte. La narración hace hincapié en su fascinante capacidad para la intriga política, las relaciones amorosas y hasta la estrategia bélica.

Narra los prolegómenos y el curso de la batalla de Waterloo (1815) a través de las peripecias de Miguel-Ricardo de Álava y Esquivel, probablemente uno de los personajes históricos más fascinantes e internacionalmente conocidos del siglo XIX español. Su trayectoria vital permite al autor introducir a personalidades destacadas de los años inmediatamente anteriores y posteriores a Waterloo con una mezcla de rigor histórico e ironía.