Madrid, España , 1956

Aunque nació en Madrid, Irene Gracia residió hasta mediados de la década de 1990 en Barcelona, donde cursó estudios de Música y más tarde de Pintura y Escultura en la Facultad de Bellas Artes. Considerada como una de las voces más personales de la reciente literatura española, Irene Gracia ha ido distanciándose de la línea realista de sus primeras novelas para adentrarse en el mundo de lo fantástico. Es también autora de varios cuentos, aparecidos en diferentes antologías, y de una abundante obra pictórica. Su novela más reciente, El alma de las cosas, se ofrece acompañada de sus propias ilustraciones.

  • "Para mí, Irene Gracia ha sido una revelación. Es una escritora muy fuerte, que habla del desgarro y que como lector me toca muy hondo. Su literatura es evocadora, salvaje, de grandes caídas y emociones." Roberto Bolaño
  • "Irene Gracia sabe del poder mágico de las verdaderas palabras. Nos ofrece una lección de verdadera literatura." Ana Rodríguez Fischer

Bibliografía

Novedad

Tras ver cómo arde hasta derrumbarse en cenizas el teatro en el que se representa su ópera Ondina, el escritor E. T. A. Hoffmann reúne a toda la compañía para celebrar en una opípara cena que se han salvado con vida del desastre. En realidad Hoffmann sospecha que el incendio ha sido intencionado y por ello insta a los comensales a beber y a contar, por turnos, cuentos confiando en que le permitirán descubrir la identidad del pirómano. Entre las historias que cuenta cada comensal, de desbordante imaginación y marcado carácter romántico, asoma...

Novela

Tras ver cómo arde hasta derrumbarse en cenizas el teatro en el que se representa su ópera Ondina, el escritor E. T. A. Hoffmann reúne a toda la compañía para celebrar en una opípara cena que se han salvado con vida del desastre. En realidad Hoffmann sospecha que el incendio ha sido intencionado y por ello insta a los comensales a beber y a contar, por turnos, cuentos confiando en que le permitirán descubrir la identidad del pirómano. Entre las historias que cuenta cada comensal, de desbordante imaginación y marcado carácter romántico, asoman una muñeca autómata indistinguible de su copia humana, un soldado napoleónico que revive gracias a una melodía, la temible e inmortal condesa de Báthory, un pianista sin talento que vende su alma al diablo por el aplauso del público o una mujer –musa de Botticelli– que abandona a su marido para seguir a un ángel del que se ha enamorado.

En esta poderosa e imaginativa novela, Irene Gracia da voz a Johanna Eunicke, la cantante que interpretó a Ondina, a la par que recrea las fantásticas tertulias organizadas por Hoffmann, origen de los nuevos géneros que convertirían el Romanticismo en un movimiento liberador, capaz de desplegar ante los hombres todos los misterios de la naturaleza y la nocturnidad.

¿Qué estaríamos dispuestos a dar por un amuleto que hiciese posible nuestros deseos más profundos? Adelbert fue uno de esos poetas que supieron alternar la pluma con la espada. Luchó contra Napoleón y dio la vuelta al mundo en barco para encontrar su sombra. Pero su mayor aventura fue conocer a Belisa, una aristócrata desahuciada que le contará la historia de El Tiempo de Plata: la orfebrería regentada por Platónides, un artesano que creaba seres prodigiosos y capaces de detener el tiempo con la alquimia de la plata viva.

Una narración en dos dimensiones, donde se cruzan mitos, abismos, espejos, cielos e infiernos. La mística del vicio es casi la misma que la de la virtud, y las dos persiguen la misma elevación. La virginal Elisa, que, sin embargo, llegará a tener relaciones íntimas con el Diablo, no persigue fines más altos que su enamorado Bruno, pero sus caminos no acaban de converger, o sólo convergen en el abismo. Anoche anduve sobre las aguas es una novela envolvente y sensual en la que el Diablo tiene mucho que decir, toda ella atravesada por el rumor de Eros y el anhelo de proyectarnos en horizontes tan amplios como el mismo deseo.

Nadie había contado la historia del universo como Thérèse Fuler y el ser angélico que la acompaña durante toda su vida, Adanel. Novela, pero también memoria de la historia del mundo, a través de ella nos adentramos en las relaciones que desde el origen establecieron los ángeles con los hombres. A través de Adanel, Thérèse viajará a la época en la que los dioses hablaban con los hombres, a la época en que Dios acabó con los dioses, y a la época en la que los dioses volvieron a aparecer y, con ellos, los ángeles.

Cada capítulo es una iluminación que nos va introduciendo en el mundo de Anatol Chat y su familia, enteramente dedicada a la fabricación de autómatas y toda clase de replicantes, y obsesionada por reducir el mundo para así poder abarcarlo y comprenderlo.

¿El hombre y la mujer son algo más que un disfraz el uno para el otro? ¿En qué lugar se produce la conexión de las almas? ¿En qué lugar del cerebro o en qué lugar de la piel? ¿Qué le ocurriría a un ser cuyo cuerpo fuese el campo de batalla donde se enfrentan las dos caras de la moneda humana? ¿Qué le ocurriría a un ser que fuese un hombre manifiesto y a la vez una mujer secreta que desde la oscuridad interpreta las más alucinantes canciones de amor?

Las tres voces furiosas que tejen esta narración son las de tres hermanas que se acercaron tanto al espejo de la fábula que en realidad lo atravesaron, y encarnan, cada una a su manera, dualidades muy amargas, pulsiones muy poderosas de las que no son culpables y que no dudan en apurar hasta el último momento.

“Siempre que pienso en él su fantasma viene después a visitarme, y ya no le rehuyo como antes, y hablo con él sin prisas y sin miedo. El hecho de que sólo podamos encontrarnos en sueños me obliga a pensar que también antes -siempre- el sueño fue nuestro único lugar de encuentro. Por haberlo evocado de nuevo, sé que esta noche irrumpirá en mis pesadillas…  Yo fui la primera en ver en él algo que los demás no veían, y la última en aceptarlo.”

Fragmento de la obra de Irene Gracia.

Premios

  • 1994 - Premio Ojo Crítico por Fiebre para siempre
  • 2014 - Premio de Novela Breve Fundación Juan March Cencillo por Anoche anduve sobre las aguas