Sevilla, España , 1941

Jaime Conde terminó en 1967 sus estudios de Ingeniería Agrónoma en Madrid y empezó a trabajar como micro-biólogo de una importante industria cervecera mientras ejercía de profesor de Genética y Microbiología Industrial. En 1974 se trasladó a Nueva York para impartir clases en la Universidad de Cornell. De regreso a Sevilla, hace años que compagina su labor científica con sus grandes aficiones: los viajes y la navegación. En el año 1910 ingresó en la Real Academia de Ingeniería.

Bibliografía

Novela

En 1530, cruzar el Atlántico entre España y las Antillas en una nao solitaria supone una aventura llena de riesgos. Los piratas berberiscos acechan desde las costas africanas en el viaje de ida, y los corsarios franceses, ansiosos de tesoros, en el de vuelta, entre las Azores y el cabo de San Vicente. Unos y otros no dudarán un segundo en esclavizar o matar a tripulantes y pasajeros. Por otro lado, estos últimos se verán amenazados por sus propias locuras y miserias y, a medida que transcurren los días, la fatiga los irá venciendo y hará que se pierdan más y más a sí mismos. El maestre se convierte en el señor absoluto de sus movimientos y destinos. Está más cerca de Dios, en una nao perdida, de lo que pueda estarlo cualquier cardenal o príncipe tierra adentro. Es hombre de hierro y padre severo, además de marino arrojado que ama la noche. Sus oficiales, ante todo, deben serle fieles, y los marineros, grumetes y pajes han de manejar los entresijos de jarcias y aparejos para que la nao single las aguas sin problemas. Los pasajeros viajan y sueñan. No están habituados a la mar y se han visto obligados a cruzar el golfo huyendo o en busca de nuevas esperanzas. Entre los pasajeros hay mujeres, algunas muy bellas. Así pues, crecen inevitablemente las pasiones de los hombres que, a veces, desprenden chispas violentas que pueden provocar más de un incendio. Están además los esclavos, negros o indios, hechos a su triste suerte, en muchos casos sin ni siquiera anhelar la libertad.

Aguja palá es el nombre que los pescadores andaluces dan al pez espada. Lo pescan los barcos marrajeros en aguas lejanas, donde también pescan el atún y distintas clases de tiburones. Este libro es la historia de Rafale Montoya, patrón de barcos marrajeros durante cerca de cuarenta años, lobo de mar, que en 1987  desembarcó para convertirse en el Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de Algeciras durante el difícil período de la crisis de los caladeros marroquíes. Es también la historia del desarrollo de este tipo de pesca en el puerto de Algeciras a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Allí concurrieron muchos hombres de mar de toda Andalucía Oriental, pero en particular de Almería, que nombraron Algeciras como "América la chica", porque fue para ellos una tierra de oportunidades.