Palafrugell, España , 1897 - Llofriu, España , 1981

Josep Pla es, sin lugar a dudas, el prosista más importante de la literatura catalana del siglo XX, y el escritor catalán más leído y más popular de todas las épocas. Estudió Derecho en Barcelona y practicó el periodismo desde joven. Durante más de quince años ejerció de corresponsal en el extranjero para los diarios La Publicitat y La Veu de Catalunya. Su inclasificable y monumental obra, que abarca más de 30.000 páginas y en cuya construcción trabajó de forma prácticamente ininterrumpida durante seis décadas, está marcada por el uso de un lenguaje literario y popular a la vez, y fue una aportación esencial para la modernización de la lengua catalana. Asimismo, sus artículos de opinión, sus crónicas periodísticas, sus diarios y reportajes constituyen un valioso testimonio de la historia del pasado siglo. 

  • "La prosa de Josep Pla es atractiva al lector no sólo porque se adapta a la realidad y pone el natural delante de todo sino porque sus ojos veían algo más." Cristina Badosa

Bibliografía

«Lo ideal es hacerse todas las ilusiones posibles y no creerse ninguna.» J. Pla

 En 1969 apareció el duodécimo volumen de la Obra Completa de Pla, que recogía anotaciones de épocas diversas, desiguales en extensión e intención (desde el aforismo mínimo hasta el ensayo corto, pasando por la anotación de dietario) bajo el título Notas dispersas. El material inédito que el investigador Francesc Montero (Cátedra Josep Pla de la Universidad de Gerona) edita ahora en Hacerse todas las ilusiones posibles es el que el mismo autor había previsto incluir en un nuevo volumen de su Obra Completa, que se habría titulado Nuevas notas dispersas o Vagas notas dispersas...

Novela

En 1972 se publicó el volumen 23 de la Obra Completa de Josep Pla, Àlbum de Fontclara, que incluía la novela L´herència, entre otras. Pla redactó un extenso prólogo rocambolesco, donde pormenoriza su tarea correctora, pero no lo envió a su editor, o bien éste no lo publicó, y por tanto quedó inédito entre los papeles del escritor, ahora en la Fundació Josep Pla, de Palafrugell. Este texto explicaba los numerosos cambios practicados en la obra y se recuperó en ediciones más recientes.

 

 

El principal banquero de una capital de comarca reúne a las personas más insignes de esta ciudad para celebrar la boda de su hija. En la sala de su casa, la fiesta deviene el escenario en que se manifiestan las tensiones que dominan esta pequeña sociedad. El gerente del banco defiende que la insignia de la procesión del Corpus la quite el próspero electricista a quien ha concedido un crédito para su tienda-taller, símbolo del progreso, mientras que el estamento oficial propugna el continuismo y apoya al registrador de la propiedad. Recluido en su habitación, el excéntrico hermano del banquero tiene la repentina obsesión de que se convertirá en pobre y critica la gestión del negocio familiar, hecho que aprovechan algunos comerciantes para conspirar con el ánimo de orientar el banco de acuerdo con sus intereses. Al mismo tiempo, corre el rumor de que la bella esposa del apoderado del banco es la amante del jefe de su marido.

El carrer estret es una de las pocas novelas que escribió Josep Pla. A éste le pareció divertido llevar a la práctica la idea stendhaliana del espejo -"una novela es un espejo que se pasea a lo largo de un camino"-, y lo hizo al pie de la letra. Así nació El carrer estret, recreación de la vida apacible y tranquila de un pueblo imaginario de Cataluña. Ganador del Premio Joanot Martorell.

Relatos

Una crónica verídica narrada por un prosista riguroso que se proyecta en todas partes: en el paisaje y en los personajes que lo habitan. Es el retrato de la vida de los pescadores de la Costa Brava anterior a que el turismo llegara.

En esta obra se presenta el núcleo esencial de las narraciones marineras de Josep Pla, reunidas en el segundo volumen de su Obra Completa, Agua de mar, que incluye, además, otras piezas no narrativas de asunto marino. Los seis relatos recogidos en esta selección son seis obras maestras indiscutibles.

Contraban es el relato magistral que Josep Pla hace de un episodio de su juventud cuando, desde Cadaqués, acompañó su amigo Baldiri a bordo del "Mistral" hasta el estanque de Salsas, en el Rosselló, para intentar cargar la embarcación con algún artículo de contrabando. A través de este pequeño viaje por el norte de la costa catalana Pla nos ofrece lo mejor de su narrativa: la descripción de los pueblos costeros, la evocación de la vida marinera, la presentación de los mejores platos de la cocina autóctona, la definición de los personajes más emblemáticos de cada lugar, y un sin fin de detalles y opiniones que convierten la lectura de este texto en una experiencia literaria de primer orden.

 

 

Una singular presentación de la gastronomía y la pesca catalana a partir de los recuerdos de un pueblo tranquilo y luminoso -el Fornells catalán- que ni siquiera tenía cementerio, lo que "daba la sensación -escribe Pla- a los que vivíamos allí de que no íbamos a morir nunca".

Reeditado dentro de Aigua de mar.

 

 

 

Son dos opúsculos escritos y ambientados en Berlín que fueron publicados junto con Nosaltres, els àngels. Contienen muchos elementos que están influenciados por el cine expresionista alemán de la época.

 

 

Lo que fueron en la vida real los héroes de folletín. 

No ficción

Pla, inédito.
«Lo ideal es hacerse todas las ilusiones posibles y no creerse ninguna.» J. Pla

En 1969 apareció el duodécimo volumen de la Obra Completa de Pla, que recogía anotaciones de épocas diversas, desiguales en extensión e intención (desde el aforismo mínimo hasta el ensayo corto, pasando por la anotación de dietario) bajo el título Notas dispersas. El material inédito que el investigador Francesc Montero (Cátedra Josep Pla de la Universidad de Gerona) edita ahora en Hacerse todas las ilusiones posibles es el que el mismo autor había previsto incluir en un nuevo volumen de su Obra Completa, que se habría titulado Nuevas notas dispersas o Vagas notas dispersas.

Las páginas que por fin hoy podemos leer corresponden al Pla más memorable: el observador agudo de la sociedad, el comentarista que hace gala del escepticismo más bien informado, el reportero de anécdotas impagables, el escritor capaz de dar la máxima vivacidad a los personajes y a los paisajes que retrata, el prosista más convincente y más amable con los lectores…

 

 

 

El Relojero de Creixells fue un bandolero que actuaba en l'Empordà alrededor de la tercera guerra carlista. Cuando lo juzgaron, quedó demostrado que, además de numerosos robos, había cometido dieciocho asesinatos. Murió a garrote en Gerona; una multitud asistió a la ejecución. Josep Pla, que de joven había oído hablar alguna vez de aquel bandido legendario, se interesó vivamente por su figura al poco de la guerra civil. Pero no fue hasta los años setenta que escribió este libro, en el cual narra su indagación sobre los métodos y crímenes del Relojero.

A la vez, Pla reconstruye el contexto histórico y el ambiente en que se movía el bandolero, a la zona del Ampurdán. Una pieza magistral de Josep Pla que aún no ha tenido la difusión que se merece

Este volumen recoge los retratos literarios que Josep Pla hizo de Antoni Gaudí y los avatares de la construcción de la Sagrada Familia, del pedagogo e historiador Alexandre Galí y del presidente de la Mancomunidad, el señor Prat de la Riba.

A lo largo de sus páginas, Pla nos permite conocer las semblanzas de los hombres más importantes de la vida catalana: la presente y la pasada. Asistiremos deslumbrados a un despliegue del paisaje de Cataluña y tendremos una excelente visión de cuadros, usos y costumbres de la misma.   

Son perfiles cortos que nos presentan un personaje con unas cuantas pinceladas breves pero certeras y nos hace conocer los matices de su personalidad, sus ilusiones, los tics que los distinguían y por los que les conocían sus coetáneos. Se encuentran en esta obra diferentes figuras, nacionales y extranjeras, desde el tenor Hipólito Lázaro al joven pintor Miró en su estancia en París.

"Esta palabra, «homenots», no tiene ningún sentido despectivo serio, más bien señala una cierta voluminosidad en el personaje calificado de este modo. Todo el matiz despectivo que pueda tener, en mi opinión, hace referencia a una determinada ausencia de belleza física. Pero ¿qué haremos si los hombres y tantas y tantas mujeres somos tan feos?  En definitiva, la palabra «homenots» es un eufemismo". Josep Pla.

 

 

 

 

A través de la mirada de Josep Pla tenemos una aproximación diferente y personal a la creación artística de cinco catalanes universales: Prat de la Riba, Pompeu Fabra, Joaquim Ruyra. Estos escritos se integran en la serie Homenots.

 

 

La peculiar mirada de Josep Pla sobre la «impresionante personalidad» de Joan Maragall. La figura de Joan Maragall fascinó a Josep Pla todo a lo largo de su vida. El 1923 le dedicó un artículo en una revista francesa; el 1926, un retrato a su libro Linterna mágica; el 1960, un homenot; y, finalmente, el 1968, este Joan Maragall: un ensayo, en qué Pla refundió el material de sus aproximaciones anteriores.

"Un buen día del año 1887 llegaron a Torroella de Montgrí tres curiosos personajes, tres pintores desigualmente conocidos en los medios artísticos de la capital. El uno era Modesto Urgell, el pintor de cementerios y de paisajes lóbregos y solitarios [...] De los tres jóvenes artistas, si Urgell parecía llevar la voz cantante y mantenía la sugestión general y Gimeno aparecía un poco en segundo término, el tercero parecía el hombre de las posibilidades, es decir, el de más dinero explícito. Este era Ramon Callo, pintor especializado en el arte del retrato".

Fragmento de Francesc Gimeno, pintor, el Vell.

Pla realiza unas espléndidas reflexiones sobre los campesinos de Cataluña mediante la descripción pormenorizada de sus usos y costumbres, sus hábitos gastronómicos, sus horarios, su manera de pensar, su especial filosofía ante la vida y sus circunstancias, sus condicionamientos a los caprichos de la climatología, sus relaciones sociales y familiares en el marco del campo catalán.

 

 

Los hermanos Rafael Puget (1873-1945) y Jacinto Puget (1879-1969) eran hijos de una alcurnia de industriales establecida en Manlleu, que vivieron vidas muy distintas. Ésta obra reúne en una las dos biografías que escribió Pla (Un senyor de Barcelona y Un senyor de la Terra del Foc).

Del señor de Barcelona, Rafel Puget, sabemos que nació en Manlleu el 1873, murió en Barcelona el 1945 y tuvo el mérito de vivir sin tener que caer en la vulgaridad de trabajar. «Yo he sido rentista», le decía a Josep Pla, «pero, como tantos rentistas, más que vivir de renta no he hecho más que irme muriendo de renta». Pero es Jacinto Puget, hermano de Rafel, el biografiado de Un senyor de Terra del Foc. Si la vida de Rafel Puget discurrió por las tertulias del Ateneo y los cafés de Barcelona, la de Jacinto Puget tuvo un escenario muy diferente: la Tierra del Fuego. Fue en aquel lugar de mundo donde, en 1925, Jacinto Puget compró una propiedad de 20.000 hectáreas donde construyó una estancia que denominó La Catalana.

Los dos artistas no sólo tenían en común su origen ampurdanés, sino que compartían inquietudes intelectuales

La amistad de Pla y Dalí se remonta al 1926. Se conocieron en las tertulias del Ateneo Barcelonés, pero en las décadas posteriores su relación no siempre fue buena, especialmente después de que Pla defendiera el libro de Anna Maria Dalí sobre su hermano. "Pla era un pícaro que se hacía querer, y Dalí un gran artista y la persona más generosa que he conocido nunca. Los oía hablar el uno del otro con tristeza, porque pasaron veinte años sin verse", dijo Sabater, secretario de Dalí que el 1970 puso remedio a la situación y los volvió a reunir.

Un polémico Josep Pla describió en detalle su visión de los payeses. Su prosa no dejó en buen lugar el mundo rural catalán de mediados del siglo XX: “Si, por casualidad, un labrador mira el suelo, es para saber qué hora es. Si un labrador contempla el paisaje, en su pensamiento no late el amor a la naturaleza. El paisaje es bello o simplemente bonito en cuanto que es un pretexto para imaginar o redondear un contrato de compraventa".

Joaquim Mir es uno de los pintores más singulares del panorama artístico español de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su singularidad se construye y se sustenta a través de la leyenda que surge en torno a su persona: a través de la independencia total respecto a los grupos culturales artísticos y a la independencia de los estilos y movimientos que surgieron a lo largo de su vida: singularidad que sustenta en las aportaciones que él realizó a nivel plástico.

Josep Pla, que no había conocido personalmente al pintor barcelonés, fue quien trazó un perfil de pintor rozando lo grotesco. Así, Mir nos quedará como un personaje único al margen de todos los esquemas y envuelto en cierta neblina.

Después de tres años de preparación, Josep Pla escribió Rusiñol y su tiempo, la biografía más ambiciosa y más sugerente publicada hasta el momento del autor de L'auca del senyor Esteve. Pla se sintió fascinado por la figura, por la popularidad del personaje, por su experiencia vital. De Santiago Rusiñol, a Pla le interesaban muy especialmente dos cosas: en primer lugar, la posibilidad de recuperarlo como modelo intelectual, alternativo al modelo novecentista, y en segundo lugar, conseguir que el artista se decidiera a escribir unas memorias.

Este libro es la historia que escribió el escritor ampurdanés por encargo de Francesc Cambó en su exilio en Roma. La peculiaridad del libro no deriva tanto de que sea una crítica de la Segunda República, sino por ser el libro que con posterioridad el autor se negó a reeditar y a incluir en sus Obras Completas.

Reflexiones y notas biográficas en torno al político fundador de la Lliga Regionalista.

Pla traza un retrato magistral del personaje: escritor, poeta, filósofo, periodista, recolector de anécdotas, inventor de la religión catalana, estrella mediática, conversador del Ateneo, humorista militante... Todo esto es Francesc Pujols. Pero hay algo más, o mucho más. Primero, la calle: las Ramblas, los cafés... Es el currículum vitae de un autodidacta, de un “culo inquieto” existencial, pero también de su permanente obra: las anécdotas.  

 

 

 

Josep Pla había conocido a Manolo Hugué en Barcelona en 1919, cuando el escultor acababa de regresar a España tras la primera guerra mundial. Casi una década más tarde, en 1927, escribiría su biografía en «uno de los esfuerzos concentrados más febriles de mi vida». De la mano del artista, Pla traza una semblanza memorable de Hugué, siguiéndole por Barcelona, París y Ceret, narrando las mil adversidades a las que tuvo que hacer frente para huir de la miseria. El lumpen y la vida cotidiana en Barcelona a finales del XIX, la bohemia parisina, el círculo artístico de Ceret, o las ideas éticas y estéticas del escultor son recogidos en esta biografía con extraordinaria viveza.

«Vida de Manolo es uno de los libros más urbanos, más personales, más sabios y más divertidos que he leído en mi vida. Un libro para releer, seguido o al azar de la página por la cual se abra. Un clásico». Jaime Gil de Biedma

«Uno de los mejores libros que se han publicado en España durante los últimos treinta años». Dionisio Ridruejo, 1953

«Sin duda el libro más famoso de Josep Pla». Gabriel Ferrater

 

«Uno de los mejores libros de la literatura catalana». Carles Riba

Este enorme libro es una biografía esencialmente política del señor Cambó, o sea, una historia del catalanismo político con todos los matices, situaciones y detalles, intrigas, luchas y transacciones que estas palabras implican. Este libro, en forma de tres volúmenes, fue publicado por primera vez entre los años 1928 y 1930.

Este enorme libro es una biografía esencialmente política del señor Cambó, o sea, una historia del catalanismo político con todos los matices, situaciones y detalles, intrigas, luchas y transacciones que estas palabras implican. En forma de tres volúmenes, fue publicado por primera vez entre los años 1928 y 1930.

Viajes

Reúne textos de procedencia diversa, algunos de ellos inéditos, sobre las islas mediterráneas, desde las Medas y las Baleares hasta las griegas, que son el resultado de varios viajes hechos por el autor a lo largo de su vida.

 

 

L'illa de Menorca es un texto memorialístico y erudito, donde recuerda algunos de sus viajes hechos a la isla. Notes de Mallorca se basa en las notas de su viaje en Mallorca publicadas a La Publicitat y que, en versión castellana, forman parte del libro Las ciudades del mar publicado en 1942. Otros tantos textos completan la colección.

 

 

 En 1929, Croacia formaba parte del reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos que, precisamente aquel año, pasaría a denominarse Reino de Yugoslavia. Además, la ciudad de Zadar no formaba parte de este Reino, sino de Italia, en virtud del tratado de Rapallo (1920) que hizo oficial lo que de facto era desde 1918. En este texto, Pla da fe de la nostalgia por el imperio austrohúngaro que se sentía en los puertos de Abbazzia, que fue un puerto balneario de soberanía italiana también a partir de 1920.

Una aproximación a los paisajes de l'Empordà a través de la obra del escritor Josep Pla. El autor, en estas páginas, elige lugares y  ámbitos geográficos especialmente connotados, con una atención particular a las grandes unidades de paisaje tratadas habitualmente por él.

Pla construye una ruta entre diversos puertos mediterráneos y los describe con su prosa y sus guiños habituales. 

En este libro de viajes, Josep Pla aborda con su habitual prosa sin artificios pero llena de sentimiento la belleza de El castell de Montgrí, La Pera, El río Ter, el Fluviá, Banyoles, Besalú, Olot, el Port de la Selva, Ceret, el Rosellón y Vilajuiga.  

Las pinturas que traza se basan en Torroella de Montgrí, Ampurias, entre el Fluvià i el Muga, Rosas, la Garrotxa, Bañolas, Gerona, Besalú, Olot, Sant Lluc, Castellfollit, Sant Pau de Segúries, Camprodon, Sant Joan de les Abadesses, Vic, el Ripollès y Ripoll, la Cerdaña, Puigcerdá y Andorra.

El septiembre del año 1971 la editorial Destino de Barcelona comercializó el libro Guía de Cataluña. El texto fue obra de Josep Pla y las fotografías se encomendaron a Francesc Català Roca, el fotógrafo catalán más importante e influyente del siglo XX.

 

 

Córcega, l'illa dels castanyers es una ampliación de Cyrnos, publicado en Revista de Cataluña. Año IV, mayo 1927, núm. 35.

Las modestes aventures de Sardenya pertenecen a Bodegó amb peix (Selecta,1950). 

La primera vez que llega a Grecia, con veinticinco años, Josep Pla queda enamorado de las islas griegas. Textualmente le robaron el corazón según sus palabras. En este reportaje periodístico, Pla explica el nacimiento y posterior desaparición de una civilización en la que se basa todo el conocimiento moderno. 

De entre todas las descripciones, destaca la que Pla hace de la belleza de Creta.

Una descripción detallada de los pormenores del famoso monasterio cisterciense.

Català Roca era un consumado fotógrafo de paisajes y supo dotar a estos de la misma profundidad que sus instantáneas con personas. La Editorial Destino publicó en aquellos años sesenta una serie de libros escritos por Josep Pla, de encargo, sobre la Costa Brava, sobre las Islas Baleares, sobre Barcelona, sobre Cataluña… en un claro intento de promocionar turísticamente la zona porque era la época en que Calella, Playa de Aro y el Alto Ampurdán comenzaba a ponerse de moda entre la burguesía y el turismo de alto nivel.

El septiembre del año 1971 la editorial Destino de Barcelona comercializó el libro Guía de Cataluña. El texto fue obra de en Josep Pla y las fotografías se encomendaron a en Francesc Català Roca, el fotógrafo catalán más importante e influyente del siglo XX. Esta obra, escrita por el mejor prosista catalán del siglo pasado y con fotografías de una gran calidad, tuvo muy buena acogida entre los lectores catalanes. Seguro que la calidad de la edición, con tapa dura, y el prestigio de sus autores, contribuyó a este éxito y a la normalización que de entonces acá se produjo de las publicaciones de libros en catalán, después de los cuarenta años de la dictadura fascista del general Francisco Franco.

Con 30 litografías de Jaume Pla.

Josep Pla recorrió durante cuatro años los caminos de Italia, desde los valles de los Alpes hasta las polvorientas tierras del sur. Reportero con olfato a la caza del detalle más pintoresco, erudito entusiasmado por la historia, turista curioso, explorador de conventos, fondas, mercados y museos, poeta arrobado ante la densidad artística que le rodea y humanista seducido por la vida cotidiana, Pla compone un fresco puntillista cuyas pinceladas recogen los infinitos matices del mundo retratado.

Cartas de Italia es una compilación de crónicas de viaje de varias épocas, y constituye un ejemplo característico de una vertiente capital en la obra de Josep Pla: el libro de viajes hecho por un periodista que vive para viajar y escribir y que escribe para vivir y viajar.

Este libro de viajes, concebido para ser publicado en forma de artículos de prensa, es prácticamente un reportaje de la ciudad en el sentido más literal de la palabra.

 

 

El autor dice “Entre La tramontana salvaje y la humedad del viento de garbí, teníamos que rellenar las horas vacías y por eso hemos hecho este libro."

 

 

En este libro Pla nos presenta la travesía desde Marsella y la visita que realiza a la isla de Córcega: 

“Tiempo de abril: aire fino, claridad, luz tierna, un poco áspera… Tras una hora o dos de navegar, todo era tan azul que incluso la piel de la gente parecía azul. ¡Deliciosa transfiguración! Con la cabeza sobre la almohada sentimos un largo rato –muy cerca–, detrás la plancha, el desgarro de la seda, el glu-glu espeso y suave del agua. Nuestros pantalones, colgados en un clavo, se ponían a cimbrear dulcemente, como un muñeco deshinchado… Nos vino sueño. El día siguiente de madrugada nos despertamos a la entrada del golfo de Ajaccio".

Una narración de Josep Pla sobre su viaje a la isla de Sicilia donde puede conjugar todos sus intereses: historia, arte, filosofía, antropología y gastronomía. De ella el crítico Miquel Pairolí dice que es una obra perfecta. "Perfecta me parece un calificativo exagerado, que no merece ninguna obra humana, y menos, una obra literaria, porque sin imperfección no hay literatura. Pero sí es de una belleza extraordinaria", dice en cambio Francisco Umbral.

Después de unos años de dificultades económicas y de reclusión voluntaria en l'Empordà, Pla asume plenamente su condición de propietario rural. No volverá a vivir nunca más en Barcelona. Pero la revista Destino le encarga varios reportajes que le permiten volver a recuperar el viaje como pretexto literario: Francia, Israel, Cuba, Nueva York, Oriente Medio, América del Sur… Ya no viaja como corresponsal, lo hace sólo como periodista observador que no pierde la curiosidad por la evolución política y social del mundo contemporáneo. Además, Pla aprovecha los viajes, a menudo en petroleros lentísimos, para escribir obsesivamente sus nuevos libros y para elaborar y reescribir pacientemente lo que será su obra completa.

Josep Pla se recluyó en su masía gerundense de Llofriu al terminar la Guerra Civil. Allí se consagró a escribir sus mejores páginas compaginando esta actividad con numerosas excursiones cortas por los pueblos y campos del Ampurdán. El reencuentro con las gentes de su tierra natal, sus anécdotas y reflexiones se reúnen en esta obra, divertido fresco de circustancias y costumbres ampurdanesas.

Viaje a pie no cuenta una caminata, ni muchas, pero es su producto. Se describen paisajes, paisanajes, yantares y circunstancias. Pero no hay itinerarios, sino una vivisección del payés, un escrutinio de sus virtudes y de sus miserias. Y una pregunta retórica, casi un lamento, que consumía al falso payés que fue Pla: ¿por qué son así los payeses? Para ella ensaya respuestas o, cuando menos, vierte el material indiciario para hallarlas.


Con su estilo vivo, poético, rico en ironía y humor, José Pla estudia las diversas facetas de esta singular población, una de las más bellas de la Costa Brava, (por no decir del mundo entero, como afirmaba Salvador Dalí). No es solo una interpretación de su historia, sino una personalísima evocación del paisaje, de la economía y la psicología de aquella aislada zona costera. Estas inolvidables estampas reflejan la belleza de las rocas grises y plateadas sobre un azul cobalto; la presencia de los olivos “de cuerpo barroco y alma gris”; el colorido y el misterio de lo que ha ido sucediendo en el curso de los años en este pueblo casi aislado durante siglos. Cadaqués, uno de los libros más logrados de Josep Pla, participa al mismo tiempo de la temática viajera, de la historia y de los recuerdos personales.

 

 

Pla nos acompaña durante cien kilómetros de poesía y humor en unas páginas de sabrosa naturalidad que no excluyen conceptos profundos y le permiten fijar sus originales puntos de vista sobre las cosas.

 

Un retrato moral del nuevo siglo a través de los ojos del autor de El cuaderno gris, conocido por su agudo poder de observación y por la gracia ágil de su estilo. Su Viaje en autobús constituye una crónica de sus apacibles viajes por la Cataluña de la posguerra. Pla nos acompaña en unas páginas que hilvanan escenas del día a día y la descripción del paisaje con las reflexiones propias tan características de este escritor.

Espléndidos artículos en los que Pla captó la esencia inmutable de Europa. Cartes de lluny es el resultado de los viajes que Josep Pla realizó cuando era joven por Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, Alemania y los países nórdicos en su condición de corresponsal de prensa en el extranjero. A Pla no le interesaba en exceso la corresponsalía informativa, sino escribir un tipo de crónicas literarias, descriptivas y subjetivas de contenido fundamentalmente lírico. El paso del tiempo, que ha modificado radicalmente las formas de vida y la estructura de esta Europa, ha dejado intacta, sin embargo, la gran belleza de estos artículos.

 

 

 

 

Biografía / Memorias

La obra de Josep Pla se acerca en muchas ocasiones al diario, como El cuaderno gris Notas para Silvia.
Las investigaciones en los archivos de Josep Pla han permitido localizar muy recientemente pequeñas libretas en las que se conservan diarios de este tipo, los correspondientes a 1956, 1957 y 1964. La información que contienen permite acceder a la vida cotidiana del escritor ampurdanés en unos años capitales de su trayectoria literaria, y al mismo tiempo comprobar cómo concebía la escritura, como una tabla de salvación a la que recurría con frecuencia. 

Todas las notas personales de Pla reunidas por primera vez en un solo volumen, a título póstumo.

 

 

Las obras de Pla La calle Estrecha, El cuaderno gris y El meu poble, han servido como fuente de inspiración para confeccionar esta recopilación. “En El meu poble es donde el escritor explica su pueblo con una voluntad de hacerlo con detalle”, señala Anna Aguiló. Palafrugell (comarca del Baix Empordà), es el pueblo natal del escritor catalán más leído y más popular de todas las épocas y Pla quiso darlo a conocer desde la literatura.



Del prefacio extraemos el origen de la palabra “capvesprol” que da el título a esta obra. Josep Pla comenta su conversación con el Sr. Jubert hablando de sus excursiones en barco por la costa brava. El señor Pere Jubert fue muy dado a pescar y a navegar por las costas de Calella en un barco de su propiedad: 

“El viento de garbí había parado a las siete, como reza el dicho: el viento de garbí, a las siete a dormir. Y la calma de viento era total en el país. El mar no se movía. El crepúsculo convertía el mar en una balsa de aceite. Nuestro pequeño mundo parecía suspendido.

–He venido con el capvesprol, de popa.

–Perdone, qué es el capvesprol? Es una palabra que no había oído nunca.

–El capvesprol es un brisa, que se produce cuando para el viento de garbí. Sentí la brisa en la nuca, hicé la vela que llevo y con la calma correspondiente llegué hasta aquí".

Editado junto con Notes disperses y Notes per Silvia en 2008.

A partir de los doce años, Josep Pla estudió el bachillerato en el instituto de Girona y durante unos cuántos cursos vivió internado en el colegio de los maristas. De esta experiencia  se alimenta Girona, un llibre de records. El libro se presenta como el relato autobiográfico de un antiguo compañero de bachillerato del autor, Albert Ferrer, que en la década de 1930, justo antes de morir, le lega sus papeles para que se haga cargo. Detrás de este artificio narrativo se esconde uno de los textos más personales de Pla.

Muerto Josep Pla, aparece un diario —un dietario en estilo telegráfico- en el cual el autor anotó diariamente de enero de 1967 hasta agosto de 1968 las menudas incidencias de su vida cotidiana. Aparentemente banales, estas notas son una apasionante lectura por su gran sentido de la cotidianeidad y son la antítesis absoluta de la pretensión de elevar de categoría los hechos elementales que constituyen el tejido cotidiano de la vida.

Agrupadas de forma definitiva en el volumen XII, de la Obra Completa. En cierto modo, estas Notes disperses no son más que un complemento de El quadern gris, pero mucho más ampliado. Estas Notas disperses no tienen ninguna cronología y si se encuentra alguna fecha es puramente por constancia personal. Son notas escritas al azar, a veces sobre la marcha, a veces con largos años de distancia.

El quadern gris se considerado como obra fundamental del canon de la literatura catalana. Además de ser una obra clásica y mítica, este libro, con el que Josep Pla quiso comenzar la edición definitiva de sus obras completas, es un documento único sobre la formación del escritor y sobre la vida intelectual de la Barcelona de las primeras décadas de este siglo. En sus páginas encontramos un variado mosaico de temas y estilos que integran en una sola obra todas las facetas de Pla: el retratista exacto, el moralista sobrio, el paisajista lírico, el irónico impenitente, el comentarista mordaz, el observador único. Encontramos en ellas crítica literaria, juicios políticos, consideraciones intelectuales y aforismos. Destaca la magnífica galería de retratos de aquellos hombres que hicieron de la Barcelona «noucentista» y vanguardista una ciudad rica en cultura, y se perfila, además, el momento de agitación política que igualó las calles de Barcelona con el Chicago de los  gánsteres. Este dietario, cuya redacción se inició en 1918 y fue luego revisado y preparado por un Pla maduro en completo dominio de sus capacidades literarias, es, pues, definitivamente, un monumento cultural que retrata unos años básicos de la Cataluña Moderna.

 

 

Barcelona, una discusión entrañable condensa en treinta y cinco estampas magistrales, ordenadas de acuerdo con el calendario de las estaciones, la visión que tenía Josep Pla de la Barcelona que conoció en sus años de juventud, cuando realizó los estudios universitarios a lo largo de seis cursos (1913-1919). El libro apareció por primera vez en las obras completas de Selecta, con el título Barcelona: Papeles de un estudiante (1956); la edición definitiva, ampliada y con el título cambiado es de 1966.

En estas reflexiones sobre el transcurso del tiempo, Pla pone en valor su escepticismo tranquilo y una gran admiración que va desde las obras de arte hasta el arte de una buena comida en la playa. Pla puede hacer con la descripción de un guiso una obra maestra tan acabada como un bodegón de Cezanne. Y de la descripción de un vino puede hacer música. En Pla hay mucho Mediterráneo y tiene, como Homero, el don de las enumeraciones, que a un crítico de hoy puede parecerle naturalismo, pero que en realidad es nada menos que eso: un don ulisíaco de haber leído mucho a Homero.

Umbral dice de este libro que "Pla tiene muy poco de labrantín, salvo la camisa abrochada hasta arriba, sin corbata. En cuanto a la ironía, la ejerce contra todo lo grande e importante de la vida y el mundo, deslizándose hacia “lo infinitamente pequeño”, como escribe en el título de un libro. Desde que hubo quinielas de fútbol escribía los artículos por detrás de las quinielas. No es que apostase a las quinielas, sino que eran un papel más barato. Pla practicaba la estética del ahorro menos como ahorro que como estética. No había que gastar en mujeres ni en cuartillas, dos cosas que por otra parte le fascinaban".

Existe una primera edición de Les hores titulada La fugida del temps, pero Josep Pla sigue recogiendo posteriormente  impresiones y reflexiones  sobre las estaciones que al final publica con este título.

Les hores está lleno de un lirismo y de un sentimiento muy profundo de la naturaleza y de la vida que Pla, llevado a veces por un pudor de hombre duro, intenta disimular sin conseguirlo. En el mismo prólogo escribe esta frase esclarecedora: Aunque la presión del paso del tiempo es dolorosa y a veces insoportable, soy partidario de no eludirla, porque mi experiencia me lleva a creer que solo quienes sienten ese dolor sordo ?o agudo? aprovechan la vida, en el sentido más general del término, y aprovechan para tener alguna idea de sus maravillas”.

Para estudiar esta obra, en la que Pla vuelve a su constante reflexión sobre el inexorable paso del tiempo, es preciso observarla desde una perspectiva que profundice en dos grandes líneas de reflexión: el papel de la memoria (personal, histórica, antropológica) y su fijación a través de la escritura. 

 El señor de Barcelona que da título al libro es el industrial Rafael Puget (1873-1945), un amigo de Josep Pla con un riquísimo anecdotario por explicar. Por las páginas de Un señor de Barcelona pasan los recuerdos de las guerras carlistas; el ambiente de la Barcelona de finales de siglo XIX y principios del siglo XX (también de otras ciudades, como Olot, Vic, Girona o Madrid); algunos de sus establecimientos de más renombre, como el Continental, el Café Suizo o Colón; entidades como el Liceo o el Ateneo Barcelonés; y sobre todo un buen número de personalidades de la época.  

 

 

 

 

Éste es uno de sus grandes libros. Grandes y amargos, cabría añadir, puesto que en él se encuentran, alternando con pinceladas de ese humor liviano a que alude el título, algunas de las reflexiones más juiciosas -y a menudo más desoladas- que jamás se hayan escrito sobre la condición humana. Allí está la ya conocida teoría planiana de la propina, la que sostiene que «el hombre que consciente o inconscientemente suponga o crea que éste es el mejor de los mundos posibles vivirá rabioso y frenético», mientras que el que «parta de la idea que esto es un valle de lágrimas corregido por un sistema de propinas, vivirá resignado y tranquilo». Y allí están, también, otros muchos fragmentos de un tenor parecido que convierten a Humor honesto y vago en uno de los mejores compendios del pensamiento de su autor.

 

Narración sobre las amistades de Pla, donde la expresión de su prosa se adentra hasta el contenido más profundo de los sentimientos con insistente ambición, casi intimidando, característica constante de su universo. De los detalles más insignificantes, desapercibidos por la mayoría, resultan vivencias impresionantes.

 

 

El primer libro importante que escribió Pla fue Coses vistes, cuya primera versión apareció en 1925 y donde ya aparece con claridad sus gusto por el detalle en la narración. Como dice en su prólogo: «Para hacerse entender, se deben respetar la realidad y la verdad consideradas como características de una objetividad compartida por millones y millones de seres humanos. Esta objetividad tendrá una vida más o menos acusada según el cuidado que se ponga en la administración de los detalles y, en definitiva, según las posibilidades de que se disponga para resolver la prisa angustiosa que parecen tener los sustantivos de ser determinados y descritos con el adjetivo exacto, preciso, bien encajado.»

Antología / Selección

Entre los muchísimos textos escritos por Josep Pla, la serie de los Homenots ocupa un lugar destacadísimo. Es en los sesenta Homenots de la versión final (recogidos entre 1969 y 1975 en cuatro volúmenes de la Obra Completa de Destino) donde Pla compendia su visión del país y de los hombres que han forjado la cultura, la política y la economía modernas. Pla evoca cada personaje recurriendo a la propia memoria y a las conversaciones con los testigos más cercanos, y da un retrato que suele ser a la vez, ejemplar y eficaz. Pero, además de ilustrar la historia reciente de Cataluña a través de alguno de sus protagonistas, con los Homenots Pla también hace, inevitablemente, literatura. Y es muy a menudo una literatura de altísima calidad. Teniendo en cuenta este último factor, Toni Sala ha escogido los doce homenots que reúne este volumen: los dedicados a Joaquim Ruyra, Josep Miró y Folguera, Amadeu Vives, Josep Carnero, Andreu Nin, Josep M. de Sagarra, Joan Crexells, Joan Estelrich, Josep Trueta, Josep M. Cruzet, Salvador Dalí y Salvador Espriu. El resultado es una cata imprescindible de la mejor prosa de Josep Pla.

“No sabemos nada de nada y, aun así, somos pedantes.” Dice Pla. Este es el tipo de joyas que recoge este libro de sentencias extraídas de la obra de Josep Pla. El desencanto hacia el ser humano, o al menos hacia la sociedad que éste ha construido, lo equivocado de los valores que nos mueven, la nostalgia de una vida más sencilla, la exaltación de la naturaleza y la visión del hombre como de un ser indigno de ella, son los humores que destila la obra de Pla y que este libro recoge. También la exaltación de placeres sencillos como la comida, las mujeres o la contemplación de un paisaje. Así como reflexiones sobre la creación literaria (ese tema tan original y poco tratado).

 

 

Este libro nos ofrece una forma diferente de acercarse a los textos de Josep Pla, de recordar o descubrir nuevos pasajes a sus lectores habituales, o bien de suscitar la lectura de su obra. A partir de algunos volúmenes de la Obra Completa de Pla, la editora ha seleccionado fragmentos y los ha ordenado siguiendo una división por temática. Según Josep Pla, sus notas son "notas aparecidas al azar, a veces sobre la marcha, otras a lo largo de años de distancia: notas de recuerdos, de reminiscencias, de lecturas, de cosas por ver, de escenas que me han vuelto a la memoria durante mucho tiempo, de impresiones inmediatas y podríamos decir fulgurantes". Notas y pensamientos. Esta selección es una compilación de reflexiones sobre la literatura y la vida a partir de una constante observación del mundo y de los hombres que lo habitan desde la perspectiva de un privilegiado observador.

Esta selección presenta el núcleo esencial de las narraciones marineras de Josep Pla, reunidas en el volúmen segundo de su Obra Completa, Aigua de mar (que incluye, además, otras piezas no narrativas de asunto marino). Los seis relatos recogidos en esta selección son seis obras maestras indiscutibles. El texto de esta edición ha sido establecido cuidadosamente por Robert Gómez, bajo los auspicios de la Cátedra Josep Pla; es un texto que podemos considerar definitivo. Por otro lado, Jordi Amat ha escrito una presentación que aclara muchos aspectos de la redacción de las narraciones marineras de Pla y que las pone en relación con la lectura de Joseph Conrad.

Obra periodística

Obra de ambientación oriental, temática muy escasa en Pla. Cómo pasa con casi una tercera parte de la obra de Pla, el origen de esta son una serie de reportajes periodísticos, inicialmente publicados en castellano en el semanario Destino.

 

 

 

1920. Josep Pla es corresponsal del diario La Publicidad en la capital de Francia, centro y puntal artístico del mundo, ciudad que dicta las normas y el ritmo a seguir. La aguda mirada de Pla y su inagotable curiosidad ante todas las actividades creativas lo llevarán a escribir una serie de artículos que constituyen un fiel reflejo de los acontecimientos de la época.

 

 

Volumen formado por los libros Notes sobre París (1920-1921) y Pequeños ensayos sobre Francia. Son dos libros inéditos escritos  a partir de las crónicas que envió desde París cuando hacía de corresponsal de La Publicitat.

 

 

Con clarividencia e ingenio, el mejor Pla nos ofrece, en 1957, las claves para entender el Israel de aquel momento.

Un compendio de los primeros viajes por Europa como periodista: «Este es el libro de literatura narrativa, que es la literatura que me hubiera gustado cultivar si no me hubiese dedicado al periodismo, es decir, si la dispersión agobiante del periodismo me lo hubiera permitido. Pero no fue posible. El problema de saber si hubiera tenido alguna habilidad para dedicarme a la narración está, naturalmente, por ver. [...] Este es el resultado al que llegué en estas tentativas. Lo digo así porque calificarlas de otra manera, no estaría bien».

Después de unos años de dificultades económicas y de reclusión voluntaria en l'Empordà, Pla asume plenamente su condición de propietario rural. No volverá a vivir nunca más en Barcelona. Pero la revista Destino le encarga varios reportajes que le permiten volver a recuperar el viaje como pretexto literario: Francia, Israel, Cuba, Nueva York, Oriente Medio, América del Sur… Ya no viaja como corresponsal, lo hace sólo como periodista observador que no pierde la curiosidad por la evolución política y social del mundo contemporáneo. Además, Pla aprovecha los viajes, a menudo en petroleros lentísimos, para escribir obsesivamente sus nuevos libros y para elaborar y reescribir pacientemente lo que será su obra completa.

En 1921, el joven periodista Josep Pla es enviado a Madrid como corresponsal de un medio catalán. Con una extraordinaria mezcla de sagacidad, ironía y prejuicios, Pla dibuja una ciudad de tertulias bizantinas, funcionarios ociosos y ridículos toreros pintorescos, pero también de cielos asombrosos y arquitectura formidable.

Colección de artículos publicados el año 1925 por el diario La Publicitat que narran las experiencias del autor cuando viajó a la Unión Soviética en 1925.

 

 

Correspondencia

Recoge la correspondencia que mantuvieron Josep Pla y el editor Josep M. Cruzet entre el 1946 y el 1962. Luchando contra todos los obstáculos, Cruzet había creado la editorial Selecta el 1943 y había retomado las ediciones en catalán, unas de las primeras autorizadas después de la guerra. A partir del 1946, Pla volvió a publicar en catalán y lo hizo con Cruzet, que también le publicaría el primer proyecto de obras completas, con veintinueve volúmenes.

Maria Josepa Gallofré, se encargó de la edición de esta correspondencia, y ha elegido el título del volumen a partir de una frase extraída de la dedicatoria que escribió Pla en un homenaje a Cruzet: «Con una tenacidad admirable, con una pasión fría, habéis luchado contra la situación más trágica por la que ha pasado nuestro espíritu. Me siento orgulloso de vuestra posición y de vuestro esfuerzo, sobre todo porque es una posición y un esfuerzo muy singular en el país. Luchar es trabajo de hombres. Luchar y ganar es trabajo de hombres inteligentes. Retorcer la adversidad, vencer la catástrofe y crear, con las piedras dispersas de nuestro espíritu el edificio de las más sólidas posibilidades de la edición catalana normal ha sido obra de vuestra tenacidad y de vuestra inteligencia».


Josep Pla escribe a su hermano Pere y, a partir de estas cartas podemos descubrir la biografía de uno de los autores catalanes más importantes. El libro incluye fotografías de la vida del autor en las páginas centrales.

En el verano de 1932, Pla tiene treinta y cinco años, ha escrito siete libros y tiene tras de sí una sólida carrera de corresponsal de prensa por toda Europa. Joven, irónico, políglota, de una elegancia y encanto natural que nada tiene que ver con la imagen que venderá tras su encierro en el “mas” de Llofriu tras la Guerra civil. En la playa del Canadell, el cosmopolita Pla conoce a una chica de veinte años, suiza, judía, que se dedica al arte, y comienza una relación epistolar que durará apenas un año, pero en la que el escritor que se esconde tras la boina y la ironía se deja arrebatar por la pasión de una mujer que representa alguna de las cosas que el maduro escritor piensa que ha dejado atrás.
En 1985, cuatro años después su muerte, Josep Vergés prologó, tradujo del francés y editó en rústica, en Destino, estas cartas bajo el título de “Un amor de Josep Pla al Canadell”.

Otros géneros

Los capítulos de esta obra constituyen una bella, lúcida y original divagación acerca de los elementos que integran la tan celebrada dieta mediterránea. Convertida con el paso del tiempo en mera ilusión del espíritu, la cocina auténtica, sin prisa y con amor al prójimo que reclamaba Pla, parece renacer en el presente: la nostalgia del escritor, en palabras de Manuel Vázquez Montalbán, autor del prólogo y la selección de textos, coincide con nuestros deseos y esperanzas. Tenía razón Pla: la memoria culinaria, personal o colectiva, es la más susceptible de pervivir.

Éste es un libro de recuerdos, de recuerdos culinarios. Josep Pla lo escribió en un ejercicio que ambicionaba plasmar sobre el papel las sensaciones palatales que su memoria había atesorado durante toda una vida. La importancia de ese tipo de recuerdo en la vida y en la obra de Pla fue fundamental: en su opinión, la añoranza proviene a menudo de una impresión gustativa pasada, inalcanzable, de las huellas que lo que hemos comido ha ido dejando en nuestro paladar. Juntando los diversos apuntes gastronómicos y secretos culinarios que se ofrecen en este libro, podría recomponerse con toda su riqueza de matices una culinaria particular: La vieja cocina familiar del Mediterráneo.

Josep Pla, con una sabiduría culinaria extraordinaria, ha sido el hombre que más interés, conocimientos y adjetivos ha puesto a la cocina de nuestro país. Pla hace toda una declaración sobre sus prioridades gastronómicas y deja clara cuál es la función de la cocina cuando se trata del pescado: "es siempre preferible cocinarlos para aumentar, con la connivencia del sofrito o de la salsa, su posición. La cocina, que es el arte de convertir algunas cosas en otras de diferentes, a menudo de más calidad, es apropiada en estos casos".

 

 

Pla reconoce en el prólogo que pretende hacer el retrato de una época (y de lo que esa época está destruyendo) a través de sus síntomas. Hay en Pla una evidente nostalgia por una Arcadia catalana y campestre, honesta y limpia, que él busca desesperada e infructuosamente por todas partes.

El campanaret es un libro que prosigue el tema de la vida en el campo formado, como en obras anteriores, por artículos temáticos. La descripción del pueblo de ficción, Torrentbò, coincide con Llofriu.

Después de aplazar durante nueve años una navegación de cabotaje con un viejo amigo del pueblo, desde pequeño residente en Portvendres (Rosellón), finalmente Pla retoma el proyecto y zarpa con su amigo y un patrón, buen navegante, con la intención de llegar tan lejos como el viento y las ganas los lleven.

 

 

 

Josep Pla presenta algunos grandes cocineros de l'Empordà que sabían como nadie su oficio y que dejaron como testimonio de su paso por las cocinas ampurdanesas unas cuantas recetes culinarias.

Pla recorre la Costa Brava palmo a palmo. Retrata sus pueblos pesqueros y sus habitantes, describe la luz, el clima, desvela las costumbres. El estilo es tan preciso como apasionado; con frecuencia la narración adquiere una dimensión antigua y legendaria. Sin postergar su mirada crítica, o su peculiar sentido del humor, Josep Pla ofrece un homenaje a su mundo. Y al mismo hecho de vivir.

Con una sabiduría culinaria y literaria extraordinarias, Josep Pla desgrana los productos característicos de cada estación del año y las recetas tradicionales de la cocina de raíz popular. Pero, como dice el propio autor, "no es un libro de recetas, sino una divagación, una digresión con el pretexto de la cocina".

"Pla es el buen gourmet que recomienda un respeto por las raíces del gusto y se pronuncia a favor de los sabores más cercanos a la desnudez natural de las materias delgadas. Es un sibarita que apuesta por la cultura del placer de comer bien". Manuel Vázquez Montalbán.

Obres de museu, el libro de bibliófilo que Josep Pla y Salvador Dalí hicieron a cuatro manos, permanece como testigo privilegiado de su amistad, a pesar de que los dos genios no siempre estuvieron de acuerdo. Enric Sabater, que fue el secretario de Dalí entre el 1968 y el 1980, editó la primera edición el 80, y luego Enciclopèdia Catalana lo volvió a publicar en una edición de coleccionista.

 

 

En este volumen se dan cita reflexiones sobre los payeses, descripciones de sus costumbres y recetas culinarias representativas de lo mejor de la cocina caalana, en especial recetas elaboradas con los productos de la huerta de Cataluña. 

 

 

Es un placer leer a un genio hablando de libros, de los libros con los que se topa, los libros que le quitan el sueño; esos autores que lee y relee, que marca como favoritos.

"Con mis dos amigos Lluís Medir y Josep Martinell, hemos hecho este libro sobre Palafrugell, en el curso del invierno 1953-1954. Este volumen, el valor del cual viene dado por las deliciosas y magníficas ilustraciones que han aportado mis amigos, está desproveído de cualquier trascendencia. No es ninguna historia, ni ningún estudio, ni ninguna relación precisa de nuestra villa. Es una interpretación puramente personal de Palafrugell, que hemos elaborado para pasar el invierno de una manera algo más plausible. Nuestros inviernos son largos, de un clima abrupto y de una morosidad inacabable y crepuscular. El cine y el fútbol son exasperantes, las señoritas y las señoras inasequibles, y los sermones del Señor Rector no son todavía lo bastante divertidos para distraernos de la tramontana salvaje y de la humedad del viento de garbí. Para rellenar las horas, una cosa u otra teníamos que hacer, y hemos hecho este libro." Josep Pla

La huida del tiempo, pertenece al estilo más propio de Josep Pla. Es una glosa a las fechas y hechos más salientes de nuestro calendario, que nos da toda la medida de su genio de escritor.

 

 

 

27 láminas sobre la vida y la obra de Enric Casanovas, con colofón de Josep Maria Junoy. Publicada dentro de la colección «Artistas Catalanes Contemporáneos».

Premios

  • 1979 - Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya
  • 1977 - Premio de la Crítica Serra d’Or
  • 1975 - Premio de la Crítica Serra d’Or
  • 1970 - Premio de la Crítica Serra d’Or
  • 1956 - Premio Lletra d’Or
  • 1951 - Premio Joanot Martorell por El carrer estret
  • 1936 - Premio Concepció Rabell de los Juegos Florales de Barcelona por Viatge a Catalunya