París, Francia , 1903 - México D.F., México , 1972

A lo largo de su vida acumuló cuatro nacionalidades: la francesa, la alemana, la española y la mexicana. Nacido en París, cuando se trasladó a España adoptó el castellano como lengua de creación. Tras la Guerra Civil se exilió en México, donde residió hasta su muerte. Aunque inició su producción antes de la Guerra Civil española, el despliegue de su verdadera personalidad literaria se produjo durante el exilio. Su extensa obra se caracteriza por el tono realista y el fuerte contenido sociopolítico.

Bibliografía

Novela

Este volumen recoge dos vidas imaginarias: la de Jusep Torres Campalans, pintor cubista que Max Aub inventó y que consiguió hacer pasar por verdadero ante la crítica, y la de Luis Álvarez Petreña, vida que fue ampliando en sucesivas ediciones de la obra (1934, 1965 y 1971) y que hoy se recuperan. Max Aub escribe la biografía de dos hombres, un pintor y un escritor, como una gran broma literaria. Nos presenta a un Jusep Torres Campalans que admira a Picasso y detesta a Juan Gris y acompaña su biografía de datos bibliográficos, cronologías, fotografías del artista e incluso muestras de la obra que Torres Campalans estaba preparando para una supuesta exposición en la Tate Gallery. En el caso de Álvarez Petreña, Aub nos presenta a un escritor mediocre, e incluso malo, miembro de una generación que discute la vida literaria y política en las tertulias de los cafés. Dos vidas inventadas, dos vidas imaginarias que sin duda se superponen a la vida del propio autor, y que suponen un extraordinario ejercicio literario donde el juego de espejos entre los personajes y el autor alcanza una de las mayores cimas creativas del siglo XX.

«Siempre inquieto, tanteando siempre caminos posibles, había escrito esa obra maestra del pastiche casi posmoderno y de la impostura literaria, de la confusión entre lo irreal y lo inventado, que es Jusep Torres Campalans.» Antonio Muñoz Molina 

Obras incluidas: La calle de Valverde; Las buenas intenciones; Jusep Torres Campalans; Vida y obra de Luis Álvarez Petreña; Yo vivo; Geografía; Fábula verde; y diecisiete cuentos publicados previamente en diferentes colecciones. Prólogo y notas de Manuel Tuñón de Lara. 

Es la sexta y última novela del ciclo “El laberinto mágico”. La Guerra Civil se acaba. Madrid ha caído o está a punto de caer. Los hombres vagan por los campos, confundidos, sin noticias, escondiéndose, mendigando agua y comida en los pueblos. Otros huyen en desbandada. La mayoría pretenden llegar a Valencia o a Alicante, donde se rumorea que hay barcos para llevarlos al exilio. 

Campo de los almendros, escrita en 1968, “es la historia de Alicante; las vísperas del famoso parte que acaba diciendo: ´la guerra ha terminado´, y una fecha: 1º de abril de 1939”, según palabras del propio Max Aub. Pero no es sólo, con sus divagaciones, diálogos y sucesos, una novela histórica. Quiere ser una novela, como todas las de su autor, con su multitud de personajes reales e imaginarios, en situaciones de todo género, que tiende a dejar establecido un cuadro fiel de unos días perfectamente determinados, de un período sórdido de nuestra historia: la guerra civil. Obra de madurez, su prosa consigue uno de los momentos más intensos de la literatura española contemporánea.

La vivencia de la guerra civil y de los campos de concentración impuso un cambio radical a la vida y a la obra de Aub. Con esos campos de la escritura construyó sus señas de identidad, en un espacio enredado entre los planos de la España que fue y la que no pudo ser. En esa búsqueda formuló El laberinto mágico, un exhaustivo retablo dedicado a relatar la contienda, sus causas y consecuencias. Este proyecto incluyó los extensos tomos de los Campos –Campo cerrado (1943), Campo abierto (1951), Campo de sangre (1945), Campo del Moro (1963), Campo francés (1965) y Campo de los almendros (1968)– y veinticinco cuentos, que cubren el periodo que va desde julio de 1936 hasta 1963. 

La aparición de Campo francés provocó un gran impacto, al actualizar el terrible episodio del éxodo republicano hacia Francia enmarcado en el comienzo de la II guerra mundial. La acogida positiva a los aspectos temáticos de la obra se extendió a su forma, no habitual, que fue descrita como: "libro dialogato", "escrito a la manera de guión cinematográfico", que "quiere extraer su forma de una precisa mezcla del aspecto documental y la ficción".

El relato discurre, de manera fragmentaria y azarosa, en el anverso de 108 naipes que se deben barajar, cortar y repartir. Son cartas para jugar, pero también cartas o misivas para leer, pues todas ellas hablan del protagonista, Máximo Ballesteros (alter ego del autor). La obra es, por tanto, una insólita “baraja literaria” o “novela de naipes”. Así como los anversos de las cartas contienen el relato, sus reversos exhiben dibujos del ficticio pintor Jusep Torres Campalans.

Es la cuarta novela del ciclo “El laberinto mágico”, formado por seis relatos. Aborda el golpe de Estado de Segismundo Casado y Julián Besteiro que depuso al Gobierno procomunista de Juan Negrín. Casado y Besteiro creían en la posibilidad de una rendición honrosa ante las tropas de Franco. El autor los acusa de traicionar un ideal, aunque ya estuviera irremisiblemente perdido. Y es que, según Aub, el destino de los ideales es ser aniquilados, pero no doblegados. Hubo una dramatización radiofónica de la obra en lengua alemana.

Es una crónica novelada de la España de Primo de Rivera. Aub se distancia de sus propios personajes mediante la ironía y la caricatura, componiendo un fresco creíble de una época sobre la que no transmite ninguna nostalgia. 

Narra la historia de Remigio Morales Ortega, quien, como Aub, es un escritor español refugiado en México. Remigio visita a un amigo en Francia y concierta un encuentro fronterizo con su hijo, que  permaneció en España y al que hace más de veinte años que no ve. El relato surge de un artículo publicado el 9 de marzo de 1961 en el diario ABC de Sevilla, donde se glorificaba al general Queipo de Llano en el décimo aniversario de su muerte. Aub se sirve de esta obra para hacer justicia a las víctimas del militar y reflejar qué tipo de sujeto fue este.

La verdadera historia de la muerte de Francisco Franco es uno de los relatos más apasionantes y espectaculares de la obra de Max Aub, un texto que refleja como ninguno el ambiente citadino de los cafés mexicanos de aquella época, las obsesiones de los trasterrados, la manera de verse entre sí mexicanos y exiliados y la inutilidad de la muerte de Franco para resolver los problemas de España. Un relato escrito con el sarcasmo y la ironía propios de un autor genial; una obra que ha resistido el tiempo y sus avatares y sigue hoy día ofreciéndonos esa mirada lúcida y singularmente desafecta con la realidad que le tocó vivir; una manera de ver que mantuvo tanto en los momentos más cruciales de su vida como en las circunstancias más difíciles de la historia española.

Max Aub difundió la vida y obra de Jusep Torres Campalans, pintor a quien vinculó al nacimiento del cubismo junto con Braque y Picasso. La crítica quedó desconcertada. Diversos periódicos abordaron la obra de este pintor que nunca existió. Todo fue una broma de Max Aub. El propio escritor pintó algunos cuadros cubistas para “documentar” su trabajo sobre el imaginario genio de la pintura. Uno de sus nietos, sentado en sus rodillas, lo ayudaba a colorear las creaciones.

Un fascinante relato sobre la vida en el campo de concentración francés de Vernet d'Ariège, tras la guerra civil española, en el que traza un afilado e irónico dibujo de la condición humana; un tratado de la vida de los hombres narrado por un cuervo en clave crítica y humorística en el que Max Aub muestra todo su genio literario.

Nos dice el cuervo;

Hay tres clases de hombres:
A. Los que cuentan su historia.
B. Los que no la cuentan.
C. Los que no la tienen.

Otra clasificación, según la lengua:
A. Los que no tienen lengua.
B. Los que la tienen mala (que son todos los que quisieran tenerla buena, y se vengan de sí hablando mal de los demás).
C. Los que teniéndola no hacen uso de ella, callando por no hablar, porque les tiene sin cuidado.
D. Los discretos (género que se extingue, sin remedio).

Ambientada entre 1924 y 1939, disecciona el Madrid popular a través de la mirada del protagonista, Agustín Alfaro, descendiente de una familia segoviana. Además de mostrar cómo son las gentes de la capital española, la novela pasea por Zaragoza y Barcelona sin abandonar nunca un realismo sin adornos. Con su particular sentido del humor, Max Aub se muestra crítico con una burguesía timorata que, según el autor, es la culpable de los males que padecía España a comienzos del siglo XX. 

Escrito entre 1934 y 1936, este libro relata en 21 capítulos un día en la vida de un hombre. Una jornada en la que el gozo de vivir constituye, el placer mismo de lo que lo rodea, constituye una epifanía terrenal y vitalista realmente fascinante.

Con una minuciosa atención al detalle y un exquisito uso del lenguaje, Aub hace de esta obra indefinible un verdadero híbrido literario, un relato preñado de un lirismo exuberante; quizás un poema en prosa, un texto donde lo poético se revela como un canto total a la vida. La frescura, el deseo de vivir, el hedonismo natural que desprende el texto cobra mayor importancia en la trayectoria literaria de Max Aub si tenemos en cuenta el contexto histórico y personal en el que fue escrito.

Este libro, trunco con el comienzo de la guerra civil, queda enquistado en el que hacer literario de Aub como el cierre de una primera etapa creadora vitalista y entusiasta, y da paso a una nueva mirada sobre la vida que lo había ya «preñado de otras cosas». Un libro como este da a su obra un nuevo matiz del que tuvo que desprenderse en cierta medida cuando «la guerra nos envolvió».
Yo vivo es una demostración más del espectacular manejo que hace Max Aub del lenguaje, donde vuelve a subvertir los géneros con esa habilidad que lo hace único.

Es la segunda novela del ciclo “El laberinto mágico”, formado por seis relatos. Está ambientada en la zona republicana durante la Guerra Civil, en la ciudad de Valencia. Como en toda la obra de Max Aub, su interés se centra en las personas más que en las ideas. Por eso, el panorama bélico cede su lugar al mundo cotidiano, y la novela ofrece una aproximación realista, cotidiana a la contienda. Hubo una dramatización radiofónica de este relato en lengua alemana.

Es la tercera novela del ciclo “El laberinto mágico”, formado por seis relatos. En la narración, el cerco sobre Madrid se ha estabilizado gracias al apoyo de las Brigadas Internacionales, que ayudan a la defensa de la capital. La población republicana, sin embargo, presiente que la derrota es inevitable. Aub habla sobre la batalla de Teruel, y describe una Barcelona opresiva, llena de espías y delaciones. Campo de sangre concluye con una espeluznante imagen del metro de Barcelona convertido en un inmenso refugio. Hubo una dramatización radiofónica del relato en alemán.

 

Es la primera novela del ciclo “El laberinto mágico”, formado por seis relatos. Narra la iniciación a la vida de Rafael López Serrador, un joven castellonense que llega a la ciudad de Barcelona, su destino soñado, en los preámbulos de la Guerra Civil. Allí encuentra un ambiente de efervescencia política, con enfrentamientos dialécticos y físicos, y mucha crispación. Entre aturdido y sufriente, Rafael intenta encauzar sus ideas y su rabia. La trama concluye el 19 de julio de 1936, el día siguiente a la sublevación militar.

Esta novela señala el comienzo de una etapa narrativa que desembocó en la ambiciosa serie El laberinto mágico. Aub no quedó nunca conforme con la primera versión de la novela, a la que volvió una vez y otra a lo largo de su vida hasta completar la versión definitiva. 

Debe su nombre a la apariencia de fábula que tiene el relato y a la continua repetición de elementos verdes dentro de él. Expone una breve historia de amor entre una joven que vive ensimismada en su amor por la naturaleza vegetal y un joven que la corteja sin obtener los resultados apetecidos. Llaman la atención las imágenes literarias utilizadas por el autor: las referencias a los colores, la mención al verdor vegetal, el contrapunto de la carne con el rojo y la sangre...

Obra primeriza, todavía está muy vinculada estéticamente a la Generación del 27 y a sus directrices.

Relatos

Este volumen incluye cinco narraciones: Vernet, 1940; Una historia cualquiera; Yo no invento nada; El limpiabotas del padre eterno; y El cementerio de Djelfa.

Recoge los relatos que Aub escribió sobre la Guerra Civil, los campos de concentración y el exilio. El conjunto ofrece una reflexión amarga sobre España, además de un debate sobre el pasado y sus consecuencias. 

Selección de cuentos fantásticos que transporta a mundos imaginarios o ideales. 

La uña de un muerto se venga por las infidelidades que aquel sufrió y mata a los amantes traidores. Aub elige y coloca cada palabra con una minuciosa precisión. La primera frase del relato es crucial para captar la atención del lector. Además de la narración que le da título, el volumen incluye Geografía, Yo vivo, Algunas prosas, y otros relatos y textos ya publicados previamente. 

Recopilación de relatos con una temática diversa.

Este es un libro de microrrelatos, escrito en 1957, aunque publicado doce años más tarde. La obra propone una larga lista de sangrientos crímenes contados de primera mano. En su introducción, Aub advierte que son “confesiones sin cuento: de plano, de canto, directas, sin más deseos que explicar el arrebato. Obtenidas después de lograr que sus autores hablaran sin prejuicio gracias a cierta droga, hija de algunos hongos mexicanos de la sierra de Oaxaca”. Se trata de un libro exquisito, lleno de ironía y humor negro, que muestra a Max Aub como un maestro del género.

Volumen de relatos breves, ambientados en la Guerra Civil española.

Volumen escrito durante el exilio mexicano, incluye seis relatos breves: Velorio, Las carnitas, El portero, El desaparecido, De farmacias y Los hijos.

El autor dedicó una gran atención al país que lo acogió durante su exilio. Max Aub, quien se autodefinió como “escritor español y ciudadano mexicano”, estudió múltiples aspectos de la cultura local desde su llegada a Veracruz en 1942. Aub sostuvo muy buenas relaciones con intelectuales como Octavio Paz o Alfonso Reyes, y llegó a ser una autoridad en la poesía mexicana de la época.

La mayoría de los relatos transcurren después de la Revolución. El contexto de las narraciones establece el vínculo intelectual de Aub con la literatura mexicana y sus autores, mediante la inserción de temas sociopolíticos, de personajes históricos e incluso de elementos de la idiosincrasia mexicana. 

Es uno de los grandes clásicos de la microficción española. Pocas obras sintetizan tan bien el absurdo de matar, en una trivialización llena de humor negro. El volumen se presenta dividido en cuatro secciones: Crímenes; De suicidios; De gastronomía; y Epitafios. La productora Portfolio tiene una opción sobre los derechos cinematográficos. Se han creado diversos montajes teatrales en Europa y América, y se rodaron algunos cortometrajes inspirados en los relatos de este libro.

Frente a otras obras más realistas de Aub, en estos cuentos, todos magníficamente ilustrados, sobresalen los “elementos mágicos, misteriosos, fantásticos, exóticos o míticos”. Narraciones incluidas: Una canción; La ley; Espera; Enero sin nombre; Una historia cualquiera; Enrique Serrano Piña; Historia de Vidal; Un traidor; Ruptura; Los creyentes; Manuscrito Cuervo (Historia de Jacobo); y El limpiabotas del Padre Eterno.

Relatos incluidos: El Cojo y Cota de 1940; Santander y Gijón de 1941; Yo no invento nada y Manuel el de la Font de 1942; Teresita de 1943; y Un asturiano y Alrededor de la mesa de 1944. La cubierta es de José Renau.

Poesía

Por ser el último libro de poesía escrito por Aub, sintetiza su manera de entender el género, así como el valor que le concedió dentro del conjunto de su obra. Paradójicamente, comparte rasgos con dos obras del autor que representan propuestas poéticas muy diferentes: Diario de Djelfa y Antología traducida

Confesado admirador de la poesía del alemán Heinrich Heine, Max Aub reflexiona en esta ocasión sobre su obra, sobre la mujer y sobre el Cantar de los Cantares.

Una sugerencia del propio autor: este es un libro “para leer a los treinta y tres años de casados”.

La obra aborda el internamiento del autor en sucesivos campos de prisioneros en Francia entre 1940 y 1942. El mexicano Pedro Gringoire definió el volumen como “páginas que son gritos, conminaciones, poemas en que los versos se enderezan como puños cerrados amenazantes o índices denunciadores, trozos de entraña herida”.

Este primer trabajo de Aub incluye 34 poemas. Su unidad temática y estructural es tan grande que algunos críticos los vieron con un solo poema, forjado en la reiteración de determinadas secuencias o estampas poéticas.

Teatro

Un español en el exilio mexicano dialoga, simultáneamente, con la esposa que se quedó en España y con su actual compañera sentimental.

En esta obra aparece uno de los personajes más logrados de Max Aub: Matilde. Es tan grande, que alcanza la universalidad. Quizá por eso comparte rasgos con la doña Rosita de Federico García Lorca, con Margarita Xirgu, la señorita de Trevélez de Carlos Arniches o con tantas solteronas solitarias de Jacinto Benavente. 

Aub escribió originalmente esta obra cuando solo tenía veintiún años. El texto aúna la fuerza propia de esa juventud con lógicas imperfecciones técnicas que el mismo autor palió al retocar la pieza a lo largo de los años.

Obras incluidas: El desconfiado prodigioso; Jácara del avaro; Discurso de la plaza de la Concordia; Los excelentes varones; Entremeses de El Director; y La madre (adaptación al castellano de la obra de Máximo Gorki). Incluye, además: Encuentro con el trasterrado Max Aub, de José Monleón; y Diversos juicios críticos sobre el teatro de Aub, por E. Díez Canedo, R. Doménech y A. Sastre, entre otros.

 

Mordaz crítica contra la guerra de Vietnam y contra la intervención militar de Estados Unidos en diferentes zonas del planeta.

Ambicioso proyecto que contiene: Teatro primero; Teatro de circunstancias; Teatro mayor; Tres monólogos y uno solo verdadero; Los trasterrados; Teatro de la España de Franco; Las vueltas; Teatro policiaco; Teatrillo; Diversiones; y algunas adaptaciones teatrales de obras ajenas.

Esta es una obra teatral dedicada a la muerte del Che Guevara en las sierras de Bolivia. Curiosamente, a Aub se le negó el permiso para estrenarla en Cuba, donde su Che resultaba un personaje incómodo (por indócil y crítico) para el Gobierno revolucionario.

Las tres piezas dramáticas de esta propuesta (La vuelta 1947, La vuelta 1960 y La vuelta 1964) hablan sobre el exiliado que vuelve a su tierra, y plantean el contraste entre la España que se dejó y la que se encuentra. Los protagonistas son tres republicanos; dos salen de las cárceles franquistas, mientras que el otro procede de México.

La obra destila el concepto de collage que caló en Max Aub, aunque también trasluce influencias del dadaísmo, del ramonismo (de Ramón Gómez de la Serna), del surrealismo, del cubismo, ritmos sincopados característicos del jazz, discontinuidades propiciadas por un lenguaje cinematográfico…

El volumen reúne ocho piezas en las que el autor enfatiza en su compromiso antifascista.

El título tanto puede hacer referencia a que los tres monólogos forman una unidad indivisible como a que solo uno de ellos es un auténtico monólogo. Sus títulos son: De un tiempo a esta parte, Monólogo del Papa y Discurso de la plaza de la Concordia.

Narra el encuentro de una madre y una hija, a quienes las emociones y la incomunicación han distanciado. Ambas se reprochan mutuamente la muerte de Pedro, el segundo marido de la madre, además del progresivo olvido del padre. La realidad, no obstante, es muy diferente de lo que ambas interiorizan, como el autor desvela paulatinamente. 

Narra la angustiosa existencia de una mujer en la Viena de 1938, tras la anexión de Austria por la Alemania nazi en vigilias de la Segunda Guerra Mundial. Se considera uno de los mejores monólogos escritos durante el siglo XX. No en vano, es un texto estremecedor, impactante, brutal, profundo, radicalmente humano… La minimalista puesta en escena potencia la creación del personaje de Emma, la protagonista. 

Obra que se ambienta en Marsella en 1941, relata el esfuerzo de fugitivos y desplazados para conseguir pasaje en algún barco que los trasladase a América.

 

Homenajea el espíritu de los presos en los campos de concentración e intenta elevar la memoria personal del autor a testimonio colectivo. La pieza teatraliza el espacio del campo de concentración hasta convertirlo en el terreno donde se encarnan la legitimidad política y la autoridad moral del pueblo republicano, que sigue luchando contra la tiranía desde el exilio. 

La grandeza de la obra radica en su crítica general a una humanidad que avanza irremisiblemente a la deriva. Aunque protagonizada por judíos, San Juan no es solo una denuncia de la situación de esa cultura, ni del nazismo, sino de la insolidaria crueldad del ser humano en todos los ámbitos y en todos los contextos. 

Es una farsa sobre la figura del eterno avaro, adaptación del personaje de Molière a los tiempos modernos. Al final, el lector descubre que las cosas no son lo que parecen: dónde menos lo esperas, salta la liebre. 

El ejemplar reúne toda la obra teatral del autor anterior a Narciso. Incluye piezas nunca antes publicadas y otras inconclusas, sin terminar.

En una obra marcada por la experimentación y por el deseo de ruptura con las convenciones del teatro comercial de la época. En Narciso aflora la transformación del arte escénico emprendida por directores y autores como los rusos Stanislavsky y Meyerhold, el británico Gordon Craig, Pirandello en Italia, o Adolphe Appia y Jacques Copeau en el área francófona.

No ficción

Agrupa textos escritos entre 1944 y 1970, reunidos como copias mecanográficas cuando Aub muere. Ni siquiera tenían una numeración correlativa, lo cual sugiere que aún no había un orden establecido ni, quizá, una selección definitiva. Era, por tanto, un proyecto incompleto, a medio hacer. 

Contiene una selección de ensayos y artículos sobre temas mexicanos, publicados en México entre 1942 y 1970: Prim y México; De algunos aspectos de la novela de la revolución mexicana; Notas acerca de los escritores más importantes de la época; Francisco Rojas González y el indigenismo; Justo Sierra y Agustín Yáñez; Alfonso Reyes, según su poesía; Enrique González Martínez; José Gorostiza; Poesía de Jaime Torres Bodet; Xavier Villaurrutia; Rodolfo Usigli; La tierra grande de Mauricio Magdaleno; José Mancisidor y España; Julio Jiménez Rueda, La silueta de humo; Agustín Lazo, La huella; Prólogo a Poesía mexicana (1950-1960); Elogio de Tongolele; Cantinflas, torero; Advertencia a un joven crítico; A los veinte años de Cuadernos Americanos; y A J. C. Becerra, muerto joven.

En la recta final de su vida, Max Aub proyectaba una ambiciosa novela basada en la biografía de Luis Buñuel. Para prepararla, reunió miles de hojas mecanografiadas o escritas a mano, grabaciones, etc., además de entrevistas con familiares y amigos. Esta obra exhibe el fruto de ese extraordinario esfuerzo documental.

Es un intento de interpretación y ordenamiento de los valores estéticos del fenómeno literario denominado tardíamente Novela de la Revolución Mexicana. 

Max Aub llegó al aeropuerto de La Habana en diciembre de 1967 para reunirse con su hija Elena, y para formar parte del jurado del Premio Casa de las Américas. Aunque militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde 1929, y simpatizante confeso del presidente Negrín durante sus años de exilio, el gobierno cubano lo consideró un amigo de la Revolución pese a sus críticas feroces contra el estalinismo.

Texto publicado dentro del nº 23 de la Revista de Bellas Artes mexicana.

Entre otros temas, el volumen plantea una apología de Heinrich Heine como patrón lírico. Aub aborda el “socialismo más o menos utópico” de Heine; su concepción como “poeta civil”; su interés por las “biografías disfrazadas”; la concepción del poeta como vate o profeta... Max Aub concluye que “la política es poesía, Heine lo confirma esplendorosamente”. 

El volumen incluye numerosos artículos, opiniones y comentarios: Palabras en la inauguración del pabellón español de la exposición de París (sobre el Guernica de Picasso” de 1937; El turbión metafísico de 1943; Primero de mayo de 1946; El entierro de Manolete de 1947; El centenario de Goethe y la Guerra Fría de 1949; Una carta a R. T. House de 1949; El falso dilema de 1949; Pequeña carta a Mr. Atlee acerca de la dignidad humana de 1951; Carta al presidente Vicente Auriol de 1951; Bases norteamericanas en España de 1951; Franco en la Unesco de 1953; Juan Negrín, el guerrillero de 1956; Discurso acerca de la Sierra de Teruel de 1960; La guerra de España de 1960; El nuevo Tratado de París (sin fecha); Balance de un mundo perdido, de 1962; Homenaje a los que nos han seguido, de 1962; De la novela de nuestros días y de la española en particular, de 1963; y Veinticinco años de paz de 1964.

Este trabajo hace hincapié en el momento crucial en el que la literatura española se separa de las demás europeas a raíz del hundimiento de la influencia del Renacimiento italiano: es decir, con Cervantes y con la última generación de humanistas de su tiempo. 

El autor, que en sus años juveniles había militado en las vanguardias, se decantó por la escritura realista a partir de la Guerra Civil. Su referente fue Galdós. Cuando este estudio lo lleva a principios del siglo XIX, se reafirma en la inevitabilidad del realismo literario como único camino legítimo.

Este trabajo se publicó secuenciado en los números 15 y 16 de la revista Ideas de México.

El autor subraya el rechazo que Heinrich Heine generó en su época por “demasiado revolucionario” y, también, “por su desprecio del catolicismo”. Resultan inolvidables sus invectivas contra los “filisteos acomodaticios”. Fue, sin duda, un escritor incómodo, “un incordio que no calló nunca, por nada”. Como el mismo y prolífico Max Aub.

Transcribe un ciclo de conferencias que Aub impartió en el Ateneo Español de México en 1956. En ellas, Aub constata el resurgir de la poesía social en España. También vincula a los jóvenes poetas que permanecieron en España (para quienes la Guerra Civil solo es un recuerdo de infancia) con los escritores exiliados.

Aproximación a la Generación del 27 y a la precaria creatividad literaria que emerge sobre las ruinas de la Guerra Civil.

El texto iba dirigido a Manuel Azaña, presidente de la República. Originalmente debía publicarse en la revista Cruz y Raya, cuyo director fue José Bergamín, pero la condición controvertida del texto disuadió al editor en el penúltimo momento.

Biografía / Memorias

A lo largo de su vida, Max Aub anotó sus impresiones, experiencias, opiniones y proyectos en agendas, cuadernos o libretas. Son un testimonio literario de primer orden, quizá los diarios más importantes de nuestra literatura del exilio. Edición de Manuel Aznar Soler.

Lo de Max Aub no fue una vuelta, sino una venida: a España, en agosto de 1969, con unos cuadernos en blanco, con una grabadora, con una super 8. La intención: ver si coincidían los límites de la España que había dejado al partir al exilio con la que se le presentaba ante sus ojos 30 años después. El resultado de aquella dolorosa confrontación fue La gallina ciega, su "diario español".

Antología / Selección

La primera parte del libro, Versiones, recoge algunos poemas del anterior Antología traducida. Aub plantea un fascinante juego que lo presenta como antólogo de inventados poetas pertenecientes a diversas culturas y tradiciones. En la segunda parte, Sub-versiones, incluye textos reales de poetas verdaderos, pertenecientes a esas mismas culturas y tradiciones, aunque las obras llegan subvertidas a fuerza de traducciones. Otra joya del genio lúdico de Max Aub.

  • 1949. Sala de espera. Ed. Fondo de Cultura Económica. Agrupa cuentos, poemas, una pieza teatral y distintos artículos críticos, y pretende ser una muestra de la gran variedad de géneros que dominaba el autor.
  • 1952. Antología de la prosa española del siglo XIX. Ed. Antigua Librería Robredo.
  • 1954. Algunas prosas. Ed. Los Presentes. Contiene numerosos textos breves de géneros dispares: Muerte; La gran serpiente; Trampa; Recuerdo; El fin; Playa en invierno; Amanecer en Cuernavaca; Turbión; Trópico noche; Ese olor; Homilía; Esa; J. L.Cisniega; Elogio de las casas de citas; Del tiempo justo de la descomposición; y Recta retórica.
  • 1960. Poesía mexicana. Ed. Aguilar.
  • 1966. Mis páginas mejores. Ed. Mediasat–El Mundo (edición para Valencia).
  • 1975. Los pies por delante. Ed. Seix Barral. Antología de relatos breves, ya publicados anteriormente en otros libros o en revistas literarias.

  • 1997. Der Mann aus Stroh. Ed. Eichborn. Contiene El zopilote y otros cuentos mexicanos, y una selección de Los pies por delante, No son cuentos y Cuentos ciertos.

     


     

     

 

 

Obra periodística

Max Aub trabajó en México como redactor, traductor, reseñista, prologuista e incluso, gracias a su experiencia cinematográfica previa, tuvo una larga y fructífera relación laboral con el cine mexicano. Este volumen destila su legado periodístico entre 1943 y 1972.

Correspondencia

En el Archivo-Biblioteca de la Fundación Max Aub de Segorbe se conservan 64 cartas que Vicente Aleixandre y Max Aub intercambiaron entre el 20 de febrero de 1958 y el 13 de junio de 1971. La importancia de este epistolario radica en que ambos escritores, representativos del exilio exterior e interior respectivamente, sin haber compartido las claves poéticas vanguardistas en el escenario de la España de anteguerra, consiguieron con los años confluir en un momento crucial para el cambio hacia una poesía más afín al carácter realista. Desde México, Aub enviaba a Aleixandre los libros que iba publicando y este respondía desde Madrid con los suyos. Ambos coincidieron en un común ideal estético que los llevó a volver la mirada hacia escritores como Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado o Unamuno. Uno de los proyectos más importantes que ambos autores iniciaron fue la publicación de la revista Los Sesenta, en cuyo consejo de redacción figuraban Dámaso Alonso y Rafael Alberti, entre otros. También colaboraron en revistas como Cuadernos Americanos, Excelsior o Ínsula, compartieron impresiones sobre la poesía de los autores más jóvenes e intercambiaron reflexiones sobre autores de diverso signo, desde Bergamín hasta Ortega, pasando por Buñuel, Lorca o Picasso. 

Edición, introducción y notas de Xelo Candel Vila. Prólogo de Gabriele Morelli.

Recopilación del intercambio epistolar entre ambos intelectuales a lo largo del tiempo.

Recopilación del intercambio epistolar entre ambos intelectuales a lo largo de quince años.

Recopilación del intercambio epistolar entre ambos escritores a lo largo de veinte años.

Otros géneros

Insatisfecho con la creación del personaje de Jusep Torres Campalans, el autor desarrolló su concepción de la pintura. Este cuaderno consta de 480 folios y recoge máximas de gran brevedad: La pintura ha de ser original; el pintor ha de captar y plasmar lo imprevisto en cada instante; toda creación supone una ruptura, es el fruto de una percepción estética distinta de las anteriores... 

Javier Quiñones, novelista y editor de Max Aub, reúne todos los aforismos del autor, junto con máximas y sentencias extraídas de su vasta obra. La distribución en secciones permite calibrar la fuerza estilística aubiana, constatar la sorprendente variedad de registros de su obra: humor, maliciosas opiniones sobre escritores contemporáneos, reflexiones políticas, pensamiento estético... José Antonio Marina es el autor del prólogo. Completan la edición algunas ilustraciones y caricaturas de Aub.