Valladolid, España , 1920 - Valladolid , 2010

Es uno de los novelistas españoles más populares y queridos. Doctor en Derecho y catedrático de Historia del Comercio, empezó su carrera como periodista en el diario El Norte de Castilla, pero abandonó gradualmente esa actividad para dedicarse por completo a la literatura. Con una capacidad portentosa para interesar a los lectores, Delibes supo plasmar el carácter del mundo rural de Castilla en sus obras, denunciando la postración y el abandono de esas tierras. Fue reconocido como una de las más importantes figuras de la literatura que surgieron tras la Guerra Civil. Recibió innumerables distinciones. En 1975 ingresó en la Real Academia Española.

Bibliografía

Novela

El volumen reúne las tres novelas protagonizadas por el inefable Lorenzo: Diario de un cazador, Diario de un emigrante y Diario de un jubilado.

El volumen reúne tres novelas de temática castellana: Las ratas, El tesoro y El disputado voto del Sr. Cayo. Las tres parecen ratificar aquella metáfora orteguiana según la cual “España es esa cosa hecha por Castilla”. 

El autor reúne tres de sus obras más queridas en un solo volumen: la novela corta La mortaja, El camino y La hoja roja.

El hereje es la última novela publicada por Miguel Delibes. Esta obra, dedicada “A Valladolid, mi ciudad”, es, en palabras del escritor, la más “ambiciosa y compleja” de cuantas ha escrito.

El mismo año en que Lutero provoca el cisma de la Iglesia Romana, 1517, nace en Valladolid Cipriano Salcedo, hijo de un comerciante en lanas, comerciante él también y fabricante de ropas, que por razones más sentimentales y afectivas que de conciencia, se adhiere a la secta protestante fundada y dirigida en Valladolid por el Doctor Cazalla. La Inquisición corta de raíz este cisma y condena a la hoguera a sus seguidores, entre ellos a Cipriano Salcedo.

La peripecia humana y espiritual de este hombre honesto -un perdedor más de la galería de personajes delibeanos-, sirve al novelista para trazar una recreación magistral del Valladolid de la época de Carlos I, de sus gentes y costumbres, de la agitación política y religiosa del momento y, sobre todo, de la lucha del ser humano por alcanzar la verdad y por defender a toda costa su libertad de conciencia.

Delibes culmina la Trilogía de Lorenzo, formada también por Diario de un cazador y Diario de un emigrante. En esta novela, el entrañable protagonista se dedica a acompañar a don Tadeo Piera, un mediocre poeta provinciano, acuciado por su homosexualidad y obsesionado por la obtención del Premio Nobel. Simultáneamente, Lorenzo y su esposa Anita se convierten en aspirantes compulsivos a participar en concursos televisivos, símbolo de la sociedad española de fines del siglo XX.

Un prestigioso pintor, sumido en una grave crisis creativa, hila sus recuerdos más íntimos ante su hija en un monólogo que es, a la vez, homenaje y exorcismo. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detención de dos de sus hijos por motivos políticos; y la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los 48 años. Ella contagiaba tal sensación de belleza y plenitud que diluía el fondo gris de lo cotidiano y hasta los sinsabores de su enfermedad. Esta es la historia de un amor en plena carrera hacia la muerte, además de un sobrecogedor retrato femenino. 

Originalmente el título de esta novela fue 377A, madera de héroe, pero posteriormente, por decisión del propio Miguel Delibes, quedará reducido a Madera de héroe en búsqueda de una mayor claridad.

Esta obra contiene una notable carga autobiográfica -377A, por ejemplo, fue el número asignado a Delibes en el crucero “Canarias” durante su etapa en la Marina española- y puede considerarse como una de las más ambiciosas y cuajadas del escritor castellano.

Gervasio García de la Lastra -trasunto del niño y adolescente que fuera Delibes y su grupo de amigos en el momento en que se declara la Guerra Civil española- experimenta un raro fenómeno cada vez que oye música militar: se le erizan los pelos del cogote. Esta rareza es interpretada por gran parte de su familia como una predisposición para el heroísmo, sin embargo, más tarde, se demostrará que es señal o síntoma de todo lo contrario.

Con esta expresiva anécdota de fondo, Miguel Delibes narra, con mano maestra, los azares de unos cuantos personajes que se ven envueltos en una guerra que les pilla por sorpresa y que los marcará para siempre, como les ocurrió al propio novelista y a las gentes de su entorno.

Un hombre descubre un tesoro celtibérico mientras ara. Pronto acuden los arqueólogos a excavar. Los aldeanos los ven como unos tipos raros que quieren robarles lo suyo, otros tesoros, y se crea una tensión peligrosa. En un ambiente de pobreza, cualquier defensa de la ciencia o la cultura es música celestial, y las pasiones son siempre elementales. Entre la codicia local y el excesivo celo de la Administración, a la Arqueología le quedará un margen muy estrecho para su trabajo.

Un viejo castellano y solterón, periodista jubilado, establece una correspondencia amorosa con una viuda andaluza a través de una revista sentimental. A lo largo de 42 cartas, da un retrato de sí mismo: su infancia en el pueblo; la carrera de periodista durante el franquismo; sus ideas sobre el progreso, el amor o la televisión; las preferencias gastronómicas; sus arraigadas costumbres de mirón impenitente... Las manías, los achaques, las osadías verbales del personaje y su fundamental timidez contratan con la maravillosa historia de amor que anhela hacer realidad.

En la Extremadura profunda de los años sesenta, la humilde familia de Paco, “el Bajo”, sirve en un cortijo. Están sometidos a un régimen de explotación casi feudal que parece detenido en el tiempo, aunque sobre él ya soplan tímidamente aires nuevos. Es época de caza, y Paco se ha roto el peroné. Pese a su lesión, el señorito Iván quiere que lo acompañe en las batidas.

Delibes aborda el abandono del campo. Un grupo de jóvenes militantes de un partido político llegan a un pueblo vacío y en ruinas del norte de Castilla para hacer propaganda electoral. Los recibe el señor Cayo, uno de los dos vecinos que permanecen en el núcleo. Su vida es casi robinsoniana. El lenguaje reposado del lugareño contrasta con el habla cruda y desenfadada de los jóvenes, evidenciando la distancia que separa esas dos culturas, sus formas de vivir y de ver el mundo.

Las guerras de nuestros antepasados” es una novela en forma dialogada, en la que el recluso Pacífico Pérez, condenado por homicidio, desvela al médico de la prisión su vida y sus sentimientos. A lo largo del entrecortado relato de este joven pueblerino, de insobornable candor y de una casi enfermiza sensibilidad, va el lector tomando conciencia de un país y de una sociedad, violenta y enfrentada, que no puede, generación tras generación, vivir sin una guerra que librar. “Cada hombre tiene su guerra, lo mismo que tiene una mujer”, a tal conclusión llega el ingenuo Pacífico Pérez quien al final, sin comerlo ni beberlo, ajeno a una sociedad en la que no ha sabido ni querido integrarse, morirá aplastado por quienes dictan las normas de esa sociedad.

En 1973 ve la luz esta novela, El príncipe destronado, que Delibes había escrito en 1964.

Quico, un niño de tres años, se ve de pronto desplazado por la llegada de su hermanita. Y todo su empeño -como el de tantos niños en similares circunstancias- es hacerse notar, seguir acaparando la atención de los mayores, particularmente de su mamá, como lo había venido haciendo hasta ese crucial momento.

El príncipe destronado no es otra cosa que el relato minucioso -hora por hora- de un día cualquiera en la vida cotidiana de Quico y su familia. Pero la novela es al mismo tiempo un fresco de las relaciones y conflictos familiares y en particular de las del padre y la madre, que viven la posguerra española -época en la que se desarrolla la novela- desde puntos de vista absolutamente dispares: el de los vencedores y el de los vencidos. La versión cinematográfica que hará años más tarde Antonio Mercero refleja en su título, “La guerra de papá”, este aspecto de la novela.

En la ciudad castellana donde transcurre esta novela hay hombres transformados en perros que otros hombres tirotean sin piedad. También hay trabajadores dedicados a sumar cantidades infinitas de números sin significado. Cualquier rastro de humanidad ha desaparecido. Jacinto San José, empleado a las órdenes de don Abdón, el amo supremo, es el único que parece preguntarse por el sinsentido de todo. Por eso, lo destierran a un lugar solitario y remoto.

La novela Parábola del náufrago es un experimento literario y constituye un caso atípico y aislado en la narrativa delibeana. La obra, además de una dura crítica de los regímenes totalitarios, sean del signo que sean, contiene también una sátira formal contra las teorías de la destrucción del lenguaje, imperantes en el momento en que se publica y que Delibes recrea no sólo con el inefable idioma inventado por el protagonista sino en la propia puntuación y sintaxis del arranque de la novela y de dispersos y fugaces momentos de la misma.

Carmen Sotillo, Menchu, acaba de perder a su marido, Mario, y vela su cadáver a lo largo de la noche. Algunos párrafos subrayados en una Biblia que Mario tiene en la mesilla desatan en Menchu una oleada de recuerdos y un denso y desordenado monólogo en el que pasa revista a la vida en común, con todo cuanto de comprensión e incomprensión ha habido entre ellos. La mentalidad burguesa y acomodaticia de Menchu contrasta con el espíritu liberal, inconformista y comprometido de Mario, que su esposa no deja de censurar a lo largo del monólogo.

De hecho, y según confesión del propio Delibes, la fórmula de monólogo interior adoptada por el novelista en esta obra respondió a exigencias de la censura reinante en la época, pues de haber presentado a Mario vivo, defendiendo las ideas que su viuda le echa en cara, la novela no hubiera obtenido el beneplácito de los censores.

Premio Nacional de la Crítica. Visión trágica y dura de un pueblo castellano, Las ratas es uno de los libros en que mejor ha reflejado Delibes el drama de esa Castilla rural, de una Castilla que, no obstante, rezuma grandeza en su misma miseria.

Novela construida a partir de una sucesión de anécdotas que rememoran un pueblo de Castilla. Se centra en la vida de Nini y el Ratero, quienes vivían dentro de una cueva y se mantenían gracias a la caza de ratas en el río del pueblo. La obra transmite toda la grandeza de Castilla a través de la rebeldía callada y dulce de un niño. 

Don Eloy repite una y otra vez que le ha salido “la hoja roja” en el librillo de la vida. Alude a la hoja de ese color que, en los años cincuenta, aparecía en los librillos de papel de fumar advirtiendo que estaban a punto de acabarse. Con esa metáfora y con la cantilena de que “la jubilación es la antesala de la muerte”, don Eloy, jubilado, viejo y olvidado por su único hijo, comparte su soledad con una criadita de pueblo, la Desi, quien se encuentra tan sola y desamparada como el mismo anciano. La editorial Destino publicó una versión teatral de la obra en 1986.

Lorenzo, el protagonista de Diario de un cazador, se ha casado con Anita. Unos tíos de ella, residentes en Chile, los animan a probar fortuna en América, ofreciéndoles hogar y trabajo. A través de las cómicas anotaciones de Lorenzo con sus dosis de malicia, el lector se familiariza con el día a día de una pareja llena de sueños e ilusiones. Las peripecias en Chile conviven con un fino y sagaz análisis psicológico de los sentimientos de los recién casados, sus piques y enfados, celos y reconciliaciones, y con el creciente desengaño ante la imposibilidad de hacer fortuna.

Lorenzo trabaja como bedel en una escuela. Mantiene a su madre, tiene las ideas muy claras sobre muchas cosas, y caza en los ratos libres y todos los domingos durante la temporada. Contempla el mundo con su inteligencia de muchacho de pueblo. Su existencia, aunque estrecha y humilde, está tamizada por un optimismo beligerante y por una clara conciencia de su dignidad. Frente a los sinsabores cotidianos, siempre le queda el refugio de la caza, que llena su alma de gozo, desde la elección de los cartuchos hasta el regreso con las piezas.

Cecilio Rubes es un fabricante de bañeras cuarentón, superficial y egoísta que no tiene amigos, no ama realmente a su mujer y sólo se acuerda de Dios en los peores momentos. A la hora de educar a su hijo, sólo le guiará el deseo de que «sea feliz». No le importará que frecuente los bajos ambientes ni que deje los estudios. Y la disciplina con que los Sendín —prototipo de la clase media conservadora y contrapunto a la propia familia de Cecilio— educan a su hijo, le parece cómica e innecesaria. Pero su despreocupación recibirá su castigo, al revelársele el inmenso absurdo de su vida. Delibes hace gala en Mi idolatrado hijo Sisí de su ajustado tratamiento de los personajes, su lenguaje rico y preciso, su maestría para recrear situaciones y acontecimientos de la vida española, su amplitud de registros y su intensidad.

Esta es una novela epistolar. El narrador, un anodino empleado de banca, le cuenta a su hermano su preocupación después de conocer casualmente a un hombre que podría estar relacionado con el pasado de la familia e, incluso, con la muerte violenta de su padre. 

Daniel el Mochuelo intuye a sus once años que su camino está en la aldea, junto a sus amigos, sus gentes y sus pájaros. Pero su padre quiere que vaya a la ciudad a estudiar el Bachillerato. A lo largo de la noche que precede a la partida, Daniel, insomne, con un nudo en la garganta, evocará sus correrías con sus amigos —Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso— a través de los campos descubriendo el cielo y la tierra, y revivirá las andanzas de la gente sencilla de la aldea. La simpatía humana con que esa mirada infantil nos introduce en el pueblo, haciéndonos conocer toda una impresionante galería de tipos y la fuerza con que a través de rasgos frecuentemente caricaturescos se nos presentan siempre netos y vivos es uno de los mayores aciertos de esta novela. 

Feliz evocación de un tiempo cuyo encanto y fascinación advertimos cuando ya se nos ha escapado entre los dedos, El camino es, por su amalgama de nitidez realista, humor sutil, nostalgia contenida e irisación poética no sólo una de las mejores novelas de Miguel Delibes, sino también, como señalaba la crítica, «una de las obras maestras de la narrativa contemporánea».

En Aún es de día, segunda novela de Miguel Delibes, Sebastián, hombre tarado y pobre, sufre las burlas y el desprecio de sus vecinos, e incluso el engaño de la chica de quien se ha enamorado y con la que sueña casarse. Él trata de superarlo con una intensa vida interior pero la sórdida realidad se impone y puede más que su espiritualidad.

La novela retrata con meticulosidad la vida de una ciudad de provincias de los años cuarenta del pasado siglo, en la inmediata posguerra española.

Miguel Delibes inaugura su carrera literaria con dos de las que luego serán sus constantes narrativas: la infancia y la muerte. Con su primera novela, La sombra del ciprés es alargada, consigue el Premio Nadal en su cuarta edición (1947).

Pedro, protagonista y narrador de esta historia, queda huérfano y es confiado a un atrabiliario profesor y tutor, el señor Lesmes, cuya filosofía de la vida se cifra en desconfiar y desligarse de los sentimientos y de los afectos, para no verse expuesto a perder un día lo que se ama. Es lo que le pasa al niño Pedro, a quien la muerte le arrebata primero a su íntimo amigo, Alfredo, y luego a la mujer de la que se ha enamorado. La muerte, personificada en la sombra del ciprés, “que corta como un cuchillo”, se enseñorea de toda la historia y del ánimo de los personajes.

El escritor dedica esta novela a sus padres, a su mujer y a su hijo Miguel, nacido en 1947 y primero de sus siete hijos.

Relatos

Recopilación con narrativa breve del escritor, que incluye cuentos, relatos y novelas cortas. El volumen reúne Viejas historias de Castilla la Vieja, La partida, Siestas con viento sur, La mortaja y Tres pájaros de cuenta y tres cuentos olvidados. El prólogo es de Gustavo Martín Garzo.

“La mortaja”, relato que da título a este volumen de nueve cuentos, es uno de los más intensos y dramáticos de Miguel Delibes y en él se dan cita, de manera clara, las cuatro constantes de su narrativa: infancia, muerte, naturaleza y prójimo.

Incluye los relatos –”La mortaja”, “El amor propio de Juanito Osuna”, “El patio de vecindad”, “El sol”, “La fe”, “El conejo”, “La perra”, “Navidad sin ambiente” y “Las visiones”.

El relato “La mortaja” se había publicado por primera vez en 1957, dentro del volumen Siestas con viento sur.

Hay una manera de ser de pueblo, así como hay una manera de ser de ciudad. Y en Castilla, el tiempo no se cuenta por años, sino por siglos. Hagas lo que hagas, vayas donde vayas, todo seguirá allí, esperándote, igual: las casas, los árboles, los campos, las gentes envejecidas, el arroyo que pasa entre cañizos y hasta el polvillo de la trilla pegado a los muros. 

Isidoro, protagonista y narrador de estas “viejas historias”, emigrante en América, regresa a su pueblo después de 48 años de ausencia y evoca lo que fue y lo que es su lugar de nacimiento, una aldea de principios del siglo XX. La obra presenta por un lado la pobreza, el estancamiento, la rutina, la superstición y, por otro, la sensación de arraigo y pertenencia, las relaciones personales y el contacto cercano con el medio y la naturaleza. Ironía y ternura, soterrada denuncia y profunda simpatía se conjugan en estas estampas, narradas con un estilo limpio y preciso, desde un cabal conocimiento del medio rural castellano, tanto en lo geográfico como en lo humano.

Miguel Delibes siempre consideró esta obra como uno de sus libros preferidos.

Los relatos que forman Viejas historias de Castilla la Vieja, junto a una serie de grabados de Jaume Pla, se publicaron por primera vez en 1960, con el título Castilla, en una tirada para bibliófilos de sólo 150 ejemplares. Posteriormente se publicarían en Lumen con fotografías de Ramón Masats.

Envidia es un librito de pequeño formato publicado en los años 50 en la Enciclopedia Pulga de Ediciones G.P., que además del cuento que da título al volumen, incluye otros cuatro: “El duro”, “El otro hombre”, “La broma” y “La perra”. Éste último fue incluido posteriormente por Delibes en el volumen de relatos titulado “La mortaja” (1970).

La barbería, cuento publicado también en los años 50 en la Enciclopedia Pulga, fue reeditado en 1999 por la editorial cordobesa Ediciones La Corredera. En esta edición se incluyó también el discurso de recepción del Premio Cervantes.

El cuento “La milana” –embrión de lo que sería después el primer libro de Los santos inocentes– fue publicado por Delibes en 1963, en la revista Mundo Hispánico, y posteriormente ha sido recogido en diversas publicaciones críticas.

Tres cuentos de los años cincuenta –”El otro hombre”, “La vocación” y “Bodas de plata”– fueron publicados en 2003 por la editorial RqueR en el volumen titulado Tres pájaros de cuenta y tres cuentos olvidados.

Esta obra está compuesta por cuatro relatos, dos de ellos de ambiente urbano, “El loco” y “Los raíles”, y otros dos de ambiente rural, “La mortaja” y “Los nogales”. “El loco” y “Los raíles” habían sido ya publicados de manera independiente en los años 1953 y 1954, respectivamente, en La novela del sábado. “La mortaja” formará parte de otro volumen de nueve cuentos publicado bajo este título en 1970.

En “El loco” un anodino empleado de banca cuenta a su hermano la obsesión que le embarga tras haber conocido casualmente a un hombre del que sospecha que está ligado al pasado de la familia y relacionado, incluso, con la muerte violenta de su padre. En “Los raíles” las biografías de Teo y Tim, abuelo y nieto, corren paralelas como los raíles del tren si bien con aspiraciones y metas diferentes. Ambos queman sus existencias pretendiendo ser maître de hotel el primero y abogado el segundo, sin conseguirlo. En “La mortaja” un niño, el Senderines, protagoniza una historia de desamparo y soledad. Toda su inocencia y su impotencia se aúnan para intentar vestir el cadáver de su padre, que acaba de morir repentinamente. Todos a su alrededor se inhiben e incluso se aprovechan de la indefensión del niño sin prestarle ayuda. “Los nogales” recoge la relación entre Nilo padre, el mejor vareador de árboles de la comarca, y Nilo hijo, un ser disminuido y contemplativo, incapaz de secundar el oficio de su padre. La muerte, omnipresente en la narrativa delibeana, ronda toda la historia y la culmina trágicamente.

La partida es el primer libro de cuentos publicado por Miguel Delibes. El argumento de los cuentos, por lo general, se basa en experiencias del propio escritor o en situaciones muy cercanas a él. “La partida”, cuento que da título a este libro de diez relatos, recoge, por ejemplo, el enrolamiento de un muchacho en un barco mercante y tiene no pocos rasgos autobiográficos, al evocar las experiencias del novelista en la Marina española durante la Guerra Civil. Estas experiencias aparecen también en las novelas La sombra del ciprés es alargada y Madera de héroe.

Narrativa juvenil / infantil

El conejo habla del aprendizaje de los niños urbanos en el campo. El cuco trata sobre las tensiones que se dan en la naturaleza. Ambas son historias realistas y nada edulcoradas.

Destinada a un público infantil, la obra reúne cinco capítulos de Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario). En ellos, Delibes recoge algunas anécdotas de su experiencia como deportista aficionado: tenista, pescador, caminante, nadador y cazador.

Pensada para lectores infantiles, reúne cuatro capítulos de Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario) en los que Delibes rememora su niñez y juventud. La práctica del ejercicio al aire libre, sobre todo sobre dos ruedas (ciclismo o motociclismo), es el tema de estas páginas. El escritor recuerda que su padre le inculcó su amor por la naturaleza.

Esta obra se basa en el tercer capítulo del libro Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario), en el que Delibes rememora los diferentes deportes que ha practicado a lo largo de su vida. El volumen destila su afición por el ciclismo.

No ficción

Coescrito con su hijo, Miguel Delibes de Castro. En los últimos decenios se han sucedido los indicios alarmantes sobre la transformación de las condiciones de vida en la Tierra: crece el agujero de la capa de ozono, se intensifica el cambio climático, aumenta el efecto invernadero, se acelera el deshielo de los polos, aumentan los huracanes y otros fenómenos naturales extremos, avanza la desertificación, desaparecen especies... ¿Estamos a tiempo de cambiar el curso de los acontecimientos?

Este libro incluye tres trabajos del escritor. Aunque sus características son diferentes, todos comparten un mismo tema: la defensa de una naturaleza amenazada por la civilización industrial. 

Obra que el autor compartió con otros dos narradores de postín: Néstor Luján y Manu Leguineche.

Recoge los capítulos primero y último de El libro de la caza menor. Ambas narraciones plantean sendos análisis psicológicos del venador ante dos momentos muy distintos, el primer y el último día de la temporada, aunque igual de emotivos.

Resume el pensamiento de Miguel Delibes, cómo, a traves de sus novelas, ha intentado hacernos comprender su credo sobre el progreso. Normalmente lo hizo a través de sus personajes, como Daniel el Mochuelo, el pequeño héroe de El camino, o Nini, el niño sabio de Las ratas. O a través del conjunto de Parabola del náufrago

Es un pequeño diario de caza que los cazadores leerán con provecho, pero que tampoco puede perderse ningún admirador de la obra de Delibes. 

En esta ocasión, el cazador habla sobre la pesca, otra de sus aficiones, narrando sus salidas por los ríos castellanos Órbigo y Rudón entre 1972 y 1976. Delibes nos deleita con descripciones llenas de belleza y de humor, de gusto por el detalle, fluidez y espontaneidad. 

El volumen desgrana alguna experiencias cinegéticas vividas por Delibes entre 1971 y 1974. El escritor sale al campo escopeta en ristre, y luego apunta en su cuaderno de caza los lances de la jornada, que nunca son los mismos, por mucho que se parezcan.

Este es el discurso de ingreso de Miguel Delibes en la Real Academia Española en 1975, titulado El sentido del progreso desde mi obra. Lo enriquecen dos pequeños textos: Prólogo a un libro sobre la caza de patos que no llegó a escribirse y La catástrofe de Doñana. La obra entera transmite el pensamiento ecológico del escritor, su denuncia de una sociedad que dio la espalda a la naturaleza en aras de un falso sentido del progreso.

En este libro cinegético, ilustrado con fotografías de Francisco Ontañón, Delibes hace un recorrido por las especies que forman la llamada “caza menor”, ocupándose de su hábitat, costumbres y prácticas venatorias tradicionales y lícitas. Protagonistas del libro son, por tanto, la codorniz, la perdiz, el conejo, la liebre, la tórtola, la paloma, el pato, el zorro, la avutarda, la chocha y el urogallo. Además, claro, del cazador, cuyo primer y último día de temporada abren y cierran el libro en sendas crónicas que el escritor narra con su soterrado sentido del humor.

La caza de la perdiz roja es una breve y deliciosa obra publicada primero como texto independiente, con fotografías de Oriol Maspons, en 1963, e incorporada posteriormente a la edición de Viejas historias de Castilla la Vieja que hizo Alianza Editorial en 1969.

En forma de diálogo entre el Barbas, un viejo y avezado “perdicero”, y el Cazador, el propio Delibes, se van glosando, en boca de uno y otro, toda una serie de reflexiones y comentarios sobre la caza y su ejercicio, al tiempo que se hace una clara denuncia de las prácticas abusivas o de la progresiva desaparición de la caza libre.

No son pocas las preocupaciones y críticas –plasmadas en esta obra- sobre la ruptura del equilibrio ecológico y su repercusión en la caza, que acabarán por convertirse en una constante de la literatura cinegética delibeana.

Viajes

La primera parte, Suecia, incluye seis crónicas: La naturaleza sueca; En tinieblas; Aislamiento y automatización; Espejo del mundo; La convivencia sueca; y Lo español en Suecia. La segunda parte, Diario de un viaje por los Países Bajos, hilvana catorce capítulos, uno por cada día de aquel periplo emprendido en 1981. Ambos viajes se hicieron para pronunciar conferencias en diferentes universidades.

La obra narra, en forma de diálogo con un interlocutor desconocido, la visita que Delibes hizo a Checoslovaquia en la primavera de 1968, meses antes de que se produjera la intervención soviética. El escritor presenció el intento de liquidar las viejas estructuras estalinistas, y la búsqueda de nuevas y esperanzadoras formas de un socialismo democrático.

El libro tiene 33 crónicas o capítulos. Recogen las experiencias de Miguel Delibes durante los seis meses de 1964 que pasó en la Universidad de Maryland como profesor visitante del Departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras. En ese tiempo, el escritor visitó los estados de Nueva York, New Jersey, Connecticut, Massachussetts, Maryland, Virginia, Carolina, Pennsylvania, Kentucky, Indiana, Illinois, Wisconsin, Michigan y Ohio, y de todos nos ofrece sus sagaces impresiones y comentarios, fruto casi siempre del asombro.

El autor transmite sus impresiones sobre cuatro países europeos: Italia, Portugal, Alemania y Francia. Él mismo definió el trabajo como “un repertorio de observaciones fugaces sobre algunos países de la Europa de nuestro tiempo, observaciones que a algunos podrán servirles de estímulo para visitarlos, a otros, de punto de apoyo para recordarlos, y a los más, ¡ay!, de sucedáneo para imaginar lo que, por una razón o por otra, nunca podrán conocer”.

La obra recoge las mismas crónicas de viajes de Un novelista descubre América. Chile en el ojo ajeno, publicada en 1956, y añade un capítulo original: la escala en Tenerife.

En la primavera de 1955, Miguel Delibes visitó distintos países de Sudamérica: Brasil, Uruguay, Argentina y Chile. Tras esa estancia, publica una serie de crónicas en la revista Destino. Un año después aparecieron recopiladas en forma de libro. 

Biografía / Memorias

Delibes escribe esta obra, basada en experiencias autobiográficas, pensando en los lectores infantiles.

Los protagonistas son tres pájaros que ya aparecen, por lo demás, en otros libros suyos e incluso en alguna de sus novelas: el cuco, la grajilla y el cárabo. “De los tres me he servido -les explica Delibes a sus lectores en la presentación- para componer el libro que ahora tenéis entre manos, no un libro de cuentos ni de historias inventadas, sino de historias auténticas, vividas por mí y de las cuales son aquellos pájaros verdaderos protagonistas. Espero que su lectura no os deje indiferentes, antes bien sirva para acrecentar vuestro amor y vuestro interés por la naturaleza”.

La obra recoge la correspondencia entre el autor y su editor, Josep Vergés, cofundador de la revista Destino y de la editorial del mismo nombre. Delibes desestimó en principio la publicación de estas cartas, pero acabó aceptándola por entender que concentraban “el contacto entre dos hombres de buena voluntad, unidos por el afecto antes que por los intereses, y llamados a sostener una fraternidad vitalicia”.

Delibes rememora los diferentes deportes que ha practicado a lo largo de su vida: desde su temprana afición a la caza como morralero de su padre hasta su pasión por el fútbol, pasando por la práctica del ciclismo, el motociclismo o el tenis. Estas memorias están contadas con un tono desenfadado y lleno de humor. Algunos textos proceden de las obras anteriores Mi querida bicicleta, La vida sobre ruedas y Un deporte de caballeros.

El volumen responde a una idea del editor de Delibes, Josep Vergés, y se basó en la publicación semanal de unas notas en la revista Destino. Durante un año, Delibes comentó todo cuanto le  sugería la realidad cotidiana. El diario comienza el 22 de junio de 1970 y finalizó el 20 de junio de 1971. En él hay reflexiones sobre lecturas, actualidad periodística, contactos y viajes, noticias y anécdotas familiares, y también el comentario al quincuagésimo aniversario del narrador.

Antología / Selección

Se trata de una antología, destinada a estudiantes de Secundaria, en la que se recogen cuentos, fragmentos de distintas novelas y textos extraídos de Un novelista descubre América, Tres pájaros de cuenta, Mi vida al aire libre, así como el discurso de recepción del Premio Cervantes.

Dada su finalidad didáctica, la edición incluye un glosario y distintas propuestas de actividades.

Acompañados de abundante material gráfico, los textos antologados en este libro de gran formato aparecen agrupados en cuatro apartados: `Mi ciudad, mi provincia, mi gente´; `Semblanzas´; `Recuerdos y nostalgias´ y `Narraciones´. Los fragmentos, seleccionados por Ramón García Domínguez y Ciro García Jiménez, proceden tanto de novelas y cuentos del autor en los que alude a su ciudad natal, como de artículos de prensa, libros de carácter autobiográfico, cuadernos de caza, discursos, guiones de documentales televisivos y obras misceláneas.

Esta obra, prologada por Germán Delibes de Castro e ilustrada por Santiago Bellido, reúne una selección de textos extraídos de Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario) -1989- y El último coto -1992-.

Mis perros es un recorrido literario y, en buena parte autobiográfico, por los perros -la Fita, el Cóquer o el Grin- que, como “buenos amigos”, acompañaron a Miguel Delibes a lo largo de su vida, en sus paseos diarios o en sus cacerías. En estos textos el escritor describe razas y comportamientos y recoge historias y curiosidades de estos fieles compañeros que compartieron su vida y la de sus hijos. Las ilustraciones de los perros que protagonizan este libro fueron realizadas a partir de fotografías del archivo de la familia Delibes, lo que permite un acercamiento visual, y no sólo literario, a los protagonistas reales.

En siete volúmenes:

  • Obras Completas I. “El Novelista I (1948-1954)”. Prólogo de Giuseppe Bellini. Introducción de Ramón García Domínguez. Edición al cuidado de Ignacio Echeverría. Libros incluidos: La sombra del ciprés es alargada; Aún es de día; El camino; Mi idolatrado hijo Sisí; y La partida.
  • Obras Completas II. “El Novelista II (1953-1962)”. Libros incluidos en el volumen: Diario de un cazador; Diario de un emigrante; Diario de un jubilado; La hoja roja; Las ratas; y cinco novelas cortas, El loco, Los raíles, La mortaja, Los nogales y La barbería. El prólogo es de Gonzalo Sobejano.
  • Obras Completas III. “El Novelista III (1964-1978)”. El volumen comprende las novelas de madurez de Miguel Delibes: Cinco horas con Mario; Las guerras de nuestros antepasados; El disputado voto del señor Cayo. También recoge casi todos los relatos breves escritos entre 1949 y mediados de los sesenta. Como novedad, se publica un cuento olvidado, El recuerdo, de 1949.
  • Obras Completas IV. “El Novelista IV (1981-1998)”. Este cuarto volumen reúne algunas de las novelas más celebradas: Los santos inocentes; Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso; El tesoro; Madera de héroe; Señora de rojo sobre fondo gris; y El hereje, con la que Delibes puso punto final a su trayectoria novelística. Cuenta, además, con una nota del académico Pere Gimferrer. Completa el volumen el cuento titulado La Milana, de 1963, a partir del cual surgiría años después la novela Los santos inocentes..
  • Obras Completas V. “El cazador”. Reúne gran parte de los escritos cinegéticos de Delibes: La caza de la perdiz roja; El libro de la caza menor; Con la escopeta al hombro; La caza en España; Prólogo a un libro sobre la caza de patos que no llegó a escribirse; Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo; Mis amigas las truchas; Las perdices del domingo; El último coto; El fin de la perdiz roja silvestre; y artículos dispersos sobre la caza. .
  • Obras Completas VI. “El periodista, el ensayista”. Reúne ensayos y textos escritos para su publicación en prensa, con temas tan diversos como la Tierra y sus pobladores, Castilla y los castellanos, la literatura, el cine o el fútbol. En el volumen tienen cabida las críticas cinematográficas, las adaptaciones teatrales de tres de sus textos (Cinco horas con Mario, La hoja roja y Las guerras de nuestros antepasados) y La Tierra herida, una conversación de Delibes con su hijo Miguel Delibes de Castro sobre el futuro del planeta.
  • Obras Completas VII. “Recuerdos y viajes”. Aúna la producción memorialística y de viajes de Miguel Delibes: Mi vida al aire libre; Un año de mi vida; Por esos mundos; Europa: Parada y fonda; U.S.A. y yo; Dos viajes en automóvil; La primavera de Praga; y Recuerdos y amigos.

De niño no se comprende el lejano mundo de los adultos. Y cuando se ha crecido, se olvida por completo qué significaba la vida vista desde los parámetros de la infancia. Delibes nos devuelve a la piel de un niño y nos muestra el mundo a través de sus ojos curiosos e inocentes.

Esta antología reúne los mejores fragmentos de la obra de Miguel Delibes sobre el mundo de la infancia.

En Los niños, obra dividida en ‘Los niños de pueblo’ y ´Los niños de la ciudad´, Delibes plasma la niñez como un mundo muy especial que deja ver al trasluz el de los adultos. Como el propio escritor señala, “el niño es un ser que encierra todo el candor y la gracia del mundo y tiene abiertas ante sí todas las puertas, esto es, está a tiempo de serlo todo en la vida, en tanto el hombre es un niño que ha perdido el candor y la gracia y ha concentrado en una (el oficio que desempeña) sus posibilidades. Esto quiere decir que la carga de misterio que un niño recata es superior a la de un adulto y, en consecuencia, su participación en un relato puede imprimir a éste tanto interés, si no mayor, como el protagonizado por un hombre hecho y derecho”.

Este libro presenta una recopilación de textos sobre la caza del escritor vallisoletano. La selección la hizo y editó el escritor Ramón García Domínguez.

Recoge fragmentos extraídos de distintas obras que tienen a la patirroja como protagonista. Según el autor, el volumen reúne “una teoría sobre la perdiz” (El libro de la caza menor), “diversos procedimientos para cazarla entresacados de mis diarios” (Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo, Las perdices del domingo y Con la escopeta al hombro), y “un aventurado pronóstico sobre su futuro”. Es un libro de gran formato, ilustrado con fotografías de Francesc Català Roca.

En esta autoselección con sus mejores textos sobre Castilla y sus gentes, Delibes alterna el comentario reflexivo, serio, preciso y crítico de la realidad, y unos textos narrativos que la representan y resucitan en su continuo y cotidiano fluir. Con una sabia graduación de humor e ironía, de compasión y sentido moral, el escritor vallisoletano brinda una visión profunda y exacta de Castilla y de su modo de existir.

Castilla en mi obra es una antología de textos extraídos de distintas novelas del escritor – Diario de un cazador, Diario de un emigrante, Las ratas, La hoja roja, El camino–, varios cuentos – La mortaja, La perra, Viejas historias de Castilla la Vieja– y de la recopilación de artículos periodísticos Vivir al día.

La obra, con ilustraciones de Menchu Genove, está dividida en nueve capítulos: ‘El paisaje’, ‘Dependencia del cielo’, ‘Fatalismo’, ‘La trágica ironía’, ‘El individualismo’, ‘Sabiduría socarrona y escepticismo’, ‘Soledad’, ‘Superchería y religiosidad elemental’ y ‘Éxodo’.

Subtitulado Antología de obras del autor para niños de 11 a 14 años, es una selección realizada por el mismo Delibes con aquellas de sus obras que pueden interesar más a los jóvenes lectores. Consisten en “aventuras de niños, historias de animales o impresiones curiosas de mis viajes por el mundo”, según sus propias palabras. Cada pasaje va precedido de una introducción del escritor, en la que explica la obra a la que pertenece.

Obra periodística

Miguel Delibes recoge la crónica de sus aventuras al aire libre durante los últimos cinco años de su vida. No le interesa tanto reproducir sus correrías cinegéticas como mostrar su preocupación por una naturaleza que se degrada, y por la progresiva desaparición de especies. También hace hincapié en las muchas y atractivas “novedades” que el campo desvela a unos ojos acostumbrados a mirarlo. 

La obra reúne artículos de distintas épocas y con temas diversos, si bien el más extenso es el fútbol. Delibes lo practicó en sus tiempos de estudiante y mantuvo su afición como espectador hasta que se impusieron “el superprofesionalismo y la táctica del cerrojo”. Entonces cambió los estadios por el televisor.

Se puede considerar una continuación o segunda parte de El libro de la caza menor, aunque escrita con más desenfado. Perdices, codornices y liebres vuelven a campar por unas páginas que aparecieron originalmente por entregas en el suplemento semanal de El Norte de Castilla entre 1969 y 1970.

Recoge parte de los artículos periodísticos del autor. En ellos, la tristeza existencial se difumina y aparece el padre de familia numerosa que se pelea con los interventores ferroviarios, el aficionado al fútbol que lamenta que el Athletic de Bilbao pierda en la Copa de Europa, el cazador de perdices y, sobre todo, el escritor que eligió ser de pueblo en lugar de conquistar Madrid. 

Otros géneros

Miguel Delibes ofrece en esta obra una panorámica de la generación literaria a la que pertenece y que protagoniza, tras la Guerra Civil, la resurrección de la novela en España, en una época marcada por las dificultades que sin embargo se revela como una de las más enriquecedoras de la historia de la narrativa española.

El libro consta de dos bloques de textos. El primero está formado por las notas tomadas por Delibes con ocasión de las conferencias impartidas por él en los años 50 en Argentina y Chile y a principios de los 60 en Estados Unidos y por una serie de semblanzas de distintos escritores de la generación de los 50. El segundo bloque lo constituyen cuatro conferencias en torno al fenómeno narrativo: “La creación literaria”, “El novelista y sus personajes”, “Novela de posguerra (1940-2000)” y “Confidencia”.

He dicho es una miscelánea de escritos dispersos en palabras del propio autor -“artículos, notas, recuerdos, charlas, discursos, apuntes”- sobre los temas más diversos pero al mismo tiempo muy característicos del “mundo” Delibes.

La obra aparece estructurada en seis capítulos –”La tierra y sus pobladores”, “Mundos de papel”, “El cine cumple un siglo”, “Adiós a los amigos”, “Las cosas de la vida” y “Una vida vivida”– en los que el escritor aborda cuestiones como la situación de los agricultores españoles en la Unión Europea o el proceso de desertificación en Castilla, al tiempo que recoge sus preocupaciones recurrentes, recuerdos de viajes, homenajes, retratos de amigos –como el de Félix Rodríguez de la Fuente–, opiniones literarias o cinematográficas, crónicas cinegéticas… El último de los capítulos reproduce el discurso que pronunció el escritor con motivo de la concesión del Premio “Miguel de Cervantes”.

En esta obra, Miguel Delibes entabla conversación con sus lectores sobre los temas más diversos. El escritor invita a conocer sus días como periodista en los férreos años cuarenta, transmite sus ideas sobre la ecología o la caza, reflexiona sobre el aborto o el progresismo, opina de fútbol, escribe sobre la violencia, el cine, la literatura, o narra sus vivencias junto a Joaquín Garrigues o Francisco de Cossío.

Recopilación de 32 coloquios que nos hacen ver y comprender una Castilla desconocida. Delibes ha recorrido los pequeños pueblos, piensa en la sequía, en la pobreza del campo, en el abandono oficial... Sin duda, Castilla fue muy hermosa a principios del siglo XX, cuando la describía Azorín. Pero la realidad que muestra Delibes es otra muy distinta.

La obra incluye diez ensayos breves que reflexionan en torno a la creación literaria: desde cómo influyen las condiciones de libertad en la escritura hasta un análisis personal de tendencias, obras y autores de la literatura universal. Uno de los capítulos recoge la experiencia de Miguel Delibes como periodista de El Norte de Castilla durante la primera época de la dictadura del general Franco. 

Premios

  • 1948 - Premio Nadal por La sombra del ciprés es alargada
  • 1955 - Premio Nacional de Narrativa por Diario de un cazador
  • 1957 - Premio Fastenrath de la Real Academia por Siestas con viento sur
  • 1962 - Premio Nacional de la Crítica por Las ratas
  • 1973 - Miembro de la Real Academia de la Lengua, donde ocupa el sillón “e” minúscula, ingresa en mayo de 1975
  • 1982 - Premio Príncipe de Asturias de las Letras
  • 1983 - Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid
  • 1984 - Premio de las Letras de Castilla y León
  • 1986 - Hijo Predilecto de Valladolid
  • 1987 - Doctor Honoris Causa por la Universidad de Madrid
  • 1991 - Premio Nacional de las Letras Españolas
  • 1993 - Premio Miguel de Cervantes
  • 1996 - Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá de Henares
  • 1997 - Premio Brajnovic de la Comunicación, otorgado por la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra
  • 1999 - Premio Nacional de Narrativa por El hereje
  • 1999 - Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo
  • 2006 - Premio Vocento a los Valores Humanos, por su defensa de la libertad, ejercida a través del Periodismo, su sensibilidad personal hacia los más desfavorecidos y su amor a la naturaleza a lo largo de su brillante obra literaria