Valladolid, España , 1920 - Valladolid, España , 2010

Es uno de los novelistas españoles más populares y queridos. Doctor en Derecho y catedrático de Historia del Comercio, empezó su carrera como periodista en el diario El Norte de Castilla, pero abandonó gradualmente esa actividad para dedicarse por completo a la literatura. Con una capacidad portentosa para interesar a los lectores, Delibes supo plasmar el carácter del mundo rural de Castilla en sus obras, denunciando la postración y el abandono de esas tierras. Fue reconocido como una de las más importantes figuras de la literatura que surgieron tras la Guerra Civil. Recibió innumerables distinciones. En 1975 ingresó en la Real Academia Española.

2016 Cincuenta años de 'Cinco horas con Mario'

Bibliografía

Correspondencia

Miguel Delibes y Josep Vergés, correspondencia 1948-1986 Miguel Delibes y Josep Vergés, correspondencia 1948-1986, 2002

Otros géneros

Novela

El volumen reúne las tres novelas protagonizadas por el inefable Lorenzo: Diario de un cazador, Diario de un emigrante y Diario de un jubilado.

El volumen reúne tres novelas de temática castellana: Las ratas, El tesoro y El disputado voto del Sr. Cayo. Las tres parecen ratificar aquella metáfora orteguiana según la cual “España es esa cosa hecha por Castilla”. 

El autor reúne tres de sus obras más queridas en un solo volumen: la novela corta La mortaja, El camino y La hoja roja.

Las tesis de Martín Lutero desencadenaron la Reforma Protestante en 1517. Cipriano Salcedo nació en Valladolid ese mismo año. Huérfano de madre desde su nacimiento y falto del amor de su padre, Cipriano se refugió en el afecto de su nodriza Minervina, una relación que lo persiguió el resto de su vida. Convertido ya en próspero mercader, contactó con las corrientes protestantes que, de manera clandestina, se empezaban a introducir en la península Ibérica. Pero la difusión de ese movimiento fue progresivamente reprimida por el Santo Oficio. 

Delibes culmina la Trilogía de Lorenzo, formada también por Diario de un cazador y Diario de un emigrante. En esta novela, el entrañable protagonista se dedica a acompañar a don Tadeo Piera, un mediocre poeta provinciano, acuciado por su homosexualidad y obsesionado por la obtención del Premio Nobel. Simultáneamente, Lorenzo y su esposa Anita se convierten en aspirantes compulsivos a participar en concursos televisivos, símbolo de la sociedad española de fines del siglo XX.

Un prestigioso pintor, sumido en una grave crisis creativa, hila sus recuerdos más íntimos ante su hija en un monólogo que es, a la vez, homenaje y exorcismo. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detención de dos de sus hijos por motivos políticos; y la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los 48 años. Ella contagiaba tal sensación de belleza y plenitud que diluía el fondo gris de lo cotidiano y hasta los sinsabores de su enfermedad. Esta es la historia de un amor en plena carrera hacia la muerte, además de un sobrecogedor retrato femenino. 

Esta es una novela ambientada en la Guerra Civil. Gervasio, el protagonista, va para héroe. Otro personaje asumirá el papel de traidor. Sin embargo, la frontera entre el heroísmo y la traición es tenue, difusa, vaga. Con mano maestra, Delibes presenta a papá León, el viejo carlista, a Gervasio y a sus amigos, a mamá Zita, a papá Telmo, a la señora Zoa, a los dos tíos gemelos, a Anselmo Llorente, al cabo Pita, a unos curas y a tantos otros personajes tiernos, pintorescos, inteligentes o zafios, que abrirán la puerta de la sanguinaria tragedia sin saber muy bien cómo ni por qué.

Un hombre descubre un tesoro celtibérico mientras ara. Pronto acuden los arqueólogos a excavar. Los aldeanos los ven como unos tipos raros que quieren robarles lo suyo, otros tesoros, y se crea una tensión peligrosa. En un ambiente de pobreza, cualquier defensa de la ciencia o la cultura es música celestial, y las pasiones son siempre elementales. Entre la codicia local y el excesivo celo de la Administración, a la Arqueología le quedará un margen muy estrecho para su trabajo.

Un viejo castellano y solterón, periodista jubilado, establece una correspondencia amorosa con una viuda andaluza a través de una revista sentimental. A lo largo de 42 cartas, da un retrato de sí mismo: su infancia en el pueblo; la carrera de periodista durante el franquismo; sus ideas sobre el progreso, el amor o la televisión; las preferencias gastronómicas; sus arraigadas costumbres de mirón impenitente... Las manías, los achaques, las osadías verbales del personaje y su fundamental timidez contratan con la maravillosa historia de amor que anhela hacer realidad.

En la Extremadura profunda de los años sesenta, la humilde familia de Paco, “el Bajo”, sirve en un cortijo. Están sometidos a un régimen de explotación casi feudal que parece detenido en el tiempo, aunque sobre él ya soplan tímidamente aires nuevos. Es época de caza, y Paco se ha roto el peroné. Pese a su lesión, el señorito Iván quiere que lo acompañe en las batidas.

Delibes aborda el abandono del campo. Un grupo de jóvenes militantes de un partido político llegan a un pueblo vacío y en ruinas del norte de Castilla para hacer propaganda electoral. Los recibe el señor Cayo, uno de los dos vecinos que permanecen en el núcleo. Su vida es casi robinsoniana. El lenguaje reposado del lugareño contrasta con el habla cruda y desenfadada de los jóvenes, evidenciando la distancia que separa esas dos culturas, sus formas de vivir y de ver el mundo.

A lo largo de siete noches, el recluso Pacífico Pérez le explica su vida al doctor Burgueño, el médico del sanatorio penitenciario donde está internado. El padre, el abuelo, el bisabuelo de Pacífico embrutecieron su infancia con la obsesión de las guerras (la Civil, la de África, la Carlista...) y quisieron hacerlo partícipe de aquellas glorias perdidas. Pero Pacífico es un joven ingenuo y sensible, inmune a los ardores bélicos. Pese a todo, él también acabará matando de forma inesperada, repentina, sin sentido.

Esta es la historia de un niño, Quico, que va a cumplir cuatro años. A Quico le pasa algo importante:  ha nacido su hermanita Cris y lo relega a un segundo plano. Ya no es el rey de la casa, ahora es el príncipe destronado. A lo largo de un día, desde que se levanta dando gritos hasta que cae rendido por la noche, el lector asiste a sus andanzas, vislumbra sus secretos y conoce sus angustias. Y aunque no haya ocurrido nada extraordinario, todo resultará fascinante.

En la ciudad castellana donde transcurre esta novela hay hombres transformados en perros que otros hombres tirotean sin piedad. También hay trabajadores dedicados a sumar cantidades infinitas de números sin significado. Cualquier rastro de humanidad ha desaparecido. Jacinto San José, empleado a las órdenes de don Abdón, el amo supremo, es el único que parece preguntarse por el sinsentido de todo. Por eso, lo destierran a un lugar solitario y remoto.

Una mujer acaba de perder a su esposo y vela el cadáver durante la noche. Sobre la mesilla hay un libro, la Biblia, que ella hojea. Va leyendo los párrafos subrayados por el hombre que se ha ido para siempre. Una oleada de recuerdos acuden a su mente y empieza un lento, desordenado monólogo en el que la vida pugna por hacerse real otra vez. Una vida llena de errores y torpezas, de pequeños goces e incomprensiones.

Novela construida a partir de una sucesión de anécdotas que rememoran un pueblo de Castilla. Se centra en la vida de Nini y el Ratero, quienes vivían dentro de una cueva y se mantenían gracias a la caza de ratas en el río del pueblo. La obra transmite toda la grandeza de Castilla a través de la rebeldía callada y dulce de un niño. 

Don Eloy repite una y otra vez que le ha salido “la hoja roja” en el librillo de la vida. Alude a la hoja de ese color que, en los años cincuenta, aparecía en los librillos de papel de fumar advirtiendo que estaban a punto de acabarse. Con esa metáfora y con la cantilena de que “la jubilación es la antesala de la muerte”, don Eloy, jubilado, viejo y olvidado por su único hijo, comparte su soledad con una criadita de pueblo, la Desi, quien se encuentra tan sola y desamparada como el mismo anciano. La editorial Destino publicó una versión teatral de la obra en 1986.

Lorenzo, el protagonista de Diario de un cazador, se ha casado con Anita. Unos tíos de ella, residentes en Chile, los animan a probar fortuna en América, ofreciéndoles hogar y trabajo. A través de las cómicas anotaciones de Lorenzo con sus dosis de malicia, el lector se familiariza con el día a día de una pareja llena de sueños e ilusiones. Las peripecias en Chile conviven con un fino y sagaz análisis psicológico de los sentimientos de los recién casados, sus piques y enfados, celos y reconciliaciones, y con el creciente desengaño ante la imposibilidad de hacer fortuna.

Lorenzo trabaja como bedel en una escuela. Mantiene a su madre, tiene las ideas muy claras sobre muchas cosas, y caza en los ratos libres y todos los domingos durante la temporada. Contempla el mundo con su inteligencia de muchacho de pueblo. Su existencia, aunque estrecha y humilde, está tamizada por un optimismo beligerante y por una clara conciencia de su dignidad. Frente a los sinsabores cotidianos, siempre le queda el refugio de la caza, que llena su alma de gozo, desde la elección de los cartuchos hasta el regreso con las piezas.

Cecilio Rubes es un fabricante de bañeras cuarentón, superficial y egoísta. No tiene amigos, no ama  a su mujer y solo se acuerda de Dios en los peores momentos. A la hora de educar a su hijo, solo lo guía el deseo de que “sea feliz”, sin importarle que frecuente malos ambientes ni que abandone los estudios. Su despreocupación recibirá su castigo. 

Esta es una novela epistolar. El narrador, un anodino empleado de banca, le cuenta a su hermano su preocupación después de conocer casualmente a un hombre que podrías estar relacionado con el pasado de la familia e, incluso, con la muerte violenta de su padre. 

Cuando solo tiene once años, Daniel el Mochuelo ya sabe que “su camino” está en la aldea, junto a sus amigos, sus gentes y los pájaros. Pero su padre quiere que marche a la ciudad para estudiar bachillerato. A lo largo de la noche que precede a la partida, Daniel evoca sus correrías a través de los campos. Su mirada infantil nos introduce en el pueblo, haciéndonos conocer una impresionante galería de tipos humanos.

El protagonista es Sebastián Ferrón, una persona sin recursos y con taras físicas, víctima de la tiranía de su madre, de las burlas de quienes lo rodean, y engañado por su prometida, que quiere casarse con él porque está embarazada de otro. Sebastián lucha contra el desánimo a base de voluntad. La novela refleja la vida diaria en una capital de provincia de la España de posguerra. 

Pedro, el protagonista y narrador, es huérfano. Un tío suyo confía su cuidado al señor Lesmes, quien regenta una academia de segunda enseñanza. El niño se alojará allí como pupilo, rodeado por un mundo “de reglas fijas, inconmovibles, y de mezquinos horizontes”. La educación que recibe lo impulsa a desconfiar de los demás, a rehuir sus propios sentimientos y cualquier compromiso. Con el despertar del uso de la razón experimentará un extraño temor a la muerte, personificada en la sombra del ciprés, un árbol que parece un espectro. 

Relatos

Recopilación con narrativa breve del escritor, que incluye cuentos, relatos y novelas cortas. El volumen reúne Viejas historias de Castilla la Vieja, La partida, Siestas con viento sur, La mortaja y Tres pájaros de cuenta y tres cuentos olvidados. El prólogo es de Gustavo Martín Garzo.

El cuco, la granjilla y el cárabo, tres pájaros de cuenta, son los protagonistas de otras tantas historias vividas por Miguel Delibes , en las que el escritor aborda uno de los temas constantes en su obra: la naturaleza. Un castellano rico y preciso, unido a una extraordinaria capacidad de observación, hacen de estos relatos tres pequeñas obras maestras. Tres cuentos más, de muy distinto signo, completan este volumen La vocación, Bodas de Plata y El otro hombre vieron la luz a comienzos de la década de los cincuenta, pero es ésta la primera vez que se publican en forma de libro. Tres personajes bien distintos ?un niño de once años en el que ya está prefigurado Daniel, el Mochuelo, protagonista de El camino; un médico rural con veinticinco años de servicio, y una mujer recién casada que aún no ha cumplido los treinta? protagonizan estos tres cuentos olvidados, escritos en los primeros años de su trayectoria como escritor, pero en los que la maestría narrativa de Miguel Delibes es ya una realidad.

De niño no se comprende el lejano mundo de los adultos. Y cuando se ha crecido, se olvida por completo qué significaba la vida vista desde los parámetros de la infancia. Delibes nos devuelve a la piel de un niño y nos muestra el mundo a través de sus ojos curiosos e inocentes.

En palabras de Delibes:

"Habrán observado que los pájaros, bestezuelas por las que siento una especial predilección, se erigen a menudo en personajes de mis libros. Diario de un cazador está lleno de perdices, codornices, patos, tórtolas y palomas. Viejas historias de Castilla la Vieja, de avutardas, grajos y abejarucos. El gran duque es pieza esencial en El camino, como la picaza lo es de La Hoja Roja. Las águilas, los cernícalos y los camachuelos forman el entorno del pequeño Nini en Las ratas… finalmente, en El disputado voto del señor Cayo y Los santos inocentes, intervienen tres pájaros que juegan papeles fundamentales: el cuco y las grajillas en la primera, y éstas y el cárabo en la segunda. De los tres me he servido para componer el libro Tres pájaros de cuenta, no un libro de cuentos ni de historias inventadas, sino un libro de historias auténticas, vividas por mí y de las cuales son aquellos pájaros verdaderos protagonistas". 

En esta autoselección con sus mejores textos sobre Castilla y sus gentes, Delibes alterna el comentario reflexivo, serio, preciso y crítico de la realidad, y unos textos narrativos que la representan y resucitan en su continuo y cotidiano fluir. Con una sabia graduación de humor e ironía, de compasión y sentido moral, el escritor vallisoletano brinda una visión profunda y exacta de Castilla y de su modo de existir.

El libro reúne nueve cuentos donde conviven varias constantes en la narrativa de Delibes: la mención a la infancia, a la muerte, a la naturaleza, al prójimo... Llama la atención la variedad de estilos y voces narrativas de la que hace gala el autor.

Hay una manera de ser de pueblo, así como hay una manera de ser de ciudad. Y en Castilla, el tiempo no se cuenta por años, sino por siglos. Hagas lo que hagas, vayas donde vayas, todo seguirá allí, esperándote, igual: las casas, los árboles, los campos, las gentes envejecidas, el arroyo que pasa entre cañizos y hasta el polvillo de la trilla pegado a los muros. 

Es una obra compuesta por cuatro relatos, dos de ambiente urbano, El loco y Los raíles, y otros dos de ambiente rural, “La mortaja” y “Los nogales”. Violencia y delicadeza se alternan en todas las narraciones, donde el lirismo convive con una socarrona visión de las gentes, de sus manías y sus andanzas.

El libro incluye diez relatos breves. El primero y más extenso, La Partida, cede su título al conjunto del volumen y recoge las vivencias marineras de un vallisoletano. Las nueve estampas restantes giran en torno a la vida provinciana. 

Narrativa juvenil / infantil

Es un libro ilustrado para niños, basado en la obra de Delibes. Mariano Veloy adaptó el argumento de El Camino, responsabilizándose Jesús Aguado de su ilustración. En esta versión, las aventuras de Daniel el Mochuelo cobran nueva vida a la luz de unas imágenes que transportan a un fascinante escenario rural.

El conejo habla del aprendizaje de los niños urbanos en el campo. El cuco trata sobre las tensiones que se dan en la naturaleza. Ambas son historias realistas y nada edulcoradas.

Destinada a un público infantil, la obra reúne cinco capítulos de Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario). En ellos, Delibes recoge algunas anécdotas de su experiencia como deportista aficionado: tenista, pescador, caminante, nadador y cazador.

Pensada para lectores infantiles, reúne cuatro capítulos de Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario) en los que Delibes rememora su niñez y juventud. La práctica del ejercicio al aire libre, sobre todo sobre dos ruedas (ciclismo o motociclismo), es el tema de estas páginas. El escritor recuerda que su padre le inculcó su amor por la naturaleza.

Esta obra se basa en el tercer capítulo del libro Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario), en el que Delibes rememora los diferentes deportes que ha practicado a lo largo de su vida. El volumen destila su afición por el ciclismo.

Subtitulado Antología de obras del autor para niños de 11 a 14 años, es una selección realizada por el mismo Delibes con aquellas de sus obras que pueden interesar más a los jóvenes lectores. Consisten en “aventuras de niños, historias de animales o impresiones curiosas de mis viajes por el mundo”, según sus propias palabras. Cada pasaje va precedido de una introducción del escritor, en la que explica la obra a la que pertenece.

No ficción

Coescrito con su hijo, Miguel Delibes de Castro. En los últimos decenios se han sucedido los indicios alarmantes sobre la transformación de las condiciones de vida en la Tierra: crece el agujero de la capa de ozono, se intensifica el cambio climático, aumenta el efecto invernadero, se acelera el deshielo de los polos, aumentan los huracanes y otros fenómenos naturales extremos, avanza la desertificación, desaparecen especies... ¿Estamos a tiempo de cambiar el curso de los acontecimientos?

Miguel Delibes desgrana su vida literaria y su obra, y nos ilumina con clarividentes apreciaciones sobre sus coetános. Con la integridad y el rigor que lo caracterizan, el autor ofrece un fresco espontáneo y veraz que aúna la visión sobre sí mismo y sobre otros escritores que también protagonizaron la resurrección de la novela tras la Guerra Civil.

El volumen tiene seis capítulos: La tierra y sus pobladores; Mundos de papel; El cine cumple un siglo, Adiós a los amigos; Las cosas de la vida; y Una vida vivida. En ellos, Delibes pasa revista a la situación de los agricultores españoles en la Unión Europea, a las manipulaciones periodísticas, o a cuestiones relacionadas con la ecología y la naturaleza. Asimismo evoca recuerdos, retrata a amigos, expresa opiniones literarias o cinematográficas...

Este libro incluye tres trabajos del escritor. Aunque sus características son diferentes, todos comparten un mismo tema: la defensa de una naturaleza amenazada por la civilización industrial. 

Obra que el autor compartió con otros dos narradores de postín: Néstor Luján y Manu Leguineche.

Miguel Delibes recoge la crónica de sus aventuras al aire libre durante los últimos cinco años de su vida. No le interesa tanto reproducir sus correrías cinegéticas como mostrar su preocupación por una naturaleza que se degrada, y por la progresiva desaparición de especies. También hace hincapié en las muchas y atractivas “novedades” que el campo desvela a unos ojos acostumbrados a mirarlo. 

En esta obra, Miguel Delibes entabla conversación con sus lectores sobre los temas más diversos. El escritor invita a conocer sus días como periodista en los férreos años cuarenta, transmite sus ideas sobre la ecología o la caza, reflexiona sobre el aborto o el progresismo, opina de fútbol, escribe sobre la violencia, el cine, la literatura, o narra sus vivencias junto a Joaquín Garrigues o Francisco de Cossío.

La obra incluye diez ensayos breves que reflexionan en torno a la creación literaria: desde cómo influyen las condiciones de libertad en la escritura hasta un análisis personal de tendencias, obras y autores de la literatura universal. Uno de los capítulos recoge la experiencia de Miguel Delibes como periodista de El Norte de Castilla durante la primera época de la dictadura del general Franco. 

Recoge los capítulos primero y último de El libro de la caza menor. Ambas narraciones plantean sendos análisis psicológicos del venador ante dos momentos muy distintos, el primer y el último día de la temporada, aunque igual de emotivos.

Resume el pensamiento de Miguel Delibes, cómo, a traves de sus novelas, ha intentado hacernos comprender su credo sobre el progreso. Normalmente lo hizo a través de sus personajes, como Daniel el Mochuelo, el pequeño héroe de El camino, o Nini, el niño sabio de Las ratas. O a través del conjunto de Parabola del náufrago

Es un pequeño diario de caza que los cazadores leerán con provecho, pero que tampoco puede perderse ningún admirador de la obra de Delibes. 

En esta ocasión, el cazador habla sobre la pesca, otra de sus aficiones, narrando sus salidas por los ríos castellanos Órbigo y Rudón entre 1972 y 1976. Delibes nos deleita con descripciones llenas de belleza y de humor, de gusto por el detalle, fluidez y espontaneidad. 

El volumen desgrana alguna experiencias cinegéticas vividas por Delibes entre 1971 y 1974. El escritor sale al campo escopeta en ristre, y luego apunta en su cuaderno de caza los lances de la jornada, que nunca son los mismos, por mucho que se parezcan.

Este es el discurso de ingreso de Miguel Delibes en la Real Academia Española en 1975, titulado El sentido del progreso desde mi obra. Lo enriquecen dos pequeños textos: Prólogo a un libro sobre la caza de patos que no llegó a escribirse y La catástrofe de Doñana. La obra entera transmite el pensamiento ecológico del escritor, su denuncia de una sociedad que dio la espalda a la naturaleza en aras de un falso sentido del progreso.

Se puede considerar una continuación o segunda parte de El libro de la caza menor, aunque escrita con más desenfado. Perdices, codornices y liebres vuelven a campar por unas páginas que aparecieron originalmente por entregas en el suplemento semanal de El Norte de Castilla entre 1969 y 1970.

En este libro cinegético, ilustrado con fotografías de Francisco Ontañón, Delibes hace un recorrido por las especies que forman la llamada “caza menor”, ocupándose de su hábitat, costumbres y prácticas venatorias tradicionales y lícitas. Protagonistas del libro son, por tanto, la codorniz, la perdiz, el conejo, la liebre, la tórtola, la paloma, el pato, el zorro, la avutarda, la chocha y el urogallo. Además, claro, del cazador, cuyo primer y último día de temporada abren y cierran el libro en sendas crónicas que el escritor narra con su soterrado sentido del humor.

A través de un diálogo entre el Barbas, un viejo y avezado “perdicero”, y el Cazador, el propio Delibes, se glosan reflexiones y comentarios sobre la caza y su ejercicio, al tiempo que se denuncian las prácticas abusivas o la progresiva desaparición de la caza libre. El volumen expresa la preocupación de Delibes ante la ruptura del equilibrio ecológico y sus repercusiones.

Viajes

La primera parte, Suecia, incluye seis crónicas: La naturaleza sueca; En tinieblas; Aislamiento y automatización; Espejo del mundo; La convivencia sueca; y Lo español en Suecia. La segunda parte, Diario de un viaje por los Países Bajos, hilvana catorce capítulos, uno por cada día de aquel periplo emprendido en 1981. Ambos viajes se hicieron para pronunciar conferencias en diferentes universidades.

La obra narra, en forma de diálogo con un interlocutor desconocido, la visita que Delibes hizo a Checoslovaquia en la primavera de 1968, meses antes de que se produjera la intervención soviética. El escritor presenció el intento de liquidar las viejas estructuras estalinistas, y la búsqueda de nuevas y esperanzadoras formas de un socialismo democrático.

El libro tiene 33 crónicas o capítulos. Recogen las experiencias de Miguel Delibes durante los seis meses de 1964 que pasó en la Universidad de Maryland como profesor visitante del Departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras. En ese tiempo, el escritor visitó los estados de Nueva York, New Jersey, Connecticut, Massachussetts, Maryland, Virginia, Carolina, Pennsylvania, Kentucky, Indiana, Illinois, Wisconsin, Michigan y Ohio, y de todos nos ofrece sus sagaces impresiones y comentarios, fruto casi siempre del asombro.

El autor transmite sus impresiones sobre cuatro países europeos: Italia, Portugal, Alemania y Francia. Él mismo definió el trabajo como “un repertorio de observaciones fugaces sobre algunos países de la Europa de nuestro tiempo, observaciones que a algunos podrán servirles de estímulo para visitarlos, a otros, de punto de apoyo para recordarlos, y a los más, ¡ay!, de sucedáneo para imaginar lo que, por una razón o por otra, nunca podrán conocer”.

La obra recoge las mismas crónicas de viajes de Un novelista descubre América. Chile en el ojo ajeno, publicada en 1956, y añade un capítulo original: la escala en Tenerife.

En la primavera de 1955, Miguel Delibes visitó distintos países de Sudamérica: Brasil, Uruguay, Argentina y Chile. Tras esa estancia, publica una serie de crónicas en la revista Destino. Un año después aparecieron recopiladas en forma de libro. 

Biografía / Memorias

Delibes rememora los diferentes deportes que ha practicado a lo largo de su vida: desde su temprana afición a la caza como morralero de su padre hasta su pasión por el fútbol, pasando por la práctica del ciclismo, el motociclismo o el tenis. Estas memorias están contadas con un tono desenfadado y lleno de humor. Algunos textos proceden de las obras anteriores Mi querida bicicleta, La vida sobre ruedas y Un deporte de caballeros.

El volumen responde a una idea del editor de Delibes, Josep Vergés, y se basó en la publicación semanal de unas notas en la revista Destino. Durante un año, Delibes comentó todo cuanto le  sugería la realidad cotidiana. El diario comienza el 22 de junio de 1970 y finalizó el 20 de junio de 1971. En él hay reflexiones sobre lecturas, actualidad periodística, contactos y viajes, noticias y anécdotas familiares, y también el comentario al quincuagésimo aniversario del narrador.

Antología / Selección

Incluye extractos de El camino; Por esos mundos. Sudamérica con escala en las Canarias; Siestas con viento sur; La hoja roja; Las ratas; Viejas historias de Castilla la vieja; El príncipe destronado; Los santos inocentes; Tres pájaros de cuenta; Mi vida al aire libre; y He dicho.

Selección de textos procedentes de Mi vida al aire libre, La alegría de andar y El último coto. En esos textos, el escritor describe razas de perros y comportamientos, y transmite historias y curiosidades de los fieles compañeros que compartieron su vida y la de sus hijos. Las ilustraciones de los perros que protagonizan el libro se realizaron a partir de fotografías del archivo de la familia Delibes, lo que permite un acercamiento visual a los protagonistas.

En siete volúmenes:

  • Obras Completas I. “El Novelista I (1948-1954)”. Prólogo de Giuseppe Bellini. Introducción de Ramón García Domínguez. Edición al cuidado de Ignacio Echeverría. Libros incluidos: La sombra del ciprés es alargada; Aún es de día; El camino; Mi idolatrado hijo Sisí; y La partida.
  • Obras Completas II. “El Novelista II (1953-1962)”. Libros incluidos en el volumen: Diario de un cazador; Diario de un emigrante; Diario de un jubilado; La hoja roja; Las ratas; y cinco novelas cortas, El loco, Los raíles, La mortaja, Los nogales y La barbería. El prólogo es de Gonzalo Sobejano.
  • Obras Completas III. “El Novelista III (1964-1978)”. El volumen comprende las novelas de madurez de Miguel Delibes: Cinco horas con Mario; Las guerras de nuestros antepasados; El disputado voto del señor Cayo. También recoge casi todos los relatos breves escritos entre 1949 y mediados de los sesenta. Como novedad, se publica un cuento olvidado, El recuerdo, de 1949.
  • Obras Completas IV. “El Novelista IV (1981-1998)”. Este cuarto volumen reúne algunas de las novelas más celebradas: Los santos inocentes; Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso; El tesoro; Madera de héroe; Señora de rojo sobre fondo gris; y El hereje, con la que Delibes puso punto final a su trayectoria novelística. Cuenta, además, con una nota del académico Pere Gimferrer. Completa el volumen el cuento titulado La Milana, de 1963, a partir del cual surgiría años después la novela Los santos inocentes..
  • Obras Completas V. “El cazador”. Reúne gran parte de los escritos cinegéticos de Delibes: La caza de la perdiz roja; El libro de la caza menor; Con la escopeta al hombro; La caza en España; Prólogo a un libro sobre la caza de patos que no llegó a escribirse; Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo; Mis amigas las truchas; Las perdices del domingo; El último coto; El fin de la perdiz roja silvestre; y artículos dispersos sobre la caza. .
  • Obras Completas VI. “El periodista, el ensayista”. Reúne ensayos y textos escritos para su publicación en prensa, con temas tan diversos como la Tierra y sus pobladores, Castilla y los castellanos, la literatura, el cine o el fútbol. En el volumen tienen cabida las críticas cinematográficas, las adaptaciones teatrales de tres de sus textos (Cinco horas con Mario, La hoja roja y Las guerras de nuestros antepasados) y La Tierra herida, una conversación de Delibes con su hijo Miguel Delibes de Castro sobre el futuro del planeta.
  • Obras Completas VII. “Recuerdos y viajes”. Aúna la producción memorialística y de viajes de Miguel Delibes: Mi vida al aire libre; Un año de mi vida; Por esos mundos; Europa: Parada y fonda; U.S.A. y yo; Dos viajes en automóvil; La primavera de Praga; y Recuerdos y amigos.

Este libro presenta una recopilación de textos sobre la caza del escritor vallisoletano. La selección la hizo y editó el escritor Ramón García Domínguez.

Recoge fragmentos extraídos de distintas obras que tienen a la patirroja como protagonista. Según el autor, el volumen reúne “una teoría sobre la perdiz” (El libro de la caza menor), “diversos procedimientos para cazarla entresacados de mis diarios” (Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo, Las perdices del domingo y Con la escopeta al hombro), y “un aventurado pronóstico sobre su futuro”. Es un libro de gran formato, ilustrado con fotografías de Francesc Català Roca.

Obra periodística

La obra reúne artículos de distintas épocas y con temas diversos, si bien el más extenso es el fútbol. Delibes lo practicó en sus tiempos de estudiante y mantuvo su afición como espectador hasta que se impusieron “el superprofesionalismo y la táctica del cerrojo”. Entonces cambió los estadios por el televisor.

Recoge parte de los artículos periodísticos del autor. En ellos, la tristeza existencial se difumina y aparece el padre de familia numerosa que se pelea con los interventores ferroviarios, el aficionado al fútbol que lamenta que el Athletic de Bilbao pierda en la Copa de Europa, el cazador de perdices y, sobre todo, el escritor que eligió ser de pueblo en lugar de conquistar Madrid. 

Correspondencia

La obra recoge la correspondencia entre el autor y su editor, Josep Vergés, cofundador de la revista Destino y de la editorial del mismo nombre. Delibes desestimó en principio la publicación de estas cartas, pero acabó aceptándola por entender que concentraban “el contacto entre dos hombres de buena voluntad, unidos por el afecto antes que por los intereses, y llamados a sostener una fraternidad vitalicia”.

Otros géneros

Recopilación de 32 coloquios que nos hacen ver y comprender una Castilla desconocida. Delibes ha recorrido los pequeños pueblos, piensa en la sequía, en la pobreza del campo, en el abandono oficial... Sin duda, Castilla fue muy hermosa a principios del siglo XX, cuando la describía Azorín. Pero la realidad que muestra Delibes es otra muy distinta.

Premios

  • 1948 - Premio Nadal por La sombra del ciprés es alargada
  • 1955 - Premio Nacional de Narrativa por Diario de un cazador
  • 1957 - Premio Fastenrath de la Real Academia por Siestas con viento sur
  • 1962 - Premio Nacional de la Crítica por Las ratas
  • 1973 - Miembro de la Real Academia de la Lengua, donde ocupa el sillón “e” minúscula, ingresa en mayo de 1975
  • 1982 - Premio Príncipe de Asturias de las Letras
  • 1983 - Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid
  • 1984 - Premio de las Letras de Castilla y León
  • 1986 - Hijo Predilecto de Valladolid
  • 1987 - Doctor Honoris Causa por la Universidad de Madrid
  • 1991 - Premio Nacional de las Letras Españolas
  • 1993 - Premio Miguel de Cervantes
  • 1996 - Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá de Henares
  • 1997 - Premio Brajnovic de la Comunicación, otorgado por la facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra
  • 1999 - Premio Nacional de Narrativa por El hereje
  • 1999 - Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo
  • 2006 - Premio Vocento a los Valores Humanos, por su defensa de la libertad, ejercida a través del Periodismo, su sensibilidad personal hacia los más desfavorecidos y su amor a la naturaleza a lo largo de su brillante obra literaria