Madrid, España , 1919 - Barcelona, España , 2001

Miguel Gila fue una de las grandes figuras del humor español del siglo XX. Huérfano de padre desde su nacimiento, se crió con sus abuelos en una buhardilla de la calle Zurbano de Madrid. A los catorce años ya era mozo en un taller mecánico, y a los diecisiete se fue a la guerra con el Quinto Regimiento. En 1951 salió espontáneamente al escenario de un teatro, vestido con su uniforme de soldado, e improvisó un monólogo sobre su experiencia en la guerra. Fue tan grande el éxito de esa improvisación que enseguida le llovieron contratos. Recorrió muchos países y actuó en varias películas. Vivió en América durante veintitrés años, y al terminar la dictadura regresó a España, donde dedicó sus últimos años a escribir sus memorias y a colaborar con diversas publicaciones como ilustrador. Su humor se caracterizaba por un costumbrismo ingenuo que muchas veces rozaba el surrealismo.

  • "Gila fue gracioso, espectacularmente gracioso, y conseguía que la gente riera hasta que se le saltaban las lágrimas. Sus gags eran profundos, poéticos, penetrantes, inquietantes, originales, milagrosos." Juan Carlos Ortega, El País

Bibliografía

Relatos

Estos cuentos invitan a tomarse la vida de cada día con una cierta distancia y sin perder la sonrisa. Así lo hacen los personajes de esta obra divertida y sorprendente: un hombre que al regresar a casa se encuentra a un ladrón que resulta ser un compañero de la escuela; otro que pese a sus 76 años, conserva un aspecto juvenil que alerta a su esposa, hijos y nieto; o el que se pierde en el desierto y se encuentra con un señor sentado en una silla que le hace saber que la de al lado está "ocupada"; o aquel otro que decide asesinar a alguien pero se revela incapaz de matar a una simple cucaracha.

Biografía / Memorias

De la mano del humorista Juan Carlos Ortega y el periodista Marc Lobato, el libro recorre la infancia y juventud de Gila, frustrada por los sinsentidos de una guerra que tan bien reflejaría en sus monólogos; sus principios en la radio y el humor gráfico, y su fulgurante éxito en los escenarios. Incluye material inédito del humorista.

Miguel Gila desgrana recuerdos deliberadamente desordenados de sus años en América Latina. "La memoria", sentencia, "es un desván que almacena cosas desde que eres un chico. Luego las vas sacando sin un orden cronológico."

Narra con claridad, bonhomía y buena prosa la vida dura de un muchacho de clase trabajadora que gracias a su inteligencia y a una desbordante vitalidad sale adelante en los años más difíciles del siglo pasado.

Se trata de una sucesión de estampas de guerra y de la posguerra que son como episodios de la biografía de un joven huérfano que atraviesa todas las negruras de este periodo de la historia española. Todo iluminado con un profundo sentido de humanidad.

Otros géneros

Prólogo de Felipe Hernández Cava, contiene 160 páginas, 140 de ellas con dibujos de Miguel Gila.

Los monólogos reunidos en esta obra constituyen un homenaje a ese hombre, íntegro y honesto, que, pegado a un auricular y a través de las más surrealistas conversaciones, supo como nadie enseñar a generaciones de españoles a reírnos de nosotros mismos y de nuestras circunstancias.

Como todo el mundo sabe, Franco ha muerto. Su llegada al Más Allá produce el natural alborozo entre sus fieles —Carrero Blanco, el general Moscardó, Queipo de Llano…—, que con diligencia se ofrecen para hacerle agradable la estancia y presentarle a las grandes personalidades de la historia. Miguel Gila se deja llevar por su imaginación e inventa, aunque basándose en hechos históricos, divertidos diálogos y situaciones disparatadas que le permiten fustigar a unos y homenajear a otros.

Gila recrea en este libro el mundo de sus guerras, unas guerras de adultos que se comportan como niños. En esta obra, el autor, también presenta chistes con personajes campestres, inocentes criaturas, a veces con bromas bestiales, que jamás generan odio u horror. En el mundo de Gila jamás hay maldad ni aversión. Hay un mundo blanco, inocente, cándido, tierno, que hace desear al lector ser amigo de cualquiera de sus personajes. El mundo de Gila es un mundo de verdad y risa.

Los textos que recogido son inconfundiblemente "de Gila" y revelan al gran escritor que había en él. En ellos puso todo su talento, desplegando la enorme capacidad que poseía para descubrir lo absurdo allí donde otros veían normalidad, y ofreciendo muestras de esa ternura hacia los más débiles que caracterizaba toda su obra.

El talento e ingenio vienen a mezclarse con la ternura, la imaginación, el estilo y el buen hacer de un hombre que ha pasado por todos los alambiques del auténtico profesional. Gila ha creado su propio estilo, y hasta se dice que “Esto parece de Gila”.

La dedicatoria del libro dice así: "A todos los fabricantes de cañones, tanques, ametralladoras, fusiles, lanzallamas, granadas de mano, pistolas y demás artefactos de matar, con el deseo de que se les incendie la fábrica".