Pamplona, España, 1961

Es profesor de instituto en la isla de Ibiza, donde imparte clases de Filosofía, Psicología y Sociología. En 1989 obtuvo el Premio Constitución de Ensayo por el Libro del ajedrez amoroso. Licenciado en Antropología Social y Cultural, a partir del año 2006, empezó a estudiar las sutiles conexiones entre la teoría de la utopía y los estilos en jardinería, y a analizar cómo los jardines han constituido desde la Antigüedad una metáfora visible de la buena vida, una representación sensible de la felicidad y un valioso documento de los sueños de perfección social que se ha hecho cada época. Es autor de varios libros de poesía y de relatos, de las novelas Líneas negras sobre fondos blancos y Para no morir, y de los ensayos Libro del ajedrez amoroso, Verdolatría y Jardinosofia.

Bibliografía

Novedad

Un nuevo enfoque a la máxima “vivir conforme a la naturaleza” a partir de otra manera de entender nuestra humanidad. Las plantas pueden ayudarnos a comprender las contradicciones humanas y sirven de inspiración en “la ardua ciencia de saber vivir bien”, de la que hablaba Montaigne.

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No ficción

Un nuevo enfoque a la máxima “vivir conforme a la naturaleza” a partir de otra manera de entender nuestra humanidad.

Las plantas pueden ayudarnos a comprender las contradicciones humanas y sirven de inspiración en “la ardua ciencia de saber vivir bien”, de la que hablaba Montaigne.

Verdolatría se articula en torno a cuatro preguntas esenciales de la filosofía: qué puedo saber, cómo debo actuar, qué me cabe esperar y qué significa ser humano. Se nutre del pensamiento ecológico, las lecciones del arte del jardín y la ciencia botánica para cambiar nuestra forma de entender la vida en el planeta y nuestro lugar en ella.

Desde los jardines colgantes de Babilonia hasta los huertos ecológicos de las «guerrillas urbanas», el jardín ha sido un reflejo de la sociedad. Quien tiene la suerte de contar con un trozo de verde alrededor de su casa, se enfrenta a una decisión complicada: ¿vallarlo y cultivar coles? ¿Decorarlo con una línea de setos perfectamente recortados? ¿Colocar unos columpios y una fuente? ¿Sentarse allí a mirar el horizonte pensando en la inmensidad del cosmos? Y parecidas preguntas se hacían ya los filósofos presocráticos, los decadentes franceses versallescos y el primer misántropo que se fue a vivir a unas ruinas en medio de un bosque. La forma en que usamos esa «naturaleza domesticada» que son los jardines evoluciona con el mundo, y con cada persona. Y en este libro se narra a través de los jardines de los pensadores, los artistas y los arquitectos de la historia. Una historia que es la de la felicidad, la buena vida y el uso del tiempo y del espacio, en un libro único que habla sobre todo del placer.

 

 

"Sucede en el amor como en el ajedrez. No siempre se juega para ganar. Los adversarios se sienten menos atraídos por la victoria que por la belleza de las estrategias desplegadas, la voluptuosidad del duelo mental o incluso, el placer de la derrota."

Partiendo de una sutil analogía con el ajedrez, el Libro del ajedrez amoroso traza la historia de una de las instituciones culturales más relevantes y definitorias de nuestra tradición: el amor. De los trabajos de Tristán e Isolda al donjuanismo burlador; de la herencia platónica a la comprensión fisiológica del orgasmo, asistimos al proceso evolutivo de un fenómeno que, lejos de expresar una tendencia natural, asimila un gran número de discursos que con frecuencia quedan ocultos bajo el peso terrible e inmediato de la pasión. 

En el Libro del ajedrez amoroso se encuentran y dialogan Aristóteles y Bataille, Emma Bovary y Denis de Rougemont, Chrêtien de Troyes y Freud. Y gracias a la inteligencia y perspicacia de Santiago Beruete, consiguen desentrañar qué es el amor o, cuando menos, qué se ha pensado que era a lo largo de la historia.

Premios

  • 1989 -  Premio Constitución de Ensayo por Libro del ajedrez amoroso