Camagüey, Cuba , 1937 - París, Francia , 1993

Poeta desde la adolescencia, Severo Sarduy publicó sus primeras creaciones en la prensa local de la ciudad de Camagüey. En 1956 se trasladó a La Habana, donde estudió Medicina mientras colaboraba con la revista literaria Ciclón, y más tarde escribió en Diario Libre Lunes de Revolución. Partió a Europa para realizar estudios de Historia del Arte y, después de vivir unos meses en Madrid, se instaló en París, donde realizó cursos en el Louvre y la Sorbonne. En 1965 empezó a colaborar en la mítica revista parisina Tel Quel, de teoría y crítica literaria. Cultivó por igual la poesía, la novela y el ensayo. En 1972 publicó la novela Cobra, traducida al francés por Phillippe Sollers - uno de los fundadores de Tel Quel -, por la que obtuvo el Premio Médicis. 

  • "Amante y amado de los dioses de algún Parnaso nirvánico" . JUAN GOYTISOLO.

Bibliografía

Novela

En una isla que fue refugio de atléticos nudistas, una vasta casona colonial, algo desvencijada, preside hoy una comunidad de jóvenes viejos, «golpeados de repente por el mal». A ella acude un día Siempreviva con el deseo de vivir con mayor brío sus seniles extravagancias entre precoces ancianos de consumida juventud. En la casona, «donde se instala como en un hotel de lujo», conoce a Caballo, el médico. A partir de entonces, sólo piensa en someterse a la cura rejuvenecedora de Caimán, curandero herborista y zumbón. A medida que Siempreviva recobra un rancio esplendor, Sonia revive en la pantalla de su confusa memoria la pasión que la condujo hace cuarenta años a la locura y al accidente con el Bugatti tras el cual, al sobrevivir, la llamaron Siempreviva. Y, gravitando por encima de todos ellos, el Cosmólogo, narrador lúcido e implacable del lento desvanecer de esa fauna de «mórbidos», herida de muerte. En Pájaros de la playa Sarduy ofrece testimonio de su sufrimiento y del deterioro creciente de su propio cuerpo, afectado por el SIDA.

Si el lector se preguntara sin inhibiciones si en alguna ocasión sintió, por ejemplo, el oculto deseo de liquidar a toda su familia con matarratas, de simular ante posibles «inquisidores» una incurable catalepsia, de querer ser otro a toda costa, o de prendarse de una niña con visos de hada olorosa; si recordara sin trabas cuándo y cómo fumó su primer cigarro, asistió a una sesión de magia, descubrió que una niña no era un ángel sino el signo de algo profundamente perturbador, se emborrachó, visitó los primeros burdeles y buscó bondad y consuelo allí donde menos podía encontrarlos, entonces el lector comprenderá la verdadera naturaleza de este sinuoso recorrido iniciático de Cocuyo —niño precoz, cabezón, perverso y fisgón— y será Cocuyo en toda su exuberante vitalidad, a veces grotesca y risible, otras casi demoníaca, otras pícara y tierna, otras simplemente miserable.

En Colibrí, Severo Sarduy retoma la misma línea de exigencia de sus obras anteriores pero desliza un inesperado ritmo de novela de aventura. El personaje, Colibrí, aparece como una epifanía erótica en el universo que es el burdel de La Regente. Todo transcurre en un mundo paralelo, caribeño, cuyos personajes se mimetizan y transforman como los insectos de esa manigua por la que terminará huyendo Colibrí llevado por un amor de perdición. Pocas novelas realistas podrían alcanzar tal grado de sabor cubano como el que logra este autor después de destruir los lugares comunes, ópticos y mentales, el aburrido refugio de la narrativa tradicional, donde sólo hay repetición pero no recreación del mundo.

Obra maestra de Sarduy, Maitreya está destinada a situarse entre las principales experiencias vanguardistas de la actual literatura hispánica. Variaciones en torno al tema místico del Buda futuro y en torno al tema del doble configuran una obra extremadamente rica en referencias –desde escolios al mundo de Lezama Lima hasta exploraciones en el juego de cajas chinas de las superposiciones espaciales y temporales bajo el signo de la personalidad múltiple y el travestismo–, presidida por una obsesión orientalizante y tropical que halla su mejor correlato en una escritura hecha de arabescos superpuestos, de una belleza constante, que encierra en sí misma su glorificación, su parodia y su palimpsesto. El erotismo –lujoso, agresivo– es aquí uno de los rostros del barroco, una de las facetas de una deslumbrante escritura poliédrica.

En Cobra el argumento sufre un constante proceso de disgregación en el cual los personajes, empezando por el mismo Cobra, el protagonista, transmutan continuamente, nunca acaban de definirse. Las conexiones metaficcionales entre el novelista, su obra y el propio lector son por momentos más interesantes que la propia historia.

De donde son los cantantes, segunda novela de Severo Sarduy, supuso el inicio de la etapa de más plena madurez del escritor y el despliegue total de elementos y recursos expresivos que configuraron uno de los mundos más personales, creativos y poéticos de la narrativa contemporánea en lengua castellana.
Como dijo Roland Barthes: «Cubanas, chinas, españolas, católicas, drogadas, teatrales, paganas, circulando desde las carabelas a los self-services y de un sexo a otro, las criaturas de Sarduy van y vienen a través de un cristal de un parloteo depurado que le pasan al autor, demostrando así que no hay tal cristal , que no hay nada que ver detrás del lenguaje […] El texto de Severo Sarduy posee todos los adjetivos que forman el léxico del valor literario: es un texto brillante, ágil, sensible, divertido, inventivo, sorprendente y sin embargo claro, y hasta cultural, y constantemente afectuoso».

En Gestos el autor adopta una poética objetivista del nouveau roman, el estilo es muy cuidadoso con el ritmo y deliberadamente reiterativo, en consonancia con la vida de sus protagonistas, condenados a vidas monótonas y despersonalizadas. Como insinúa el título, el eje estructurante de Gestos es la epopeya heroica. El protagonista de Gestos no es Fidel Castro ni ninguno de sus guerrilleros de la Sierra Maestra sino “ella”, la cantante mulata anónima. Ella trabaja en La Habana, lavando ropa de día y cantando por la noche en los clubes o haciendo el papel de Antígona en la obra teatral de Sófocles, siempre acompañada de un maletín que contiene aspirinas para sus dolores de cabeza implacables... y bombas. Sin embargo, no es retratada como una heroína revolucionaria totalmente incondicional.

Narrativa juvenil / infantil

Esta es la historia de un gato tan pequeño como un ratón; era tan chiquito que cuando nació su padre decidió ponerle por nombre: Gatico-Gatico, ya que un solo "gatico" no bastaba para identificarlo. A medida que pasaba el tiempo, el gato no crecía y fue así como siempre quedó como una miniatura de gato. Aburrido y fastidiado, Gatico-Gatico decide trasladarse a la selva, pensando que en ese lugar estará mejor, sin embargo, los árboles y sus lianas, y animales como el águila tampoco hacen muy fácil la vida del protagonista. Todo parece cambiar cuando una lechuza se encuentra con Gatico-Gatico y descubre la raíz de su problema, ofreciéndole una genial solución. 

Severo Sarduy entrega una moraleja al final de este, su primer y único relato escrito para niños, y ancla la historia del protagonista, personificándolo con la escultura de un enorme gato que se encuentra en los Campos Eliseos de París.

Poesía

Epitafios escritos en décimas, junto con aforismos brillantes y vibrantes. Cuenta con ilustraciones de Ramon Alejandro.

En este librito se incluyen tres poemarios - Flamenco, Mood Indigo y Big Bang -y algunos poemas sueltos del escritor cubano. En ellos, Sarduy mezcla de forma convincente elementos de la vanguardia mediante el verso libre, pasajes en prosa poética, el poema a dos o tres columnas, la alternancia de versos en mayúsculas y en minúsculas que convergen y que propician diferentes posibilidades de lectura.

Poemas sobre temas muy queridos por el autor: el lenguaje como cuerpo y el cuerpo como texto, el travestismo y la riqueza expresiva de la tradición literaria latinoamericana.

El jazz tiene una poderosa presencia en la serie de poemas Mood Indigo, donde prevalecerá, además, la gestualidad sintáctica de estos poemas en cuanto al orientalismo, al espacio en blanco creado por el trazo negro de carácter «ideográfico» de las pinturas que sirven de referencia al poeta y el gusto por la reticencia y el vacío, principios de la pintura china clásica.

En Flamenco y Mood Indigo, dos de sus colecciones de poemas más experimentales, Sarduy se dedica a romper sus versos tanto conceptual como formalmente. Los hace volar por los aires hasta convertirlos en una aparente acumulación caótica de detritus ¿Con qué objetivo? ¿Es, como han argumentado la mayoría de sus comentaristas críticos, para tomar conciencia de la imposibilidad del conocimiento estable en los turbulentos tiempos de la contemporaneidad? ¿O se puede ver en el funcionamiento de la fragmentación en estos versos contenido más poiético? Interesante primera incursión del autor en el género poético.

Teatro

Recoge las obras dramáticas de Sarduy La playa y La caída. Ambas se caracterizan por la brevedad, el carácter profundamente cuestionador, la experimentación escénica, la libertad de la escritura, la integración de lenguajes específicos de diversas áreas de la cultura, la confluencia de voces diversas, la alternancia temporal, la disolución de los personajes y la alternancia de papeles en la representación teatral.

No ficción

En estos textos póstumos, el escritor reflexiona sobre el exilio, los lectores y narra con serenidad la espera de la muerte que le sobrevino tras una penosa enfermedad. “Muy temprano en la mañana se levanta y, junto a la ventana, con la primera luz del día redacta unas líneas. ¿Por qué? ¿Para qué?” Quizás porque el único modo de responder a un absurdo –y la muerte es el absurdo por excelencia– es un absurdo aún mayor: la escritura para nada, sin motivación ni destino, sin demostraciones teóricas, ni trama, ni ficción, ni lectores, ni esfuerzos literarios o estéticos. En la libertad soberana de la gratuidad total.

En este libro el escritor termina por aclarar sus puntos de vista sobre el Big Bang. Aquí desarrolla interesantes aproximaciones a las ideas de Octavio Paz y Luis Goytisolo. Se trata de replantear las categorías del budismo, como la experiencia del vacío y la nada.

Este es un libro clave y sobresaliente donde Severo Sarduy revisa las cicatrices que en su cuerpo y en su memoria han dejado los años y en el que por primera vez el autor cubano “pone en suspenso esa fiesta del artificio y el equívoco que la identidad era en sus ficciones y se mide con una instancia crítica, a la vez anacrónica y desafiante: el tosco, crudo, pálido yo que sufre”. Cierra este volumen El estampido de la vacuidad, un brillante diario póstumo que combina pensamientos, introspecciones y notas de lectura.

Esta obra reúne los cuatro libros que dedico al tema del barroco americano el poeta y ensayista Severo Sarduy: Escrito sobre un cuerpo, Barroco, La simulación, y esta cuarta obra inédita hasta ahora. Punto de reunión del pensamiento del autor, este libro puede considerarse una suma: en definitiva, un texto imprescindible para acercarse a un espíritu provocador para el cual el "ser barroco" significa amenazar, juzgar y parodiar la economía burguesa.

La Simulación conecta, agrupándolos en una misma energía, fenómenos disímiles, procedentes de espacios heterogéneos y aparentemente inconexos que van desde lo orgánico hasta lo imaginario, de lo biológico a lo barroco: mimetismo defensivo, animal, tatuaje, travestismo sexual y humano. El espacio donde se expande es una reflexión y homenaje a las palabras.

Escrito sobre un cuerpo es un título que nos sitúa inmediatamente en la analogía que permitirá plantear una serie de juegos semánticos cuyo principio será que todo texto, en tanto que cuerpo, puede poseer cierto erotismo, puede ser erótico. A lo largo de su obra, Sarduy establece relaciones de semejanza entre escribir, cifrar, tatuar y pintar, hasta homologarlos: escrito sobre un cuerpo, pintado sobre un cuerpo. En palabras del autor: “La literatura es un arte del tatuaje: inscribe, cifra en la masa amorfa del lenguaje los verdaderos signos de la significación”.

Antología / Selección

Al margen de la producción que le hizo ser parte del "postboom latinoamericano," Sarduy escribió una gran cantidad de textos de corta extensión –artículos, entrevistas, reseñas de lectura y notas autobiográficas– que ofrecen una visión profunda de la vida de este autor cubano. Con un tono más íntimo y más revelador quizá que otras de sus obras literarias, estos escritos nos hablan de los tópicos y las fuentes que convergieron en el pensamiento de Sarduy, así como de la lectura que éste realizó del mundo y de sí mismo.

Selección de François Wahl.

Otros géneros

Esta correspondencia servirá, sin duda, para profundizar en la azarosa trayectoria vital de Sarduy, su evolución estética y sus preocupaciones políticas. Completan el volumen un nutrido material fotográfico y una entrevista a Severo Sarduy, publicada en La Habana en 1958.

Discurso que dio el autor en la Universidad de La Laguna de Santa Cruz de Tenerife sobre la poesía y la importancia de la cultura en la vida.

Premios

  • 1972 - Premio Médicis de Literatura por la novela Cobra
  • Premio Paul Gibson. 
  • Premio Italia de radio y televisión. 
  • Obtuvo la Beca Guggenheim.