Pero el viajero que huye

Pero el viajero que huye

Poesía , 1991

Visor

Este poemario adopta su título de un verso del tango Volver, popularizado por Carlos Gardel. El libro es la metáfora de un largo viaje y una reflexión sobre el alejamiento de las raíces. También es una meditación sobre la muerte, sobre los límites entre realidad y ficción, sobre el lenguaje como constructor de mundos. El volumen concluye con un poema cuyo primer verso es “Definitivamente, nada quedó de abril”, escenificación lírica del regreso a la primera patria, al territorio de la infancia.