Liverpool, Reino Unido , 1960

A graduate of the London School of Economics, Andy Robinson move to Sabadell, a town in Catalonia, at the end of the eighties, and began a career in journalism with a series of articles about the United Kingdom that were published in the El Mon magazine. He has also contributed to Business Week, City Limits, The Guardian, Ajoblanco and The Nation.
he was the New York correspondent of La Vanguardia from 2001 to 2008, and currently works for it as a roving reporter. His only book, written in Spanish, is a committed and fascinating essay on the WEF (World Economic Forum).

 

Bibliography

« ¿Sería descabellado pensar que Estados Unidos pudiera ser el primer país en rechazar la lógica destructora del neoliberalismo simplemente porque allí, en los anodinos extrarradios de las ciudades divididas, el fundamentalismo del mercado había llegado más lejos que en ningún otro lugar? ¿A caso ese posible final feliz no sería una alucinación, como las que tenía Hunter Thompson tras un chute de éter regado en medio litro de Jack Daniels? Querría pensar que no.» Andy Robinson

 

Entrevista, La Vanguardia, 22-10-2016

Babelia, El País, 19-10-2016

Non-fiction

Miedo, asco y esperanza en Estados Unidos... Al estilo de su admirado periodismo gonzo, Andy Robinson se lanza a recorrer la nueva dolocracia americana a través de los márgenes de una carretera que conforme avanza se bifurca cada vez más. De un lado la ostentación megalómana, los campos de golf, las universidades de élite y los jóvenes multimillonarios de Silicon Valley. Del otro, olas de violencia racista, una población reclusa en aumento, inmigrantes sin papeles, trabajadores precarios, huracanes y sequías. Un país en el que la clase media anda en vías de extinción y donde grotescos plutócratas han tomado las riendas de la política a golpe de talonario.

Un viaje que se aleja de la ruta que recorren habitualmente los medios de comunicación y que da cuenta de las consecuencias funestas de aquella crisis global que convirtió el sueño americano en una espantosa pesadilla. Sin embargo, si algo destaca de la pluma de Robinson es su sentido del humor, optimismo e ironía, imprescindible para describir acontecimientos tan disparatados como aquella visita a España del magnate Sheldon Adelson, y que permite vislumbrar chispazos de esperanza en el discurso de personajes coimo Bill de Blasio o Bernie Sanders.

En formato de pequeñas crónicas, con el autor inmiscuyéndose en la vida diaria de los ciudadanos, el libro no sólo nos sumerge en ciudades como Nueva York, Detroit o San Francisco, emblemas de la desigualdad más descarnada, sino que nos descubre Vermont y su movimiento independentista; Albuquerque, escenario de Breaking Bad, donde francotiradores policiales matan impunemente a drogadictos e indigentes; o Nogales y Tucson, sedes de un complejo industrial de seguridad fronteriza y cárceles privadas cuyo negocio bebe de una oferta inagotable de inmigrantes deportados.  

Entrevista con Andreu Buenafuente, Leit Motiv (13/06/2016)

Los encuentros del Foro Económico Mundial en la diminuta población suiza que inspiró a Thomas Mann son la constatación de los males endémicos del sistema que nos gobierna. O al menos de sus incongruencias. Un ágora en la que el cinismo se viste de filantropía y el pensamiento único de debate abierto. Un lugar en el que Bono y Clinton se erigen en profetas, las estrellas del periodismo olvidan su compromiso con el público y los académicos aleccionan al personal sobre los beneficios del sistema capitalista y los males del intervencionismo ante banqueros y empresarios venidos de todo el mundo.

El reportero Andy Robinson se desplaza por el laberíntico centro de congresos, por los bares de la estación de esquí y los atascos de limusinas para averiguar cómo la élite, ese 1% más rico,  se garantiza el porvenir a costa del ciudadano, apoyando medidas que sigan incrementando la polarización de las rentas y el crecimiento de su propia riqueza.

Un reportero en la montaña mágica recorre la historia de Davos, los paraísos fiscales y la farsa de la filantropía y denuncia con ironía cómo los plutócratas empujan al mundo ladera abajo mientras hacen alarde de opulencia desde la privilegiada estación alpina

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