Santander, España, 1921 - Madrid, España , 1995

Nacida en Cantabria, Elena Quiroga creció en la comunidad de Galicia y en 1950 se instaló en Madrid. Ese mismo año alcanzó el reconocimiento literario con su segunda novela, Viento del norte, ganadora del Premio Nadal. Su nombre se suele alinear con el de otras mujeres que se incorporaron a la escritura novelística en la segunda mitad del siglo XX, como Carmen Laforet o Ana María Matute.

Desde una marcada posición feminista, la obra de Elena Quiroga figura entre las primeras que durante los años cincuenta lograron importar las técnicas renovadoras de los grandes maestros europeos y americanos, sin abandonar la tradición española. En 1984 ingresó en la Real Academia Española.

  • "Elena Quiroga fue uno de los puntales del último medio siglo, una de las grandes representantes femeninas de la novela." Manuel Seco

Bibliografía

Novela

Presente profundo, última novela de Elena Quiroga, acrisola las mejores virtudes literarias de esta gran autora.

La novela reconstruye la vida de dos mujeres: una panadera del litoral gallego y una rica brasileña afincada en Madrid. Vamos conociendo las particulares circunstancias de ambas a través de un médico, quien al investigar la vida de una de ellas rememora la de la otra. Mediante sucesivos testimonios de quienes las trataron se recompone magistralmente la poliédrica imagen que proyectaba cada una a amigos y familiares. Todo ello ofrece un fresco de dos mundos alejados y diversos, pero que comparten similares inquietudes ante el devenir individual y las relaciones sociales.

La recuperación de un clásico, una novela de formación sobre el despertar espiritual de una adolescente en los años 30.

 «Que no lean este libro los muchachos o muchachas que no se han formulado jamás ninguna pregunta interna, que se hallan instalados en la vida como si la vida fuese un lugar, y duermen y no sueñan, y pasean y no andan, y desconocen la inquietud.»

Con esta advertencia Elena Quiroga señalaba las peculiaridades de Escribo tu nombre, una novela que abarca los años que pasa una adolescente, de los diez a los dieciséis años, en un opresivo internado de monjas. Son los años en que España se enfrenta a enormes tensiones que van a desembocar en la guerra civil. Para Tadea, la protagonista, conforman a su vez una etapa clave de maduración íntima, de dudas existenciales, de cuestionamientos filosóficos, de preguntas sobre la verdad y la libertad que las rígidas monjas no son capaces de responder.

Descatalogada durante más de treinta años, Escribo tu nombre es una conmovedora novela de formación, con un trasfondo espiritual que remite a Simone Weill, una outsider como la propia Elena Quiroga, eclipsada por otras grandes figuras como Carmen Laforet o Ana María Matute en el restringido espacio de prestigio literario que se les permitía tradicionalmente a las autoras, y cuyo legado ahora se vuelve a reivindicar con fuerza-

Su literatura, vanguardista, rompedora, contagiada de la imaginación de William Faulkner, gemela de la creatividad de Virginia Woolf […]. –– Vanity Fair

Premio de la Crítica Española 1960

Tadea, huérfana de madre y acostumbrada a una infancia tranquila, feliz y sin restricciones, se traslada a la casa de sus tíos. Pronto su universo, lleno de curiosidad e inocencia, se verá reducido a un mundo hostil, lleno de advertencias, prohibiciones y silencios (la tía Concha, católica fanática y autoritaria, siempre vigilando, prohibiendo y castigando). La soledad y el peso de la orfandad —de la que no puede hablar— la empujan a buscar una vía de escape: paseos por el jardín, miradas hacia el pozo que le devuelve sus palabras, el alivio de estar sola… Pero estas escapadas casi siempre terminan en castigos. Tadea se ahoga en un entorno en el que todo permanece cerrado, lleno de tristeza.

La novela recrea minuciosamente este microcosmos —las formas de vida, la mentalidad, el trabajo cotidiano—, casi siempre a través de escenas, con una rica polifonía.

A través de diálogos vívidos y de una penetrante introspección, Quiroga ofrece un retrato lírico y honesto de la complejidad humana, alejándose del realismo social tradicional para adentrarse en paisajes emocionales íntimos.

 

"Elena Quiroga fue uno de los pilares del último medio siglo, una de las grandes representantes femeninas de la novela." Manuel Seco

Zenda recomienda Tristura

Cuando escribió esta obra, una de las pocas novelas largas de tema taurino escritas por una mujer, Elena Quiroga era joven, pero ya había conseguido el prestigioso "Premio Nadal" con Viento del Norte. La obra refleja la psicología de los hombres que viven el mundo de los toros.

Elena Quiroga se suele alinear con los nombres señeros de la incorporación de la mujer a la novelística de la segunda mitad del siglo XX, y con frecuencia su obra aparece asociada a la de Carmen Laforet o Ana María Matute. Y, desde luego, su obra figura entre las primeras que en el periodo de los años cincuenta del siglo XX logró acomodo en las letras españolas de las técnicas renovadoras de grandes maestros europeos y americanos junto a la influencia de la rica tradición narrativa española. Y todo desde una marcada posición feminista que coloca como protagonistas de sus novelas a mujeres que luchan por el reconocimiento de sus derechos en una sociedad -la franquista- en la que tantas limitaciones encontraban la iniciativa y la educación femeninas.

En La enferma, dos mujeres viven de maneras diferentes su proceso de catarsis: una trata de hallar sentido a su vida desde el distanciamiento de su entorno más íntimo; otra se niega voluntaria y definitivamente a buscar ese sentido. Una obra que, sin duda, merece una relectura desde una sensibilidad más moderna.

 

 

Una sangre violenta, un amor misericordioso. Tras la muerte violenta de un intelectual en un accidente, su mujer abandonada  y diferentes personas de su vida –incluida la nueva familia formada junto a una segunda esposa–, se van encontrando antes del entierro.

La novela narra situaciones de los personajes en diferentes contextos, en el cementerio, en casa, en la verbena, en el centro de estudios, etc.

Un autobús recorre las calles de Madrid. Blas, el cobrador, y algunos viajeros, van narrando las peripecias de algunos de los pasajeros, sus conversaciones y aspecto, así como lo que se ve por la ventanilla y lo que esto sugiere.

Un castaño centenario nos narra la historia de cuatro generaciones. El árbol es el que nos cuenta cuanto ve y oye. Él es el verdadero protagonista del libro y el que irradia una influencia más fuerte. Los personajes, que viven al amparo de su sombra, nos son presentados en esta original manera.

Premio Nadal 1950   

La novela que inauguró una de las voces más singulares de la ficción española de posguerra.

En un remoto pazo gallego, una criada da a luz en los establos y desaparece al amanecer, dejando atrás a su hija recién nacida. La niña, Marcela, es acogida por el terrateniente, Álvaro de Castro —un hombre culto e introspectivo, profundamente arraigado a su tierra y a su linaje—. Años después, esta niña se convertirá en su esposa y en señora de la casa que la vio crecer.

Ambientada en la Galicia rural, Viento del norte bebe de la tradición del realismo del siglo XIX —recordando a Galdós y a Pardo Bazán—, al tiempo que anticipa el giro de Quiroga hacia el modernismo psicológico.

Bajo su escenario rural se esconde una sutil exploración de la jerarquía de clases, la desigualdad de género y el conflicto interior. La novela rehúye el naturalismo estricto: su tensión no surge únicamente del determinismo social, sino de la angustia privada y de las contradicciones emocionales de los personajes.

Con este debut, Elena Quiroga se convirtió en la segunda mujer en ganar el Premio Nadal y comenzó la trayectoria literaria que la llevaría a ingresar en la Real Academia Española.

 

"Su literatura, vanguardista y rompedora, impregnada de la imaginación de William Faulkner, hermana gemela de la creatividad de Virginia Woolf […]." Vanity Fair

"Quiroga refleja un mundo en tránsito de un modelo a otro y lo hace a través de una literatura que también se está desplazando en cuanto a modelos; la introspección, la ruptura con el determinismo positivista o la experimentación lingüística." Ana Mª Iglesia, La Lectura, El Mundo 

La autora basa esta narración en la doble vida del protagonista. Existe la apariencia, la imagen cara al exterior, y por otra parte, la realidad de sí mismo que él conoce muy bien y que jamás se ha atrevido a confesar. Este conflicto interno nace de una experiencia infantil, y el lector, que adquiere sospechas a través de los recuerdos del protagonista, llega al fondo de la motivación casi al final de la obra. La careta constituyó un hito muy notable en la novelística española de su época y conserva intactos el interés que despiertan los personajes, así como el aura poética que los envuelve.

Relatos

Placida la joven da título a esta colección de tres magníficos relatos y es una pequeña obra maestra en la que se nos describen los rasgos de una humilde y resignada campesina gallega que va a ser madre mientras su marido se halla en un país lejano. Está dedicada “A una mujer –y en ella a todas las trabajadoras mujeres del campo gallego– que murió cerca de la autora en octubre de 1955, sin que hubieran cruzado una palabra… Era muy joven. Se llamaba Plácida”.

No ficción

Discurso de ingreso de Elena Quiroga en la Real Academia Española de la Lengua.

Antología / Selección

Darío Villanueva es el encargado de dar forma a la edición de las novelas completas de Elena Quiroga, dentro de la Biblioteca Castro, con la intención de recuperar la figura de esta gran escritora gallega de origen cántabro: una de las principales voces femeninas dentro de la narrativa española de los años 50. 

Tomo I:

  • Viento del Norte
  • La sangre

Tomo II:

  • Algo pasa en la calle
  • La careta
  • La última corrida
  • Tristura

Tomo III:

  • Escrito tu nombre
  • Presente profundo

Premios

  • 1950 - Premio Nadal pon Viento del norte 
  • 1960 - Premio Crítica por Tristura 
  • Miembro de la Real Academia Española de la Lengua